Artículos, Obituarios — 8 diciembre, 2011 at 5:46 pm

Fallece Jerry Robinson

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Varias webs americanas dan a conocer la noticia del fallecimiento la pasada noche de Jerry Robinson, a la edad de 89 años. Robinson fue una de las figuras más destacadas de la edad de oro del cómic de superhéroes, uno de los autores que definieron a Batman y creador del Joker, entre muchos otros logros artísticos y comerciales. Robinson también trabajó en la tira de prensa, en series como Jet Scott, y en los años 70 fue uno de los mayores activistas en la lucha por los derechos de autor, jugando un papel muy relevante en el reconocimiento de Jerry Siegel y Joe Shuster como creadores de Superman. Este mismo verano tuvimos la oportunidad de escucharlo en directo en San Diego e intercambiar unas pocas palabras con él, comprobando cómo a sus 89 años conservaba aún una lucidez y una energía impresionantes. Con Robinson se pierde uno de los últimos vestigios de toda una época de la historia del cómic.

Hace un tiempo tradujimos un par de entrevistas en las que Robinson hablaba sobre los primeros años de Batman y su participación en la serie. Las reproducimos aquí debajo a modo de pequeño homenaje a un autor que lo fue todo.

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Gary Groth entrevista a Jerry Robinson en The Comics Journal #271 (Fantagraphics, 2005).

¿Así que empezaste a trabajar para Kane en el ’39?

Eso es.

¿Y a la vez estabas estudiando periodismo en Columbia?

Sí.

¿Tenía Kane su estudio en el Bronx?

Sí. Tenía un estudio en el apartamento de su familia en el Grand Concourse. Su dormitorio era su estudio. Yo conseguí una habitación a algunas manzanas de Bob. Alquilé una habitación a una familia.

De modo que estabais en el Bronx.

Sí, igual que Bill Finger.

¿Que hiciste para él al empezar?

Bueno, empecé directamente rotulando, y entintado fondos. En muy poco tiempo empecé a entintar el resto de figuras y aprendí a dibujar a Batman. Y creo que una vez acabado el primer años empecé a entintarlo todo.

¿Aprendías sobre la marcha?

Oh, sí, y a todas horas. Todos trabajábamos muy duro en esto… supongo que tal vez ellos hicieron más que yo, porque yo también tenía las clases en Columbia.

¿Y esto era en la casa de Bob?

No, yo trabajaba en mi habitación. Nos encontrábamos casi cada día, y muy a menudo con Bill. Salíamos a cenar o comer y hablábamos sin parar de cómics, de ideas para la serie y personajes. Yo creía que era parte del grupo. Por desgracia Bob no creía lo mismo, sobre todo sobre Bill. Debería haber reconocido a Bill como co-creador, lo sé, yo estaba allí. El Joker fue mi creación, y Bill escribió la primera historia del Joker a partir de mi concepto. Bill creó todos los otros personajes… El Pingüino, el Acertijo, Catwoman. Era muy innovador. Los eslóganes… el Dúo Dinámico, Gotham City… todo fue idea de Bill Finger.

¿En qué número entraste tú? El primer número ya debía de estar impreso para cuando tú te uniste.

Estaba impreso, y supongo que el segundo ya debía de llevar en producción algunas semanas.

Así que muy al principio… tercer o cuarto número.

Sí, fue muy pronto. Los números de finales del ’39.

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Viñeta de Detective Comics #36 (DC, 1940), con fondos de Jerry Robinson

¿Trabajaban Kane y Bill Finger juntos en casa de Kane?

No, Bill trabajaba en su propia casa. Nos reuníamos para hablar e intercambiar ideas.

¿Qué hacía exactamente Bill Finger? ¿Escribía la serie?

Oh, la escribía, todas las historias.

¿Desde el principio?

Desde el principio, tan pronto como Bob recibió el encargo, o la sugerencia, de crear un personaje para competir con Superman… era el mismo editor. Contactó con Bill inmediatamente. Ellos co-crearon la serie y Bill la escribió. Bill también contribuyó a los conceptos visuales y la personalidad de Batman, y también a las historias del origen de Batman y Robin.

Entonces, ¿por qué todo el crédito es para Bob Kane?

Bueno, Bob fue y lo vendió él solo a DC. Ya había hecho cómics para ellos antes. Nadie sabía que Batman iba a ser un éxito inmediato. La primera vez que vi a Bob, todavía hacía esas series suplementarias. Había hecho sobre todo humor. No era un dibujante de aventura. La única serie de aventura que había hecho se llamaba Clip Carson, en la que también trabajé yo. Otra fue Rusty and his pals. Cuando yo empecé en Batman también trabajaba en esas, Clip Carson y Rusty. Tras varios números las cancelaron para centrarse en Batman.

Luego, esencialmente, Kane tenía un mini studio compuesto por ti y Bill Finger y él mismo. Tenía el encargo de DC y él os pagaba a ti y a Bill Finger. ¿Es eso correcto?

Sí.

DC le pagaba, y el lo dividía como le parecía.

En efecto, eso es.

¿Cómo os pagaba, semanalmente o por trabajo?

Al principio era por página, como la mayoría de la gente.

Así que si entintabas una página, había una tarifa.

Bueno, era por historia. No quiero entrar en los detalles sórdidos, ¡sobre todo porque resultó que ganaba más vendiendo helados! Íbamos a dejarlo.

¿Tú y Bill?

Sí. Empezamos a recibir ofertas de todas partes en cuanto Batman se convirtió en un éxito. No podían tener a Bob, así que iban tras su equipo.

¿Otras editoriales?

Sí. En cuanto tuvimos otras ofertas y quisimos irnos, DC apareció y nos hizo una oferta para trabajar directamente para DC. Después del primer año y medio, tal vez, se produjo el cambio y dejamos de trabajar directamente para Bob. En realidad, le vi muy poco después de aquello.

¿Sucedió tan rápido, sobre un año o año y medio desde que empezasteis a trabajar para él?

Sí, por lo que recuerdo fue ese tiempo más o menos. Recuerdo que entramos en una oficina en el Times Building en Times Square. Bob la alquiló para que trabajásemos allí George Roussos y yo. Eso fue antes de que DC nos contratara. Contratamos a George para que fuese mi asistente, para entintar los fondos, lo que me dejaba más tiempo para hacer todas las figuras y algunos de los lápices. La oficina daba a Times Square. Cuando ves esas famosas fotos de Año Nuevo…

Por supuesto…

Estaba justo allí.

¿Qué año sería, cuando entrasteis en ese estudio?

Probablemente a mediados de 1940, o principios de 1941. Yo diría que para mediados de 1941 ya estábamos trabajando para DC.

¿Pero todavía trabajabais en Batman y DC os pagaba directamente?

