Solo una breve nota para recordarles un desliz. Todavía no me han enviado el cheque de 50 dólares por el uso de derechos de mis dos historias The rocket man y Kaleidoscope… Supongo que probablemente se debe a un descuido provocado por la habitual confusión del trabajo de oficina, y espero su pago en un futuro cercano.
Los editores de EC entuvieron más que encantados de pagar dicha cantidad, evitar un embrollo legal y establecer así una fructífera colaboración con el escritor que condujo a la adaptación de un total de 27 de sus historias. Una de las más recordadas es The Flying Machine, dibujada por un Krigstein en estado de gracia, que dejamos aquí debajo.






Para concluir el homenaje, un pequeño vídeo del programa de televisión británico Prisoners of gravity, en el que se entrevista a Bradbury en su estudio, además de a otros autores de cómic, y también otra de las historias más conocidas de Bradbury de entre las llevadas al cómic, There Will Come Soft Rains…, dibujada por Wally Wood.













En muchos de los programas culturales “decentes” de hoy -como, por ejemplo, “El ojo crítico” de RNE- esta noticia ha sido portada… porque lo merece. Lástima que aún hoy, en este país de literatos y críticos centrados en -casi siempre- los mismos temas, y lastrados por una historia ciertamente corta de miras (en lo que a la debida valoración y un cultivo variado de los géneros se refiere) haya que reivindicar el valor de esta Literatura que, por ejemplo, en ámbitos como el anglosajón ha dado frutos tan destacados (y tan profundos y trascendentes, o más, que cualquiera de los productos que activan la autocomplacencia y el afán elitista de muchos de nuestros “intelectuales”). ¡Los que no valoren la ciencia-ficción, el fantástico, etc. se lo pierden!