En la prensa



Fue una sucesión de desgracias -la enfermedad de un hijo, el accidente de un amigo, una traición laboral- lo que ‘casi’ obligó a Montesol a regresar a las viñetas, ya que no se le ocurría otra forma de explicar lo que estaba pasando.

‘Tenía una necesidad de explicar algo, hasta ahora no me había sentido con estas ganas, pero de repente empezó a ocurrir una serie de situaciones importantes en mi vida que la pintura no me servía para explicar, pero sí la narrativa’, indica.

Montesol, entrevistado por la agencia EFE.

Pero antes del dibujo está la palabra. “Forges es un niño grande y el inventor de un lenguaje en el que hay términos como “dedocracia orgánica”, “Torremuslinos”, “Cornifácido”, “Solanáceos” (por los hombres de Solana) o “El séptimo de polillería”, destacó Peridis, diciendo que no es una pose del humorista sino que es su forma de hablar. A la pregunta de si copió Forges el lenguaje popular o fue al contrario, el propio dibujante respondió: “Hay que oír a la gente como habla, de qué habla, cuales son sus preocupaciones; en otras palabras, hay que pegar la oreja”. Por ejemplo, si uno se fija, hay políticos que cada vez que salen en televisión la gente cambia de canal, “como la presidenta de Castilla-La Mancha”, ha indicado. Pues bien, estas personas son “zapinables”.

Continúa en El País.

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