Eso es, cuando cerramos ese estudio empezamos a trabajar para DC en el 480 de Lexington Avenue. De modo que esos fueron los pocos años que trabajé para DC, una época muy interesante. Al principio allí trabajaban Siegel y Shuster, antes de la ruptura. Jerry venía a veces y hacía sus guiones. Y Joe Shuster hacía el dibujo, y trabajaba en la mesa de dibujo de al lado. La mesa del otro lado era la de Jack Kirby. El siguiente escritorio era el de Fred Ray, que hacía esas portadas geniales de Superman, y también Congo Bill. Mort Meskin, que era uno de mis mejores amigos, que me traje de MLJ.

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Diseños de portadas de Fred Ray y acabados de Jerry Robinson para Batman #10 y Batman #11(DC, 1942)


De modo que DC realmente tenía una buena plantilla de dibujantes.

Oh, sí. Sí, tenían una plantilla grande.

¿Tú estabas en nómina o te pagaban como freelancer?

No, entonces estaba en nómina. Me ofrecieron un salario y cosas extra para hacer.

¿Y todos tus amigos dibujantes estaban en nómina?

Bueno, puede que variase. Algunos de ellos puede que trabajasen como freelancers.

¿Tenías seguro de salud?

No, creo que me hicieron un seguro de vida. No, no había algo como los seguros de salud en aquellos tiempos.

Permíteme que vuelva a la época en que trabajaste para Bob cerca de su casa durante un año o así. ¿Cómo era el ambiente y cómo era Bob Kane, y cómo trabajabais juntos?

Bueno, a mí me gustaba Bob. Era muy amistoso. Debo decir que tenía un ego bastante grande. Bill Finger, sin embargo, no lo tenía. Era muy callado, abnegado, modesto e inseguro. Su posición vis-à-vis con Bob le hizo más inseguro, porque mientras él estaba esclavizado trabajando en Batman, no recibía ninguna parte de la gloria o el dinero que Bob había empezado a ganar, que es por lo que iba a dejarlo.

¿Reconoció él que aquello podría ser injusto, en aquella época?

Bueno, por supuesto, ya no se lo puedes preguntar a Bob, pero eso habría que preguntárselo a Bob. Nosotros pensábamos que era injusto, por supuesto. Algo que nunca perdonaré a Bob es que no se ocupase de Bill o reconociese su papel vital en la creación de Batman. Como con Sielgel y Shuster, debería haber sido lo mismo, el mismo crédito de co-creadores en la serie, guionista y dibujante. Y Bill murió en la ruina. Imagínate, crear Batman y todo el dinero que ha hecho…
Tenía una esposa y un hijo, y pasó una época muy dura. Ni siquiera era apreciado, creo, por los editores de DC en aquella época.

¿Era él absolutamente consciente de la injusticia de la situación?

Por supuesto, nunca fue reconocido por Bob hasta después de su muerte, por desgracia. Él ayudó a definir al personaje de Batman e incluso el traje y todo lo demás.

¿Por qué crees que no fue más agresivo para hacer valer sus derechos?

No era un tipo agresivo.

¿Temperamentalmente?

Sí… e inseguro. Si hubiera obtenido ese crédito, eso habría reforzado su autoestima.

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Bill Finger


¿Y Bob era muy seguro?

Bob era ultra seguro, al menos en la superficie. No creo que en realidad fuera tan seguro… si lo hubiera sido, habría sido capaz de reconocer las contribuciones de Bill, al igual que las mías. Así que eso lo hizo difícil.

Empezamos, como he dicho, a tener esas ofertas. Tuve una oferta de Busy Arnold, que era uno de los grandes editores que empezaron a hacernos ofertas a Bill y a mí. Me ofreció hacerme editor en jefe de una línea de libros. Yo podía dibujar los personajes que quisiese. Mirando hacia atrás, me pregunto si hubiera sido capaz de hacerlo. Lo pasé realmente mal para tomar esa decisión. Pero todavía estaba muy metido en Batman. Estaba ahí desde el principio. El editor en aquella época, Whit Ellsworth, que me gustaba y con quien me llevaba muy bien, nos persuadió a Bill y a mí de quedarnos en Batman, ofreciéndome hacer mis propias historias. No tenía que trabajar con Bob.

¿Podías hacer tus propias historias de Batman?

Sí. Todavía terminé los dibujos de Bob durante un tiempo, pero terminé haciendo mis propias portadas de Batman e historias completas por mí mismo. Las historias que hacía, las hacía completas… lápices, tinta, fondos y, en ocasiones, incluso el color.

Siempre he pensado que Bob… Bueno, como sabes, tuvo un trato muy injusto, no se le apreció en su momento. Murió arruinado, nunca obtuvo crédito como co-creador de Batman.

Eso es exactamente lo que dijo Alvin Schwartz, posiblemente incluso con más énfasis. De hecho, él incluso atribuye mucha más autoría a Finger que a Kane.

Bueno, en lo que respecta a los guiones, absolutamente. Bob nunca escribió nada. Bill lo escribió todo, y ayudó a moldear y crear el propio personaje y casi todos los demás personajes. Así que no hay duda. Debería haber sido una colaboración igual, si no mayor, que la de Siegel y Shuster.

En un artículo sobre Finger, Schwartz escribió, “Por desgracia, Bob fue incapaz de conceder a Bill el crédito que merecía, no sólo por su propio sentido enfermizo de su valor personal y profesional, sino por acuerdo legal al que llegó su astuto y protector padre con DC en un momento en que DC se encontraba en negociaciones delicadas con el sindicato McClure y no se podía permitir tener a alguien agitando el tema. Ese acuerdo legal daba a Bob derechos exclusivos sobre Batman aunque era Bill quien aportaba la esencia de la idea de que alguna manera también consiguió convertir el dibujo amateur y distorsionado de Bob en una ventaja.” ¿Puedes comentar esto? ¿Cómo de cercano está esto a tu versión de los hechos?

Creo que fue más sencillo que eso. En aquella época, ni yo ni Bill nos reunimos con DC, con los editores. Vin Sullivan encargó a Bob que inventase un personaje para competir con Superman. Vin Sullivan era el director artístico, cargo que ocupó después Whitney Ellsworth, pero creo que era Vin Sullivan el que estaba allí entonces. Bob inmediatamente llamó a Bill para que le ayudase a crear el personaje, dar vida al concepto y escribir la historia. Bob lo llevó a DC y firmó y se presentó a sí mismo como único creador. Nadie supo nada de Bill o de mi hasta más tarde. Ya estaba firmado, ellos habían hecho un trato con él, y no querían tratar con nadie más si no era necesario. Nosotros trabajábamos directamente para Bob, en realidad, el primer año, año y medio. Luego Bill yo empezamos a recibir ofertas de otras editoriales. Todo el mundo quería tener a alguien que estuviera asociado con el éxito de Batman. DC finalmente se enteró de nuestra existencia y de que nos íbamos a otro sitio, y nos llamaron inmediatamente para que firmásemos con ellos, y tras eso trabajamos directamente para DC y no para Bob.

