Reseñas — 25 julio, 2007 at 11:10 am

La guarida del horror (Margopoulos & Corben)

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La guarida del horror (Margopoulos & Corben). Panini, 2007. 112 págs. B/N


Tras la decepción que supusieron las últimas obras dibujadas por Richard Corben editadas en España (Hellboy: Makoma y Bigfoot) y el relativo alivio que supuso el número de Solo dedicado a su persona, uno tenía grandes esperanzas en este La guarida del Horror, donde el autor de Kansas retomaba un universo bien conocido por él: el del horror clásico de Edgar Allan Poe. En 1985 ya pudimos ver de la mano de Toutain un álbum donde se recopilaban historias basadas en los cuentos del genial escritor norteamericano. Entre ellas, La Caída de la Casa Usher, que merece un puesto de honor en la ya de por sí muy honorable producción del autor de Kansas. ¿Ha cumplido por tanto las expectativas Corben en esta nueva recreación de los cuentos del escritor de Boston? ¿Ha alcanzado o incluso superado el nivel de aquellas adaptaciones? Y la respuesta es… sí.

Corben se alía en esta ocasión con un escritor que ya conoce y con el que probablemente el proceso creativo es más bidireccional y le permite maniobrar con más soltura, Richard Margopoulos, con quien ya adaptó otros cuentos de Poe como El retrato ovalado o Sombra. Conscientes de que ya no escriben y dibujan para Warren o para alguna editorial independiente sino para Marvel, tratan de dar un giro a las historias que haga que, sin perder plenamente el espíritu, se adecuen a los tiempos que corren, y en gran medida lo logran. Es paradigmático el tratamiento del poema Izrafel, donde un texto seráfico se acompaña de imágenes donde los gangtas son los protagonistas, enriqueciéndose ambos mutuamente. El excelente trabajo narrativo de Corben en esta historia de acción y violencia permite seguir la historia (sin diálogos) sin necesidad de leer los textos, aunque la contraposición de ambos añade un significado más que interesante al conjunto. Este mismo truco narrativo es utilizado para adaptar otros poemas, como El lago, Berenice, The happiest day, The Sleeper y The conqueror Worm con muy buen resultado, ya que su carácter descriptivo y poco narrativo se presta perfectamente a ello y el resultado final supone una nueva visión a los textos de Poe (que están incluidos en la edición). Algunas de estas historias nos retrotraen por su temática al Corben de la época underground y del gusto por el gore y el golpe de efecto final (y además, cada uno de los tres números que comprende este recopilatorio está presentado por Uncle Deadgar, un guiño a las viejas publicaciones de terror), mientras que otras se acercan al espíritu más moderno y dinámico de obras como Cage. Sin embargo, la adaptación de otros poemas como puedan ser Eulalie o Spirits of the dead no parecen tan logradas como las anteriores, probablemente porque el tema o argumento elegidos no parece tan interesante como -o adecuados a- el poema original. En cualquier caso, sólo se trata de un par de historias que tampoco deslucen demasiado el resultado global del cómic. Las historias más interesantes para el que suscribe han resultado ser The tell-tale heart y The raven. Ambas han sido ya analizadas por nuestros lectores, aquí y aquí, y poco resta por decir salvo que ambas, sirviéndose de caligrafías y de recursos narrativos muy distintos, son dos excelentes muestras de la versatilidad del autor y su capacidad para traducir a imágenes cualquier tipo de historia, y que la nueva adaptación de The raven supera con creces a la realizada anteriormente. También las tres portadas que ilustran la serie, sencillas y con un inteligente uso del color, merecen una mención de honor por su capacidad de impactar en la retina del lector y grabarse en el cerebro.

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Corben demuestra en este cómic su enorme versatilidad, no sólo ya por el hecho de utilizar acabados muy distintos para cada relato -que van desde el trazo grueso y casi esquemático heredero de su época underground hasta los precisos volúmenes obtenidos mediante el uso de grises- sino por saber dotar a cada historia de una personalidad propia que la diferencia de las restantes. Sus largos años de experiencia le sirven para sugerir escenarios con fondos apenas esbozados y hacerlos creíbles y reales en la mente del lector. Sus personajes se expresan con gestos en ocasiones exagerados y casi grotescos pero que encarnan a la perfección el sentimiento que el autor quiere transmitir, ayudados por encuadres expresivos y cargados de intención. De alguna manera, el estilo caricaturesco de Corben llega a parecernos más realista que el de autores mucho más académicos porque éste es capaz de sugerirnos las reacciones de los personajes, la acción, el movimiento, de forma que nuestro cerebro rellena perfectamente el espacio entre las viñetas. Este tebeo es un buen ejemplo de cómo un virtuoso puede hacer que su dominio del dibujo pase prácticamente inadvertido, sumergiéndonos en la narración de tal forma que prácticamente no percibimos las inteligentes soluciones que ha adoptado para crear en nosotros un estado de ánimo, para dotar de un ritmo determinado a cada página, para encontrar el encuadre más expresivo.

Tras leer este álbum, parece obvio de Corben sólo necesitaba un guión, un tema que le motivase lo suficiente como para dar de nuevo lo mejor de sí mismo. Esperemos que la edición de Panini esté a la altura de la edición americana (sobre la que realizamos esta reseña) y aguardamos ansiosos las nuevas adaptaciones de Corben de los cuentos de HP Lovecraft

4
Excelente, tebeos como este hacen grande el cómic.


el tio berni

5 comentarios

  1. ¡Ay, qué ganas tengo de hincarle el diente!… Sin duda, una de las novedades más interesantes de este verano.

  2. ¿Por qué los “tebeos como este que hacen grande al cómic” se los lee siempre el Tio Berni? :P

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