Reseñas — 22 mayo, 2012 at 10:38 am

Frank. Filigranas del clima (Jim Woodring)

by


Frank. Filigranas del clima (Jim Woodring). Fulgencio Pimentel, 2012. Cartoné con sobrecubierta. 21 x 29 cm. 112 págs. B/N. 23 €

Leer las historias del Frank de Jim Woodring es una experiencia trascendente. Frente a otros autores que proponen recreaciones de nuestro propio mundo o reinterpretaciones de los viejos patrones narrativos y ambientes del cine, el cómic o la literatura, Woodring contrapone su particular viaje a un estado de conciencia inusual, a un universo con nombre propio (Unifactor) que no es otra cosa que la realidad superior a la que se accede rasgando el velo de nuestros limitados sentidos. Las historias que firma el dibujante se parecen más a las enfebrecidas imágenes del purgatorio de El Bosco que a las páginas de uno de sus maestros e ilustres compañeros de profesión, Robert Crumb. Si autores como Alan Moore, Grant Morrison o Alejandro Jodorowsky aluden al poder mágico de la narración en general y de la palabra en particular para acceder a niveles superiores de conciencia, Woodring hace lo propio desarrollando todo un sistema icónico fundamentado en la imagen y sin una sola palabra.

De niño, Woodring sufría alucinaciones. Eso y su incapacidad para acabar de aprehender el significado del mundo consensuado lo llevaron a interesarse en los sueños y estados alterados de la mente como revelación de una verdad universal. Su pulsión artística hizo el resto, y así acabó naciendo Frank, un ser antropomorfo reminiscente de los dibujos animados que deambula y experimenta situaciones extremas en un entorno natural y evocador. Si algo define a Frank, es su infinita curiosidad y su incapacidad para el aprendizaje. Las desagradables, violentas y terroríficas situaciones en las que se ve envuelto raramente culminan en una moraleja, al igual que no lo hacen nuestras pesadillas. Como en los dibujos animados, todo sucede para que pueda volver a suceder. Como en los dibujos animados, parajes vegetales, cuevas y sencillas edificaciones de carácter exótico son el paisaje neutro, primitivo y vivo, que nos aleja de constructos sociales preconcebidos. Como en los dibujos animados, se asumen el dolor y la tortura física como los compañeros de viaje. A diferencia de los dibujos animados, las constantes laceraciones y humillaciones no tienen como objetivo provocar la risa del espectador, sino estimular químicamente el cerebro del mismo modo que lo hacen las drogas para eludir la realidad consciente y alcanzar otra, mucho más profunda. El objetivo final de Woodring es salir de la caverna de Platón y vislumbrar al fin a quién pertenecen las sombras que consideramos reales. Para alcanzar ese objetivo, Woodring ha creado su propio código, un código basado en unos personajes simbólicos que prescinde de la palabra, porque la palabra es un sistema demasiado cerrado y lleno de connotaciones y carece de universalidad. Por eso también, Woodring evita en la medida de lo posible los objetos cotidianos y prefiere representar con imágenes aquello que no puede ser representado con la palabra, aquello que pertenece al reino de lo presentido.