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Originales de dos de las portadas más conocidas de Jerry Robinson, para Detective Comics #69 (DC, 1941) y Detective Comics #71 (DC, 1942)


¿Se habría considerado como una ruptura de la etiqueta profesional si hubieseis soslayado a Kane e ido directamente a DC en cierto momento y dicho, “mirad, nosotros co-creamos Batman y nos gustaría tener nuestra parte de los derechos sobre el personaje”?

Bueno, nosotros nunca nos presentamos a nosotros mismo, al menos yo no, como co-creadores. Bill tenía legítimo derecho a decirlo, pero tampoco creo que lo hiciese nunca. Eramos naïve. No, no íbamos a ir y escucharon que el equipo de Batman se estaba desintegrando. Así que nos llamaron a los dos. Como he dicho, Busy Arnold me ofreció editar todas sus revistas, y yo podría hacer cualquier serie principal que quisiese, así que me encontraba realmente indeciso sobre si irme o no. Todavía tenía cierta ligazón personal, creó al personaje de Batman. Yo había creado al Joker, y ayudado a moldear a Robin, dándole el nombre. Bill, que estuvo allí desde el principio con la co-creación, quería marcharse. Finalmente fuimos persuadidos para quedarnos… con mucho más dinero, por supuesto… y nos quedamos en DC. Así es como fue la cosa.

Asumo que has leído la nueva historia de los cómics de Gerry Jones, Men of tomorrow. Hay una pequeña contradicción que me gustaría clarificar entre lo que tú has dicho antes sobre quién creó Robin y cómo lo cuenta Jones. Jones escribió, “Cuando Bill Finger pensó que a Batman le vendría bien un compañero [sidekick] con quien hablar, él y Robinson crearon Robin, el Chico Maravilla.” Ahora bien, tú contradices eso en una entrevista que concediste a Comics Interview cuando el entrevistador te pregunta, “¿Qué hay de Robin? Tú fuiste responsable de su creación”, y tú respondes, “No, no. No lo fui. No puedo atribuirme eso. Tal y como lo recuerdo, y Bill ha confirmado mi reconstrucción de los hechos, Bob y Bill tuvieron la idea de meter a un chico y discutieron la idea antes de que yo llegase.”

Sí. Eso es básicamente cierto. Creo que Gerry [Jones] fue muy preciso en sus entrevistas. Me entrevistó extensamente para el libro. Creo que hizo un trabajo muy bueno. En cualquier caso, sí, más precisamente, añadir a un chico estaba siendo discutido. Estoy seguro de que fue idea de Bill añadir un joven. Eso lo atribuiría a Bill sin dudarlo. Cuando yo llegué, ellos ya estaban discutiendo posibles nombres. De modo que me uní a la discusión sobre la creación. Todavía no había nada en papel, nada salvo la idea de añadir un compañero. Y sé que fue idea de Bill añadir un compañero por la discusión subsiguiente. El ímpetu venía del deseo de Bill de incrementar los parámetros del potencial de la historia y del drama. Vio que añadiendo un compañero se incrementaría el drama. También aumentaba la identificación de los lectores. Los chicos más jóvenes podían identificarse con Robin, lo que no podían hacer con Batman, y los más mayores con Batman. Incrementó el atractivo a muchos niveles.

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Portada de Bob Kane y Jerry Robinson para Detective Comics #38 (DC, 1949), primera aparición de Robin


¿Y estás seguro de que no fue idea de Kane?

No. Él le dio forma, como hicimos todos en la discusión, pero la idea de añadir ese personaje fue de Bill.
Teníamos una larga lista con unos 30 nombres, y seguíamos añadiendo otros. Los nombres son muy importantes para los personajes. Bill era muy específico con eso, al igual que Bob. La mayoría de los nombres, según recuerdo, eran de origen mitológico… Mercurio y otros. Ninguno de ellos me sonaba bien, ni a mí ni a ninguno de los demás, porque nunca nos pusimos de acuerdo en ninguno.

Mi reserva era porque pensaba que debía ser un nombre que evocase la imagen de un chico auténtico. No tenía superpoderes, tampoco los tenía Batman. Eso era lo que lo diferenciaba de Superman y los otros superhéroes. Yo pensaba que el chico debería ser igual. Y pensando en un nombre más humano, se me ocurrió Robin porque Las aventuras de Robin Hood era una de mis lecturas favoritas de juventud. Me habían regalado un libro de Robin Hood ilustrado por NC Wyeth… creo que fue un regalo por mi 10 o 12 cumpleaños. Era un libro muy grande y elegante para la época, muy elaborado, porque tenía ilustraciones a todo color, tal vez una docena a lo largo de todo el libro. Era el texto completo con planchas de dibujo a página completa. Las recordé porque las había repasado muchísimas veces de niño. Tenía una imagen de Robin Hood exactamente como Wyeth lo había dibujado con su traje, y eso es lo que aboceté rápidamente cuando sugerí el nombre de Robin, que pareció gustarles, y después les enseñé el traje. Y si lo miras, es el traje de Wyeth, según lo recordaba, porque no tenía el libro para mirarlo. Pero es bastante preciso: los falsos calzones, el chaleco rojo, sobre el que añadí la pequeña “R” como correspondencia al murciélago en el pecho de Batman. Cuando empecé a rotular la serie, cada texto de apoyo que hacía empezaba con una letra en blanco sobre un círculo. Así que pensé en eso para el chaleco.

¿Habías visto el Robin Hood de Doublas Fairbanks?

Si lo hice, no lo recuerdo.

Entonces probablemente viste la versión de Errol Flynn.

Recuerdo a Errol Flynn, pero mi imagen vino de la ilustración de Wyeth… de eso estoy seguro. Lo tengo en mi biblioteca. Era un libro muy especial para mí. Lo llevaba a cualquier sitio que me mudase.

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Ilustración de NC Wyeth para la portada de Robin Hood and His Adventures (E Nister/EP Dutton & Co, 1903)


Schwartz tiene una teoría acerca de por qué Bill Finger no era más agresivo para obtener sus propios derechos. Una de las cosas que decía es que Bill tendía a posponer las cosas, y siempre entregaba tarde. ¿Es eso verdad?

Sí, muy a menudo entregaba tarde. No era porque dejase las cosas para última hora. Puede que fuese eso en parte. Todos dejamos las cosas para última hora a veces, supongo. Su problema con las fechas de entrega… Bill era un artesano. No podía entregar algo a menos que alcanzase su nivel de perfección. Trabajaba mucho sus guiones, y no era un guionista fluido. Algunos guionistas escriben con mucha facilidad y producen mucho. Otros, algunos de nuestros mejores guionistas, sudan cada palabra. Bill pertenecía a esta última categoría. Trabajaba mucho los guiones y no se le ocurrían con facilidad. Cada vez trataba de hacer un trabajo creativo. Ellos no lo apreciaban. De modo que si no era capaz de entregar en las frenéticas fechas de entrega, era comprensible. Para ellos, eso era lo principal. Si entregabas a tiempo, eso era lo más importante. Demasiado a menudo él no lo hacía.

