El mundo del cómic es todavía un mundo muy cerrado



Usted ha señalado en alguna ocasión que la calidad de un cómic no depende tanto del dibujo como de la historia. Aun así, ¿no debería existir siempre cierto compromiso estético?

Por supuesto, pero si digo eso es precisamente porque no suele ocurrir. Hay muchos cómics que me gustan y que me parecen bien narrados, pero es muy difícil que el dibujo me cause el mismo efecto. El mundo del cómic es todavía un mundo muy cerrado. Los autores, editores y críticos se nutren de otras cosas, como el cine y la literatura, pero la mayoría ignoran completamente que el arte moderno existe desde hace más de cien años. Es muy curioso, porque un cómic esta formado por dibujos. No pediría ya que la gente fuese a visitar museos, pero al menos podrían estar más enterados del mundo de la ilustración, que siempre se ha ido nutriendo de las vanguardias artísticas.

Ha habido excepciones en este país con autores como Javier Olivares, Raúl o Federico del Barrio, pero me parece muy fuerte que a estas alturas se pueda decir que Javier Mariscal dibuja mal o que es “raro”. Prefiero mil veces la belleza de su línea a la falta de estilo de cualquier virtuoso estereotipado que sabe dibujar caballos. A dibujar muñequitos que parezcan reales se aprende, con mayor o menor dificultad, en cualquier escuela de dibujo.

De todas formas, esto ha ido cambiando y precisamente me volví a interesar por los cómics cuando descubrí a este grupo de autores franceses -Sfar, Blain, Blutch…- que aportaban un estilo más personal y encima tenían éxito. Hace unos años, sus historietas se hubiesen publicado directamente en revistas ‘underground’.

Gabi Martínez y Tyto Alba, autores de Sudd, entrevistados por Julio Soria en La Huella Digital.

Be Sociable, Share!