Y así, la palabra de Woodring es el dibujo. Cualquier niño podría entenderlo, porque es un código instintivo, y cualquier persona del mundo podría comprender que los alucinados, simétricos y metamórficos seres que pueblan Unifactor son peligrosos. No existen en nuestra realidad, pero pueden ser imaginados convincentemente, luego podrían existir. De la interacción entre los personajes de Frank, proyecciones de distintos aspectos de la personalidad de Jim Woodring y por extensión del ser humano, nace el conflicto, y del conflicto nacen el aprendizaje y el conocimiento que Woodring tanto anhela. La inocencia de Frank contrasta con la ira y la violencia de Pupshaw, y la crueldad de El Antojo recae constantemente sobre ese Marrano Hombre que amalgama nuestra condición de humanos y animales, siempre debatiéndonos entre las convenciones sociales y los instintos y necesidades primarios. Es precisamente este Marrano Hombre quien protagoniza Filigranas del clima, primera historia larga, de más de 100 páginas, de la serie Frank (cuyo primer libro publicado en España reseñamos aquí). En esta ocasión el dibujante ha rebajado el nivel de hermetismo de su propuesta y casi podría decirse que, dentro de los psicodélicos parámetros habituales, nos encontramos ante la historia de Frank de sentido más diáfano. En ella, el Marrano Hombre es lanzado a un viaje iniciático “clásico”, una odisea impulsada por unos juguetones dioses del clima que influyen en su comportamiento a través de las ondas de tinta características de los cielos de Woodring. A lo largo de este viaje, el hombre-animal se irá humanizando, primero perdiendo el rabo, después adquiriendo el gusto por la ropa, y siempre a través del dolor y el sacrificio. Llegará a renacer –y bautizarse– varias veces, saliendo del vientre de un pez gigante –enlazando con mitos y religiones ancestrales– o abriéndose paso al mundo a través de una pequeña grieta-vagina tras ser dado por muerto. Extraerá de su interior aquello que le niega el equilibrio y será más humano al adquirir la capacidad de sonreír y caminar perfectamente erguido. Los dioses (o demonios, que también) burlonamente le ofrecerán revelaciones sobre el mundo que le rodea y sobre su propia naturaleza dual, y el Marrano Hombre llegará a constatar con sus propios sentidos la calidad de simulacro del mundo material, rasgándolo literalmente y echando un vistazo al otro lado. Break on through to the other side, que decían los Doors. Alcanzará el nirvana. ¿Servirá este viaje para establecer definitivamente al Marrano Hombre en ese estado superior de conciencia? ¿Existen infinitos círculos concéntricos de estados de la mente de modo que nunca pueda alcanzar la cima? ¿Podría haber algo que lo atase aún a la mezquindad, las penurias y los sinsabores de su estado anterior? ¿Se puede alcanzar un estado de equilibrio rodeado de caos, pasión y debilidad humana? Esas son algunas de las preguntas que plantea Woodring, que es tan inteligente –o tan ignorante– como para permitir múltiples interpretaciones a sus lectores, convirtiendo Filigranas del clima en una herramienta para el propio viaje de aprendizaje del lector. Si bien muy a menudo podemos pronunciar sin ruborizarnos aquello de “solo son cómics”, Filigranas del clima va un paso más allá y se encuadra dentro de la categoría del arte universal, atemporal y relevante. Aquel que tiene la capacidad de transformarnos.

Parafraseando al poeta francés Paul Éluard, hay otros mundos, pero están en este. Concretamente, dentro de la cabeza de Jim Woodring. Y de la nuestra.


13 comentarios

  1. En teoría este iba a ser el cuarto volúmen de los cinco de la colección. Esperemos que los otros dos no se queden en el limbo.

  2. !Extraordinaria Reseña!

  3. Esta reseña sí que da en el clavo…

  4. La reseña me parece el copón, todo un tratado fiosófico sobre Frank, lleno de referencias mejor que bien traidas… pero, y perdón por la crítica, he hechado de menos algo sobre la edición del libro en cuestión, que a mi parecer es soberbia, llena de homenajes al mundo de la edición libresca, si puede ser aún más elegante que el Frank primero
    un saludo

  5. Tienes toda la razón, alguien cualquiera. No he hecho referencia a la calidad de la edición porque se me alargaba mucho la reseña y no encajaba del todo con el tono general. Pero, sobre todo, porque a estas alturas ya es algo que casi damos por supuesto en las ediciones de Fulgencio Pimentel. Lo cual no está bien, claro. Es una edición trabajada con un mimo espectacular y cuidada hasta el mínimo detalle, con ese homenaje a Ricard Giralt Miracle y su diseño para la colección Manantial que no cesa. Una edición, por cierto, muy superior a la original americana y que está a la altura del libro que contiene.