Schwartz tiene una explicación más sicológica, y me gustaría conocer tu opinión al respecto. Él decía que la relación de Finger con sus padres era muy turbulenta. Escribió, “Siempre sospeché, una vez que llegué a conocer bien a Bill, que de alguna manera, simbólicamente, había ideado este método para librarse de sus padres imaginativamente, en el origen de Batman, cuya explotación de Bill ya había sido percibida y comentada en las oficinas de DC mucho antes de mi llegada algunos años más tarde. Probablemente fue Jack Schiff quien me dijo que los padres de Bill esperaban para arrancar de las manos a Bill el cheque tan pronto como lo recibía en la oficina.” Y después continúa escribiendo, “La incapacidad de Bill para entregar a tiempo constantemente se debía claramente a una retención rabiosa, una tendencia a retasar y juguetear con la idea de una historia mucho después de pasada la fecha límite. En un sentido más profundo, su rabia no expresada le hacía difícil concentrarse en una única tarea. Una vez que tenía la idea de una historia completa, la mera tarea de escribirla se convertía en demasiado aburrida.” ¿Crees que hay algo de cierto en todo esto?

¿Quién sabe cuál es la auténtica verdad sicológicamente? Eso es especulación. Creo que todos nosotros podemos encontrar rezones sicológicas y motivos en las reacciones de cualquiera. Yo no habría llegado a esas conclusions, y yo le conocía bastante bien. Yo le conocí antes que Schwartz y Schiff, y después. Puede que esas fueran las observaciones de Schwartz, pero no las mías… ni jamás oí algo así de boca de Bill o de nadie más en aquella época.

Una última cosa sobre Bill. Era un tipo muy dulce y amable. Nunca se admitieron sus contribuciones, y se le relegó a un segundo plano, y eso no ayudó nada a su autoestima. Creció su falta de confianza en sí mismo, aunque no se reflejó en su trabajo, que continuó siendo de primera categoría. Pero no tenía confianza, y los editores y todo el mundo en DC y Bob se aprovecharon de esto. Era una pena verlo. Recuerdo muchas veces cómo se me revolvían las tripas cuando los editores de DC echaban la bronca a Bill por retrasarse con un guión, aunque fuese maravilloso, si llegaba un día tarde. Era embarazoso y denigrante para Bill.

¿Trataban los editores de DC así a todo el mundo, o se cebaban particularmente en Finger?

Creo que trataban a otros así, pero se cebaban particularmente en Bill. Creo que se convirtió en una especie de chivo expiatorio. No soy quién para sicoanalizar a los demás, pero me parece que había algo de resentimiento, tal vez por su habilidad, su libertad. Ya sabes, ellos mismos eran editores y guionistas frustrados, desde Mort Weisinger a Jack Schiff; creo que disfrutaban ejerciendo su poder. Esa sólo mi sensación interna.

Es raro que fuese tan pasivo como era o tan inseguro como era y que fuese tan cultivado e inteligente.

Sí, pero no tenía apoyo. Recuerdo una entrevista con Bob donde incluso negaba que Bill hubiera escrito ningún guión… y los escribió todos. Si se le hubiera cuidado un poco más, reconocido, eso hubiera reforzado su autoestima. Puedes aguantar tanto que empiezas a no creer en ti mismo.

Mi impresión sobre la industria de los cómics, especialmente entonces, es que la gente se aprovechaba de cualquiera que se pudiera aprovechar.

Bueno, eso es cierto en muchos casos. Éramos todos muy naïve entonces. Pero Bill fue siempre, como sabes, un escritor muy versátil. Escribió para televisión y muchas otras series de cómic, también. Cuando tomé un apartamento por primera vez en el Upper West Side, lo compartía con otro guionista que escribía para televisión, y colaboraban en un montón de guiones para la primera televisión. Así que solía trabajar en mi casa muy a menudo. Eso fue incluso después de que nos separásemos. Eso fue años después de Batman.

¿Qué años fueron esos, aproximadamente?

Probablemente los ’50, y tal vez a principios de los ’60.

¿No murió relativamente joven? ¿Y fuisteis buenos amigos hasta su muerte?

Sí, y también conocía muy bien a su mujer, Portia: muy inteligente, una mujer adorable. Estaban muy enamorados al principio. Yo estaba con él cuando la cortejaba. Ella venía de, creo que de Albany o Rochester. Recuerdo muchas veces que estábamos por ahí cenando o comiendo y él decía, “Tengo que llamar a Portia”, y se encerraba en una cabina telefónica. No podíamos sacarlo de ahí. Hablaba en la cabina durante media hora cuando estábamos de camino para cenar. Después se mudaron a Nueva York y les visitaba en su apartamento del Village, y a menudo salíamos a cenar.

¿Se fue haciendo más seguro a lo largo de los años?

Creo que probablemente un poco. Escribió para multitud de sitios, pero nunca fue capaz de salir del agujero financieramente. Nunca pudo sacar dinero al nivel al que escribía.

Has dicho que cuando estabais con Kane en su casa, hablabais constantemente de cómics. ¿Cuál era vuestra actitud hacia los cómics? ¿Los veíais como una forma artística? ¿Cuál era la actitud de vuestro grupo?

No creo que pensásemos en ello en esos términos grandiosos. Creo que eso habría sido asumir demasiado. Por otra parte, fue una época emocionante. Cuando lo estás viviendo en tus propias carnes, no piensas en esos términos tan grandilocuentes -que estuviéramos creando una forma artística. Sólo lo hacíamos. Pensabas que iba a ser genial hoy, y mañana, y el año próximo, pero cinco años o décadas después, ¿quién sabe? Cuando eres tan joven no piensas en cinco años vista. Y todos nosotros éramos muy jóvenes. Yo era el más joven, con 17 o 18 años -pero ellos también eran muy jóvenes. Eso era parte de la vitalidad de la industria.

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Jerry Robinson con 18 o 19 años


¿Qué edad tenía Bill Finger en relación a vosotros dos?

Bill creo que tal vez era uno o dos años mayor que Bob, luego como mucho tendría 25, 26. Unos siete y ocho años mayor de lo que yo era. Muchos de los demás también eran jóvenes -Simon y Kirby, Siegel y Shuster. Era una indistria joven. Era como el principio del cine. Todo lo que hacías lo estabas inventando por primera vez. Imagínate la primera vez que un cámara hizo una toma panorámica. La primera vez que hicimos una viñeta que atravesaba el ancho de la página o hicimos algo de acción detenida o tiempo condensado, todas esas cosas que hacíamos. Recuerdo que la mayor reafirmación de nuestro arte llegó cuando salió Ciudadano Kane. Nos volvimos locos con Orson Welles y esa película. Creo que Fred Ray tenía el record de haberla visto unas 35 veces. Yo creo que la vi unas 20 veces. Nos sentábamos uno al lado del otro y mientras dibujábamos recitábamos escenas completas de la película.

Eso fue en 1940…

1940 o 1941. Recuerdo específicamente estar en plantilla.

