Reseñas — 8 diciembre, 2011 at 2:14 pm

Crónicas de Jerusalén (Guy Delisle)

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Crónicas de Jerusalén (Guy Delisle). Astiberri, 2011. Cartoné. 17 x 24 cm. 336 págs. Color. 26 €

A estas alturas, Guy Delisle (Quebec City, 1966) es ya casi sinónimo de un producto muy concreto. Si exceptuamos el cómic infantil Luis va a la playa y la recopilación de historias más experimentales, Cómo no hacer nada, la obra del canadiense publicada en España denota una especialización en lo que podríamos llamar “libros de viajes”. En 2000 publicó Shenzhen, centrado en su estancia en la ciudad china, y en 2003 Pyongyang, donde relataba sus experiencias en Corea del Norte. Ambos libros fueron editados originalmente en Francia por L’Association, la editorial con la que Delisle venía publicando su poco convencional trabajo. Sus dos siguientes libros de viajes, Crónicas birmanas (2007) y Crónicas de Jerusalén (2011), manteniendo estructura y tono narrativos, los editó en Francia Delcourt, una editorial especializada históricamente en BD clásica y manga. Precisamente con su línea Shampooing (dirigida por Lewis Trondheim), Delcourt ha tratado de abrirse al mercado “alternativo”, publicando a gente como Joann Sfar, David B, Mathieu Sapin, Winshluss, Trondheim o el propio Delisle. Es importante remarcar este cambio de editorial porque, más allá de la fagocitación salvaje de la vanguardia que con tanto fervor denuncia Jean-Christophe Menu, es un claro indicio del importante viraje en los gustos del público y el mercado. O al menos de un sector del público lo suficiente amplio como para ser un mercado en sí mismo.

Escritos en primera persona y por tanto con un protagonista común, el propio Delisle, estos 4 libros de viajes podrían emparentarse con una tradición francesa que tiene a Tintin y Asterix como máximos exponentes. En aquellos primaba la aventura, tal vez porque su público objetivo era el juvenil, mientras que en la obra de Delisle lo que importa es lo cotidiano, más dirigido a un público adulto. Pero en el fondo la base es un poco la misma, esa sensación de extrañeza, de “están locos estos romanos” que nos transmiten las costumbres de otros pueblos. Especialmente si esos otros pueblos viven bajo regímenes dictatoriales y sujetos a normas sociales muy marcadas o restrictivas, como ha venido siendo el caso en los libros del autor.



En Crónicas de Jerusalén Delisle relata su estancia de un año en Jerusalén como acompañante de su mujer, coordinadora de Médicos Sin Fronteras. Y, evidentemente, este libro representaba para el autor un reto muy importante. El nombre del reto es Joe Sacco. Sin duda Delisle era consciente de ello, y tal vez por eso en la página 299 de la edición de Astiberri se pone en guardia y cuando le informan de que le han denegado el tránsito entre los territorios israelíes y palestinos por ser “el de los cómics”, responde, “¿No me estarán confundiendo con Joe Sacco?”. Con esta sencilla anécdota Delisle no solo se cura en salud poniendo de manifiesto lo inofensivo de su propuesta frente al activismo político de Sacco, sino que, por contraposición, define en gran medida su aproximación al libro de viajes. En una entrevista Delisle afirmaba, “(…) tengo claro que no hago periodismo como Joe Sacco, que viaja de cara a investigar y preparar libros. Y me encanta su resultado. Pero cuando he ido a estos sitios, yo simplemente hacía mi vida normal. (…) Veo mis libros más como novelas que como reportajes, porque todos son muy subjetivos”. Y así es. Delisle se mueve entre otros extranjeros y es sobre todo a través de las explicaciones de estos que va reconstruyendo la sociedad nativa en la que se haya inmerso. Se interesa más por la historia y la cultura de Jerusalén y alrededores que por su situación política, y tampoco intenta imponer una visión crítica. De hecho, aunque se puede percibir de forma latente a lo largo de casi todo el libro, no es casi hasta el final que Delisle se atreve a hacer explícita su animosidad hacia el gobierno israelí. Porque, como digo, esto no es Palestina o Notas al pie de Gaza, ni tampoco El fotógrafo de Lefèvre, Guibert y Lemercier. Delisle apuesta por un acercamiento más lúdico, más tintinesco, por mucho que algunos de los temas que aborde puedan ser delicados o incluso horribles. Y el canadiense tiene aptitudes de sobra para llevar a buen puerto su propuesta.