  6. No acabo de entender la necesidad de la edición tratándose de una obra muda.
    Y en el caso de que se edite aquí que se haya traducido el título.

    No quiero con ello restar mérito a la edición de Fulgencio Pimentel, no siendo esa mi intención.

  7. Joder, Alberto, qué cacho de reseña. Me quito el sombrero. El Frank no lo he leído aún, pero cada vez entiendo menos a qué coño espero para hacerlo.

  8. Pedimos perdón por adelantado por el rollo que sigue, pero quisiéramos aclarar que el orden de publicación de la serie se alteró para poder alternar las novelas gráficas con las recopilaciones de historias cortas, dado que el propio Woodring no tenía ningún interés en que siguiéramos un orden cronológico. De ese modo, también, podremos permitirnos publicar su próximo libro (FRAN) paralelamente a la edición norteamericana. El orden de los volúmenes es el siguiente:

    - Frank Vol. 1. Historias cortas y un apéndice con explicaciones sobre la creación de la serie y el carácter de los personajes. Se incluyen dos historias (11 páginas) no publicadas en EEUU.

    - Frank Vol. 2. Filigranas del clima (Weathercraft). La edición es en un formato sensiblemente mayor al norteamericano.

    - Frank Vol. 3. Historias cortas. Este volumen incluye dos de sus mejores historias, no publicadas en EEUU, que suponen alrededor de setenta páginas. El apéndice incluye imágenes de los juguetes diseñados por el autor a partir de Frank.

    - Frank Vol. 4. Congreso de los animales y Fran. La primera recibió el Premio del Jurado en Angulema. La segunda, en la que trabaja ahora mismo, es su continuación y conclusión. El libro, de aproximadamente 216 páginas, no tiene aún un título conjunto. Woodring ha dicho que se trata de un punto de inflexión en su carrera y que el universo de Frank no volverá a ser el mismo tras él.

    - Frank Vol. 5. Historias cortas. Este volumen incluye una historia realizada expresamente para la edición española y una bibliografía completa.

    Deberíamos haber aclarado el orden de publicación de los volúmenes hace tiempo, pero nuestra afición a la molicie y el deporte al raso nos hace el boicot de esta forma.

    También queremos felicitar al autor por la reseña y congratularnos de que se confiese aficionado al conjunto norteamericano de música moderna Los Doors, extremo que ya veníamos sospechando desde hace tiempo.

  9. Ya leí esta reseña 3 veces y… es perfecta. La eleccion de cada palabra, la claridad en la exposición, no se podría explicar mejor.

    Está seguro entre las mejores 5 reseñas que leí en mi vida, y otra de las mejores es la que hizo Watcher de “No Cambies Nunca” el otro día… asi que para mi, el nivel reseñistico de Entrcomics esta en su mejor momento.

    Quería decirlo.

  10. En este caso el orden de los factores no altera el producto, por lo que bienvenido sea el nuevo orden establecido (de publicación claro). Menudo alegrón, después de que en los principios se anunciara como la primera recopilación completa del mundillo de Frank, pensé que se habían abandonado los otros dos libros recopilatorios. Espero que todos tengan la aceptación del primero. Además, con este diseño, seguro que más de un ejemplar se ha exportado ya a otros países favoreciendo un buen número de ventas. Muchas gracias y a seguir manteniendo el nivelazo (aunque soy consciente de que es muy difícil obtener siempre un 10)

  11. Gracias por la parte que me toca, Jeremías.

  12. aún no he leído este libro pero sin duda el 1º es uno de los tebeos más potentes del año pasado.
    La reseña, de las que quitan arrugas, curan el hipo y despejan la garganta: bravo Berni, lo has petao, que se dice en mi pueblo.

  13. Enhorabuena, La reseña es de gran calidad, en algun momento me ha parecido un estilo similar al de Salvador Vazquez de Parga