No lo veíais en términos tan exaltados como “arte”, pero estábais al tanto de las técnicas.

Sí. Creo que vimos una fuerte relación entre los cómics y el cine. No conocía a nadie en Nueva York -iba en metro a la Universidad de Columbia y volvía de nuevo-, de modo que Bill Finger me llevó de la mano. Realemente fue mi mentor cultural. Me llevó a museos, el Metropolitan Museum y el MoMA. Me intgrodujo en el cine extranjero, que fue una gran influencia.

¿También había, acompañando a la emoción de ser pioneros en una forma artística, una frustración por no poder ir más lejos en términos de escritura y temas y demás?

No creo que pensásemos en ello en esos términos, no más de lo que un ilustrador de libros que es famoso por sus bestsellers para niños necesariamienta piensa en escribir una novela. Piensan que lo que están haciendo es una auténtica contribución y un trabajo literario. Creo que nosotros estábamos emocionados por lo que estábamos haciendo. Muchos artistas decían siempre, “Bueno, me gustaría hacer una tira de prensa algún día, o un libro, o algo.” No era porque quiseramos hacer algo que estuviera necesariamente en un plano superior, en ese sentido -al menos no lo era para mí. Después de un tiempo, quería hacer cosas diferentes de las que estaba haciendo.

¿Tendíais a hacer una distinción cualitativa entre el material que estabais haciendo para Batman y tal vez algo como lo que estaban haciendo Milton Caniff, o lo que estaba haciendo Eisner en The Spirit?

No pensábamos en ello así. Pensábamos que trabajar para un periódico tendría un ritmo más relajado que el frenético campo del comic book.

Voy a leer otra cita de Schwartz, que es bastante dura. Me gustaría conocer tu opinión al respecto. Dime si crees que es exacta o no. Él escribió, “Es interesante remarcar que, cuando Whit Ellsworth, editor en jefe de DC, fue a Hollywood a hacerse cargo de las series de Batman, fue incapaz de librarse de sus propias ambiciones literarias, que abrigaba secretamente bajo sus responsabilidades en el cómic. Y día lo reconoció ante mí y el editor Jack Schiff en privado, cuando se unió a nosotros en medio de una sesión de guiones y de pronto estalló, “¿Durante cuánto tiempo pueden seguir escribiendo esta mierda hombres hechos y derechos?” [Robinson ríe] Ahora bien, lo que cita Schwartz me parece una mezcla de resentimiento e ira. ¿Experimentaste tú algo de eso, o viste algo de eso?

No, nunca vi esa cara de… Pero ya sabes, si te tomas una expresión… Estoy seguro de que en sus momentos de desesperación, Shakespeare decía, “¡No voy a seguir haciendo estas comedias de mierda!” Eso pasa cuando un artista ha rebasado las fechas de entrega y está realmente cansado. Creo que lo que me ha molestado más que cualquier otra cosa es la constante repetición de hacer al mismo personaje una y otra vez, el mismo concepto. Según mi experinecia, los años creativos están al principio, el primer par de años, cuando estás creando al personaje, su personalidad, toda la atmósfera de la serie y el reparto primario. Luego puedes añadir nuevos personajes y nuevos giros. Pero después de eso, es el trabajo de un muy buen guionista y dibujante -artesanos. Entonces es cuando me aburrí. Por eso lo dejé. No me veía el resto de mi vida haciendo lo mismo.

Quería ilustrar libros. Quería hacer viñetas editoriales. Quería hacer un montón de otras cosas -escribir libros, pintar, fotografía- no porque fuese mejor o peor, sino porque era un nuevo reto. Pensaba que ya lo había hecho todo en ese campo. En realidad, cuando estaba haciendo una tira de prensa, me preocupaba que se hiciera demasiado popular y no fuese capaz de dejarla. No es fácil dejar medio millón o un millón de dólares o más, si es una tira popular. Conocía a Caniff bastante bien. Después de 40 años, todavía estaba esclavizado detrás del tablero. No tenía más vida que la tira. Pero la amaba. Yo la amaba, pero no habría amado hacer lo mismo durante 40 años. Esa era mi perspectiva.

Esa actitud o esa ambición era algo inusual, porque un montón de artistas continuaban haciendo lo mismo una y otra vez.

Oh, lo sé. Creo que es increíble que consiguieran mantener el nivel de entusiamo. Fíjate en Sparky Schulz por ejemplo. Le conocí durante mucho, mucho tiempo, y estaba tan entusiamado hacia el final de su vida, y tal vez incluso más, como al principio. Lo hizo todo él mismo. No tenía la ambición de hacer otras cosas, aunque disfrutaba de las adaptaciones de Peanuts a películas de televisión. Lo mismo se puede decir de Milt Caniff. Su vida fue completamente absorbida por su tira. Eso era una prueba de las grandes cosas que habían logrado con sus tiras. Hace falta esa clase de devoción.

Por supuesto, con Sparky y Peanuts, creo que él estaba personalemente involucrado de una manera en la que no puedes estar con Batman.

¿De qué manera?

Es una tira que explora su propio ser existencial de una manera que ningún guionista podría hacer con un personaje como Batman.

Pero era el trabajo de un solo hombre, lo cual también valoro. Por eso la animación, por ejemplo, nunca me ha atraído, aunque he tenido muchas ofertas para hacerla. Hice una película de animación en Rusia. Era una película de una hora, Stereotypes -cómo cada país, la URRS, los EEUU, se veían mutuamente durante la Guerra Fría. Yo era codirector artístico junto a un ruso. El director era Yefim Gamburg. Fue una experiencia fascinante, pero nunca me atrajo porque había demasiada gente involucrada. Me gusta concebir algo, escribirlo, dibujarlo, pasarlo a tinta, rotularlo, lo que sea. Hacerlo todo. Creo que eso es lo que le gustaba a Sparky. Se sentía orgulloso de escribirlo todo. No tenía asistentes de dibujo ni nada de eso.

Absolutamente.

Caniff no lo hacía. Hizo la mayor parte él mismo furante mucho tiempo. Al final tuvo que tener asistentes, dado que era una tira de aventura, diaria y dominical, y escribirla… Es imposible hacerlo sin un asistente. Lo descubrí cuando traté de hacerlo durante dos años en la tira Jet Scott para el sindicato Herald Tribune.

Por supuesto, Caniff hacía tanto como para establever su autoría, incluso teniendo asistentes, ¿no te parece?

Oh, sí. Él metía mano. Nunca se lo pasó a otro. Algunos lo hacían y simplemente tenían sus negros. Puedo hablarte de series de aventura donde el tipo nunca hizo nada. Y series cómicas también.

Permíteme que retome el tema de Kane y Finger. Finger era un tipo educado.

