Reseñas — 29 enero, 2013 at 10:36 am

Paul en Quebec (Michel Rabagliati)

by

Paul en Quebec (Michel Rabagliati). Astiberri, 2013. Rústica con solapas. 17 x 24 cm. 192 págs. B/N. 18 €

El canadiense Michel Rabagliati es ya un viejo conocido por estos lares. Lo descubrimos en 2006 con Paul va a trabajar este verano y el volumen que nos ocupa, Paul en Quebec, hace ya su quinto libro publicado en España. Al igual que otros canadienses ilustres como Joe Matt o Chester Brown, Rabagliati se distingue por abordar la autobiografía en su obra, en su caso utilizando al personaje de Paul como alter ego. A diferencia de ellos, Rabagliati prefiere emplear un tono amable, incluso cuando los temas tratados sean dolorosos. Este aire de inocencia que desprende su obra no solo se debe a su negativa a cualquier atisbo de cinismo en su discurso, sino también en buena medida a un estilo de dibujo, heredero de la escuela francobelga pero pasado por el filtro del estudio UPA de animación y la caricatura de sus compatriotas Robert Laplame Y Albert Chartier (no me lo invento, lo confiesa él mismo). ¿Hemos dicho autobiografía? Él mismo prefiere calificar sus tebeos como auto-ficción, ya que aunque se alimentan de situaciones verídicas vividas por él mismo o por personas de su entorno, siempre deja espacio para introducir cualquier elemento ficticio que le sirva para especiar el relato. Pero quien haya leído otros libros del dibujante ya sabe de lo que estamos hablando. ¿Qué ofrece de nuevo Paul en Quebec?

Vaya por delante una confesión: acometí la lectura de este nuevo libro con muchos recelos. Su anterior novela gráfica, Paul va de pesca, me pareció lo peor de su producción, plagado de noñería y trucos fáciles para ganarse la simpatía del lector (impresión que, lo sé, no es compartida por muchos otros). Sin embargo, Paul en Quebec me ha parecido uno de los puntos álgidos en la carrera del canadiense, casi al nivel de la que para mí es su obra maestra, Paul va a trabajar este verano, recientemente reeditada. Todas las obras de Rabagliati comparten un elemento fundamental a nivel argumental, y es que en ellas se describe un momento de transición en la vida. En Paul va a trabajar este verano era el descubrimiento del amor y el rito de paso hacia la edad adulta, y en Paul en Quebec es la necesidad de afrontar la muerte de un ser querido, en este caso su suegro.



El argumento es simple: el padre de la mujer de Paul es diagnosticado con un cáncer terminal, y a lo largo del libro asistimos a sus tres últimos meses de vida, rodeado de su familia. Pero lo que podría haber sido un drama lacrimógeneno de haber seguido Rabagliati las pautas de Paul va de pesca, se revela como una historia triste y cercana pero no exenta de humor y esperanza. Cualquiera que haya vivido una situación similar en su familia se percatará de que el dibujante no ha querido cargar las tintas y ha obviado muchos trances muy dolorosos, haciendo equilibrios para no caer en una exhibición de dolor que podría haber resultado grotesca, patética o manipuladora. En este sentido, la portada es reveladora. Para entender el mensaje último del libro basta con ver la expresión entre nostálgica y esperanzada de Paul y relacionarla con el cementerio a sus pies y ese barco que se desplaza por las aguas en la dirección de su mirada.

Pero, ¿hemos dicho antes “manipuladora”? Maticemos pues, porque si algo consigue Rabagliati en este libro es manipular al lector a su antojo, aunque sea para bien. Lo hace fundamentándose en un guión cuya solidez reposa en los detalles y su dosificación, en un juego de scrabble, en una vela, en unos cuantos pitillos. Además, con una sencillez pasmosa, consigue escoger y capturar instantes aparentemente intrascendentes pero que por su verosimilitud resumen momentos de gran trascendencia emocional (pienso en el sencillo episodio de la página 130, en la que el enfermo pide agua). Rabagliati no se olvida tampoco de insuflar vida a sus personajes, dando prioridad al suegro de Paul y llenándolo de los suficientes matices como para que nos importe. Y por supuesto, partiendo de una estructura sencilla y muy legible, alterna escenas de alegría y tristeza, de reflexión y esparcimiento, como la misma vida hace con nosotros. Si a todo esto sumamos que a nivel de dibujo y de planificación Rabagliati está mejor que nunca, podemos hablar de una obra de una madurez narrativa extraordinaria que además posee alma y cumple con creces los dos objetivos fundamentales del dibujante: entretener y emocionar. Rabagliati, te aviso, has vuelto a poner el listón muy alto. Tu próximo tebeo no me pillará con la guardia baja.


9 comentarios

  1. Je, je…yo soy uno de esos a los que “Paul va de pesca” les gustó (no me pareció noña, más bien sincera y sentimental), pero estoy totalmente de acuerdo en que “Paul va a trabajar este verano” y esta visita a Quebec son lo mejor de la colección. Sr. Berni a ver si se prodiga más reseñando que lo hace usted muy bien.

  2. ¡Gracias, Gually! Reseñar más es algo que me prometo a mí mismo constantemente, pero luego nunca encuentro el tiempo. Lo intentaré, es uno de esos propósitos de año nuevo.

  3. Ay ya decía yo que se te echaba de menos, señor Tío Berni.

  4. lo mejor de este tebeo es su contraportada XD

    no, a ver, en serio… yo no había leído a Paul hasta el anterior, y francamente, mi percepción sobre cómo se acerca Rabagliati al tema es elogiosa. Algo de trampa hay, sobre todo en el final-final, pero creo que no pone el acento en lo sensiblón ni en el drama a la cuelbrón, sino que encara el temas hasta con ligeros golpes de humor.
    Dicho lo cual si ahora aún se contiene más, solo puedo leerlo como buenas noticias. Tenía este tebeo un poco en 2ª fila de prioridades, pero quizá no deba desatenderlo.

  5. Hace mucho que no leía una reseña con la que empatara tanto. Me parece que la clavas, y este es por fin el libro que nos debía el autor hace varios años. Por mentar sus otros dos títulos publicados aquí: Paul se muda me parece tan fallido como Paul va de pesca, si no tan ambicioso. En cuanto a Paul en el campo, hay un tercio del libro de relleno pero las cuatro o cinco historias largas son clásicos del tronche de vie. Las he releído hoy y doy fe.

  6. Para mí, este Paul en Quebec y Paul va a trabajar este verano son los imprescindibles de Rabagliati, sí.

    Fulgencio Pimentel tuvo a bien reeditar Paul va a trabajar este verano recientemente, así que tenemos una excelente oportunidad de hacernos con ambos.

  7. Hola me he comprado este buen tebeo entre otras cosas por vuestra reseña y tambien por el dibujo que me ha enamorado.
    Me gustaria saber si a alguno de ustedes le pasa en su tomo lo mismo que a mi, y es que de la pagina 18 pasa a la 20(pagina marcada por el autor en la esquina inferior de la viñeta)lo que es el numero de pagina marcada por la editorial lo veo correcto,pasaria de la 26 a la 27.
    Si alguien pudiera ayudarme lo agradeceria.

  8. Hola Dani,

    acabo de revisar mi ejemplar y sucede exactamente lo que comentas. Es decir, yo también veo que hay un salto, de la página 18 (atendiendo a la numeración del autor) pasa a la página 21.

  9. exastamente lo mismo, de la 18 pasa a la 21…. pues bueno no tendre que ir a la libreria veo que son todos los ejemplares… ¿que raro? Gracias tio berni¡¡

Responde

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>