Oh, sí, aunque educado a sí mismo -no creo que llegase más lejos del instituto, tampoco, pero era extremadamente leído. Lo leía todo. Nueva York era el centro de la cultura estaounidense, de modo que me llevó a librerías y, como he dicho, museos y películas. Llegué a sentirme muy unido a Bill. Él y Portia vivían en el Village, así que les veía a menudo. Iba a su apartamento a cenar cuando yo todavía estaba soltero. Portia actuaba un poco como una madre para mí. Era una mujer adorable -muy brillante, también.

No tenía tanta relación con Bob. Bob era como un playboy. Le encantaba ir a nightclubs y estar rodeado de mujeres. Era una especie de guaperas. Podía ver por qué resultaba atractivo para algunas mujeres. Era muy charlatán y…

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Bob Kane a principios de los años ’40


¿A lo Stan Lee?

No, Stan era más natural que Bob. ¿Por qué encuentras una relación?

Charlatán. Verbo fácil y bonhomie.

Bueno, en ese sentido, sí. Mucha gente no tiene en gran consideración su dibujo, pero yo pensaba que tenia algo. Era rudimentario, pero de alguna forma funcionaba en su beneficio en la serie. No sabía mucho de perspectiva y anatomía, de modo que tenía que improvisar. Él era un dibujante cómico, y es una transición dura pasar de dibujante cómico al dibujo ilustrativo, a hacer una serie de aventura.

¿Quieres decir de una perpectiva humorística a una perspectiva aventurera?

Al revés, puedes hacerlo. Más tarde fui ilustrador de 30 libros, libros de tapa dura, para varias editoriales. Después hice una serie de humor. Fue una transición muy fácil para mí. Pero en el otro sentido es difícil. Sé que para Bob fue una transición difícil de hacer, y creo que considerando las circunstancias lo hizo muy bien. De modo que, gracias a eso, yo era capaz de pulir su trabajo después. Tenía buen gusto contratando asistentes, ¿verdad?

Por supuesto. ¿Tenía Bill Finger otras ambiciones aparte de escribir cómics?

Sí, escribió para televisión. Escribió, creo, guiones de radio. No tuvo mucho éxito. Creo que si le hubieran acreditado en Batman, eso le habría dado chaché, y podía haber llegado más lejos, aunque hizo un ontón de otras cosas para muchas editoriales. No era fácil para él, la escritura. Como he dicho, algunos escritores escriben con sangre, sudor y lágrimas. Bueno, ese era Bill. Era un artesano. Todo tenía que funcionar. Trabajaba en la serie mucho más allá de lo que DC consideraba necesario por aquel entonces. Por supuesto, nosotros trabajábamos en el dibujo más de lo que se nos pedía. Cuando intentas hacer algo bueno, primero te tienes que satisfacer a ti mismo.

¿Cómo colaborabais? ¿Escribía Finger el guión completo primero y luego vosotros tomabais el guión y lo dibujabais?

En ocasiones discutíamos ideas para historias o situaciones. Otras veces él se iba por su lado, y otras veces trabajaba sobre ideas básicas que habíamos discutido. Pero él hacía el guión completo. Tengo uno que va a estar en la exposición The superhero, que he comisariado para el Breman Museum de Atlanta. Apuesto a que es el único guión de Finger que ha sobrevivido. Supongo que lo guardé porque yo mismo ilustré ese guión en particular.

Era un gran escritor visual. Podría haber escrito grandes obras de teatro. Sabía lo que funcionaba visualmente y un montón de guionistas no lo sabían. He colaborado con otros cuyos guiones he tenido que re-escribir porque no funcionaban. Pero eso el que hacía a Bill tan grande. Si estaba haciendo una historia basada en un velero o un barco de guerra o lo que sea, se documentaba, y añadía toda la documentación al guión, particularmente cualquier cosa visual para los dibujantes. Organizaba la acción de modo que todo funcionase. Si Batman de descolgaba de la cubierta A hacia la cubierta D, o de la grua del un carguero, allí estaba. Quedaba bien porque estaba guionizado apropiadamente.

He conocido a muchos guionistas de aquella época que no hacían eso o no estaban acostumbrados a hacerlo.

No. Nunca he visto a nadie más adjuntar documentación así a un guión. El guionista lo inventaba y el dibujante lo falseaba. Si era algo que el dibujante tendría que saber, tenía que indagar él mismo si tenía tiempo para hacerlo. La mayor parte de las veces lo hacíamos de cabeza porque no había tiempo para mucha investigación. Pero Bill no hacía eso. Obviamente, eso lleva tiempo. Eso es duro. Eso lleva un tiempo que la mayoría de guionistas no dedican. Estaban en cadenas de producción.

¿De dónde crees que venía esa imaginación visual? ¿Le gustaban las tiras de prensa? Creo que le encantaban las películas.

Sí, lo leía todo. En cuanto conocí a Bill, nos entendimos inmediatamente. Yo lo veía como a un escritor y como a alguien muy bien educado, muy leído y que conocía Nueva York. Él leía muchísimo. Cuando no estaba escribiendo, debía de estar leyendo, porque estaba versado no sólo en los clásicos, sino también en cultura popular, desde los pulps hasta las tiras de prensa. No había nada de los que no charlásemos.

Después de que Finger entregara el guión, ¿Bob hacía el dibujo a lápiz?

Sí, al principio hacía el dibujo a lápiz y yo lo entintaba. Poco después, pupongo que en cuanto tuvo confianza en que yo sabía dibujar, dibujaba más y más esquemáticamente y yo terminaba el lápiz. Hacia el final, entregaba trabajo a DC cuando trabajábamos allí, Geroge Roussos y yo, y a veces eran meros…

¿Bocetos?

Ni siquiera eso. A veces escribía, “Pon al Joker encima de este edificio”, o algo. Pero al principio hacía el lápiz.

No parece que estuviera interesado en dibujar a medida que iba adquiendo mayores capacidades empresariales.

Bueno, si en aquel entonces hubiera sido mejor empresario, no habría dejado que su equipo se marchara. Will Eisner tenía su propio estudio…

¿Crees que tuvo elección?

Bueno, sí. Qeríamos irnos porque no podíamos conseguir más dinero, y queríamos participar en más cosas. Bob se opuso y nos marchamos. Habría sido mucho más listo si hubiera compartido la gloria. Bill no se habría ido si su nombre hubiera estado en la serie, por ejemplo. Ninguno de los dos habríamos pensado en irnos si hubiéramos empezado a ganar más dinero y hubiéramos tenido una promesa de prosperara con la propiedad. Al final, Bob no fue empresario en ese sentido. Hizo lo suyo y se le pagó por lo que hizo, pero…

Puede que conozcas la respuesta a esto, pero según entiendo, él era propietario, o tenía algún tipo de propiedad sobre Batman. Se le pagó por la serie de televisión, o tuvo beneficios. Muchos autores de cómic, por supuesto, no los tuvieron.

Muchos no.

Siendo Siegel y Shuster los más preeminentes entre ellos. ¿Sabes cómo lo consiguió?

No. Sé que Bob era un luchador por sus derechos. Recuerdo que Bob tuvo muchas peleas con DC, con los jerifaltes, sobre esto. Su padre venía y se quejaba muy a menudo.

¿Es eso cierto?

No sé cuánto hay de cierto. Creo que consiguió más cuando luchamos por Siegel y Shuster.

Esas son las cosas por las que yo lucho, y me enorgullezco de mi papel en restituir sus nombres en su propiedad. Creo que eso es lo que Bob uso a su favor. Eso es lo que creo. Lo he escuchado de otra gente.

De modo que puede que no hubiera establecido ninguna propiedad inicialmente.

No creo que lo hiciera. Creo que cuando peleó por ello, le hicieron concesiones, pero no creo que le dieran derechos sobre la propiedad. Si lo hucieron, fue genial. Yo habría luchado por que él los consiguiera, porque creo que el creador lo merece.

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Frank Lovelace entrevista a Jerry Robinson en 1994 (1 y 2).

El género al completo era bastante nuevo, como ya sabes. El género de los superhéroes acababa de empezar con Superman. Así que fue una gran tarea para Bill [Finger] producir tantas historias nuevas. En realidad estábamos creando todo el lenguaje de Batman e incluso de los propios cómics.

Mi objetivo era ser escritor. Hacer cómics sólo era una manera de conseguir dinero para pagar la universidad, pensaba entonces. De modo que acepté hacer una historia de Batman. Ambos estaban al tanto de que yo escribía. Había escrito mucho en el instituto antes. Las historias cortas eran mi formato favorito, y la sátira y el humor era las plataformas favoritas de mis historias. De modo que me ofrecí para hacer una historia, lo que Bob y Bill aceptaron rápidamente. Fue genial, porque eso libraría a Bill de hacer una historia. Después de que nos encontrásemos esa noche, volví muy emocionado por escribir una historia de Batman -hasta entonces sólo dibujaba -lo que encajaba con mis mayores ambiciones. Pensé, “Esto es genial. Entregaré la historia en mi clase de escritura creativa. Me acreditarán y me pagarán por publicar la historia.” Eso pensaba yo entonces.

Lo primero que pensé fue crear un villano que fuera -no usábamos la palabra supervillano entonces -un villano más grande que la vida, uno que fuera digno de Batman. Para situarnos, en aquella época acabábamos de salir de la prohibición y la depresión de finales de los ’30 y ciertamente de los primeros ’30, cuando yo formé mi propia mentalidad, de modo que, ¿quienes eran los villanos entonces? Eran los Dillingers, Pretty Boy Floyd, Machinegun Kelly. Eran pequeños ladrones de bancos, malversadores, secuestradores. Así que esos eran los villanos con las pocas excepciones del científico loco aquí y allá en los cómics de la época. Ahora parece obvio, pero en aquel momento mucha gente del mundillo pensaba que si el villano era muy potente -recuerda, estábamos centrados en Batman, esa era la nueva creación- que el villano sobrepasaría a Batman. Bueno, yo tenía un punto de vista diferente, y pensé que finalmente convencería a Bill como guionista. Así que eso es lo que me dispuse a hacer: alguien que pusiese a prueba a Batman y que fuese casi más interesante. Siempre pensé que los héroes eran esencialmente aburridos. Los villanos eran más exóticos y podían hacer cosas más interesantes.

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Primera aparición del Joker, en Batman #1 (DC, 1940)


Quería a alguien visualmente excitante. Quería a alguien que produjese una impresión imborrable, que fuese extraño, que fuese memorable como el Jorobado de Notre-Dame o cualquier otro villano que tuviese características físicas únicas. La otra cosa importante de la que me di cuenta es que, como pasa con muchos otros escritores, de alguna manera sacas las cosas de tus experiencias vitales. Aunque a los 17 ésta era limitada, yo tenía una vida previa a Batman. En mi propia familia, las cartas jugaban un gran papel, al menos social. Uno de mis hermanos -tengo tres hermanos mayores- era abogado, graduado de Yale, y mientras estaba en la universidad se convirtió en campeón de bridge, continuaqndo después de la universidad. De modo que siempre había cartas por casa. Debido a esa influencia inmediatamente pensé en la carta del Comodín [el Joker, en inglés]. Antes de eso, yo quería un villano que tuviera algún atributo que fuese contradictorio, que es algo que creo que tienen todos los grandes personajes. Para hacer a mi villano diferente, el sentido del humor lo haría diferente. Así es como se me ocurrió el nombre.

Los nombres, por supuesto, son muy importantes. Es una de las primeras cosas que tratamos de asociar con un personaje. AL menos yo lo hago. De modo que una vez que pensé en un villano con sentido del humor, empecé a pensar en un nombre, y el nombre “Joker” se me ocurrió inmediatamente. Estaba la asociación con el comodín de la baraja, y probablemente literalmente grité, “¡Eureka!”, porque sabía que tenía el nombre y la imagen al mismo tiempo. Recuerdo buscar frenéticamente aquella noche una baraja de cartas en la pequeña habitación del Bronx donde vivía y trabajaba. Afortunadamente la tenía, y tenía la misma imagen que el clásico, y esa fue la asociación. Así es como surgió el Joker.

Esa misma noche dibujé el primer boceto conceptual -que afortunadamente encontré al fondo de un cajón hace unos pocos años. Ahora creo que no tiene precio. Ahora está de gira en una exposición que he comisariado, por todo el país. He hecho la exposición titulada The Superhero: The Golden Age of Comic Books 38 to 50. Empezó en el museo de Atalnta. Ha ido a Detroit, Cleveland. Ahora está en el Museo Scerbel de Los Angeles. Ese original es una pieza preciosa en la exposición itinerante.

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Incluso en el primer par de décadas de vida del Joker su personalidad cambió bastante, en gran medida me imagino que debido al Comics Code, pero me pregunto qué piensas de la evolución del Joker a lo largo del tiempo.

Bueno, ha cambiado. Todos los personajes que tienen algun esencia, algún ingrediente que les hace memorables, pasan por eso. En algún momento es un tributo al personaje hacer que pueda crecer y evolucionar y todavía mantener su personalidad esencial. Ciertamente, el Joker es una hoja en blanco en que la desarrollar tu propia creación y añadir tus propios matices. Es un personaje que obviamente ha crecido y puede ser interpretado y reinterpretado. Ciertamente, en los cómics, un medio visual, eso es importante. Hay excepciones. Supongo que se puede decir que James Bond ha permanecido esencialmente igual. Otro que es esencialmente igual, Tarzán, de Edgar Rice Burroughs, se ha mantenido.

Incluso Superman ha permanecido igual. Les ha resultado más difícil mantenerlo debido a su invulnerabilidad. Han tenido que inventar nuevos talones de Aquiles para él. Nos editaba la misma editorial. Yo era muy buen amigo de Sielgel y Shuster, y manteníamos una especie de rivalidad amistosa. Yo siempre pensé que Batman era un concepto mucho mejor simplemente por eso. La debilidad de Superman era su invulnerabilidad, y yo pensaba que no duraría. Ya ves cuánto sabía yo.

¿Por qué este personaje en particular se ha mantenido con tanta fuerza? ¿Por qué es el número uno entre los villanos de cómic frente a todos los demás?

No sólo eso, hubo una encuesta en Inglaterra -villano número uno de toda la literatura, no sólo de los cómics.

Sé de qué encuesta hablas. Solía ser Drácula el que frecuentemente era el número uno.

Me impactó cuando vi esa lista, con Shakespeare y Dickens y demás. Pero en muchos sentidos es un poco dikensoniano.

¿Cuáles te parece que son esas características que han hecho duradero al Joker?

Dios, bueno, no sé. Si conociese la fórmula, ahora mismo tendría cinco Jokers. No, esa combinación, me temo, sólo surge una vez en la vida. Así que puedes analizarla, probarla y buscarle muchas explicaciones, pero eso es a posteriori. Si lo supiéramos a priori, tendríamos algo que no tiene precio.

Le han dado muchos orígenes al Joker, cómo llegó a ser lo que es. Eso no parece importar -sólo importa cómo es ahora. Yo nunca quise dar un motivo a su aparición. Lo discutimos, y Bill y yo nunca quisimos cambiar eso en aquel entonces. Yo pensaba -y él estaba de acuerdo- que eso elimina parte del misterio esencial. Que se cayó en un contenedor de productos químicos fue una explicación. Bueno, una vez que sabes eso, cualquiera puede caerse en un contenedor y quedar grotescamente desfigurado, y ya es otro Joker.

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Origen “químico” del Joker en La broma asesina (DC, 1988), de Alan Moore y Brian Bolland


¿Pretendías que el Joker fuese realmente malvado? Puedes tener un criminal que sea inteligente o loco, y luego puedes tener a alguien que parece que es la maldad personificada.

En versiones posteriores, hay muchos matices para el personaje. Los guionistas se tenían que centrar en uno u otro. Ese era otro elemento que pensé que era mejor dejar sin definir. No sabías si era un criminal psicópata o un loco criminal o simplemente raro, o cuál era excatamente su motivación. Pensé que era mejor dejar que eso evolucionara y creciese. Ese es uno de los elementos de una tira de prense que pensé que debía incorporarse en los cómics y he escrito sobre eso en la historia de los cómics (The Comics: An Illustrated History of Comic Strip Art).

En cualquier caso, en ese libro traté de mostrar cómo los cómics han evolucionado en parte junto a los lectores. A medida que los lectores crecieron y se hicieron mayores y tuvieron distintos puntos de vista, también los personajes de la época -los buenos personajes- crecieron y evolucionaron. Y así fue con el Joker. Evolucionó. Esencialmente es el mismo, pero ahora su personaje tiene muchos matices. De modo que hay espacio para crecer y cambiar. Si hubiéramos establecido definitivamente lo que era desde el principio, que era un loco criminal y tal y cual, habría estado cerrado en una caja. Creo que estuvo bien que no lo hiciésemos porque así era capaz de crecer y diferentes artistas han añadido su propia visión.

Es realmente precognitivo por tu parte haberte refrenado.

(Risas) Bueno, no creo que pensásemos, “esto va a ser genial para los futuros artistas”. (Risas) Fue genial para la serie en su momento, para nosotros y para los siguientes uno o dos números.

(…)

De las varias películas y series de televisión y animación, ¿hay una que destaque por haber hecho un mejor trabajo capturando el personaje del Joker?

Creo que sin duda destacan las interpretaciones de Nicholson y Ledger. Esas fueron interpretaciones únicas bastante diferentes. La de Nicholson era una versión más ligera que la de Ledger. Creo que él hizo una interpretación brillantísima. Mi mayor objeción es el guión, pero Nicholson lo salvó con su interpretación.

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Cesar Romero


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Jack Nicholson


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Heath Ledger


El guión también refleja lo que decías antes de que el villano puede hacer sombra al superhéroe en términos de presentación. El villano era especialmente potente en esa película en particular.

Sí.

Jerry opina que el mayor problema de la serie de películas de Tim Burton/Joel Schumacher fue el enorme número de villanos en las secuelas. Le han satisfecho mucho más las dos películas de Bale/Nolan.

Christian Bale hizo una interpretación muy buena. Me agradó cuando me dijeron que a Nolan y su hermano les gustó el concepto original del Joker y quisieron crear su versión a partir del original. Creo que atraparon parte de ello.

(…)

Se ha repetido la historia de que el aspecto del Joker salió de Conrad Veidt.

De El hombre que ríe.

El hombre que ríe, sí. Bueno es verdad y no es verdad. Lo que realmente sucedió es que Bob y yo nunca habíamos oído hablar de El hombre que ríe antes que Bill lo mencionara. Bill era aficionado a las películas raras, el expresionismo alemán. Conrad era un actor alemán muy conocido que llevaba consigo esa especie de aura. En esa primera reunión en que les enseñé el boceto del Joker, Bill dijo que le recordaba a Conrad Veidt en El hombre que ríe. Esa fue la primera mención al tema. Dijo, “os lo mostraré”, y en uno o dos días encontró uun recorte de Veidt en ese papel. Lo trajo y era sorprendente, se parecía mucho al Joker. Eso fue a posteriori. No tenía nada que ver con la carta de la baraja o con cómo ya llegué en primer lugar a esa imagen. De modo que eso ayudó a Bill a visualizar el personaje, porque estaba asombrado por el parecido. Así es como sucedió.

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Conrad Veidt en El hombre que ríe


Si lees al historiador de Batman, Birdwell, hizo una entrevista a Bill Finger donde dijo que no, que el Joker lo creé yo -un reconocimiento. Él puede ser acreditado, y Bob también, todos tuvimos un papel en el asunto. El concepto fue mío. Bill terminó ese primer guión a partir de mi descripción de la personalidad y lo que debería pasar en la primera historia. Él escribió ese guión, así que realmente fue co-creador, y Bob y yo hicimos las imágenes, de mdo que Bob también lo fue. Pero como dijo Bill, Bob no creó ninguno de los demás personajes salvo tal vez Dos Caras. Bill Finger era realmente el genio creativo de Batman. Él creó todos los demás personajes salvo el Joker, y creo que hizo más en Dos Caras de lo que admitía. Creo que a veces Bill era tan auto despectivo que no se acreditaba cosas que a veces hacía porque era demasiado asustadizo e inseguro. Es una tragedia. Murió en la ruina y sin ser acreditado. Por eso es por lo que instauré ese premio anual en San Diego al que se le dio su nombre, porque desde el principio debería haberse dicho que fue creado por Bob Kane y Bill Finger, como Siegel y Shuster.

1 comentario

  1. Una gran persona, tuve el placer de conocerlo personalmente cuanto visito Argentina en la convencion Fantabaires ’97 y me firmo un monton de ejemplares de Batman, ademas una persona muy humilde, no tenia problemas en hablar horas con los fans.

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