Este libro de Delisle está construido a base de anécdotas cortas y directas, de un dibujo sintético con mucha atención por el detalle relevante, posiblemente heredero de su trabajo como animador, y sobre todo de algo tan etéreo e importante como ritmo y gracia. No faltan los chistes recurrentes que estrechan lazos con el lector, como tampoco ese hilo que en Crónicas birmanas era el hijo más pequeño del autor y aquí es el propio acto de dibujar. Delisle se dibuja a menudo dibujando, recordándonos constantemente que esta historia es su historia y que este Jerusalén es su Jerusalén. Que si aparecen tan a menudo tantos muros lamentables es porque él los ha dibujado. Tal vez si que exista, al fin y al cabo, un posicionamiento político de Delisle menos soterrado de lo que pueda parecer a simple vista.

El resultado finalmente obtenido es justo el que él mismo apuntaba más arriba, que las más de 300 páginas de Crónicas de Jerusalén, a pesar de su tono neutro en la superficie, se lean más como una novela que como una crónica. No es fácil hacer lo que hace Delisle, pero él es un maestro haciéndolo. Afortunadamente, no predica en el desierto y su actualización del cómic de aventuras -aventuras cotidianas, de turista- llega donde el cómic de aventuras ya no llega. Como al muchacho que me vio leyendo en el metro mi ejemplar de Crónicas de Jerusalén y se acercó a preguntarme qué tal estaba, porque él no acostumbraba a leer cómics pero Pyongyang le había gustado mucho.

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17 comentarios

  1. Guy Delisle probablemente sea de los dibujantes de tebeos de éxito actuales que menos me gusta. Es una lástima la amplia repercusión mediática que tiene su obra en medios comiqueros.

    Como decían en la película “Hasta que llegó su hora”, de Sergio Leone, en relación al protagonista (Harmonica): “En vez de hablar (Crónicas de Jerusalén), toca, y cuando tiene que tocar (Pyongyang, Shenzen), habla”.

    No hace falta que detalle lo que no me gusta de las obras de Delisle, afortunadamente en esta entrada de este blog ya lo explican con claridad:

    http://maginoteca.blogspot.com/2011/11/shenzen-deja-vu.html

    Saludos

  2. “Tiene la osadía de hacer un libro de viajes con una estancia de un mes o poco más en una ciudad. Supongo que conoce a alguien gordo, algún editor o algo, para que le publiquen este tipo de tebeos gafapastillas.”

    Que osadía, que desfachatez y ocurrencia hacer un libro de viajes tras un viaje.

    Yo tengo muchas ganas de leerlo, disfrutarlo y regalarlo y hacer lectores de comic de gente que nunca los lee, como pasado con otros libros suyos

  3. Dí que sí, por el bien del cómic, lo que sea. Tanto da que la cita venga a subrayar simplemente unos planteamientos frívolos que, al menos en Pyongyang, eran más que patentes: ha mencionado gafapasta, ergo todos a sus trincheras y a vomitar la retahíla de tópicos de siempre. ¡Viva! ¡Demostremos que el medio es tan maduro como el fúmbol! Venga, decidme, ¿Messi o Ronaldo :D?

  4. Madurez demostrada ipso facto

    Planteamientos frívolos? en un tebeo de uno que viaja a un sitio y cuenta lo que a EL le ha parecido? No, de verdad? La frivolidad de mezclar 1984 con Corea del Norte si que parece molestar en el Miniver…

  5. ¿Estás equiparando subjetividad con frivolidad? En fin. That’s all folks!

  6. un apuntillo solo: si delisle gusta y tiene repercusión fuera de las ‘fronteras’, por algo será.

  7. Lo que insinúas es una falacia. Relacionas repercusión con, ¿qué? ¿Calidad? Crepúsculo también gusta a jóvenes que no son habitualmente lectores (lectoras, mayormente). Igual que el Código Da Vinci en su momento. Y Harry Potter. ¿Tú viste a Harold Bloom diciendo, “bueno, está lleno de clichés y la prosa es insustancial, pero oye, si gusta a la gente, por algo será”? Y nadie los tiene en consideración por su calidad, ¿verdad? Que una obra atraiga a nuevo público no dice nada intrínseco de los valores de esa obra. Ni bueno, ni malo.

  8. no, relaciono repercusión con un valor real: que gusta. que tiene algo. igual que crepúsculo, el código y harry potter, que a mí no me molan un pimiento, pero son indiscutiblemente un éxito. tienen cosas que conectan con la gente, y listo.
    y delisle lo tiene. ese ‘algo’, digo. a mí, de hecho, me parece buenísimo, pero eso es harina de otro costal.
    o a ver si vamos a valorar el éxito popular dependiendo de si la ‘cosa’ en cuestión que goza del mismo nos gusta o no. digo yo.

  9. por otro lado, ese ‘por algo será’, es el refugio de los cobardes. no, amigo, ‘es’ por algo, que es diferente. averigua por qué.

  10. O sea. Que como la obra tiene éxito ya demuestra unos valores y que por tanto no merece la pena discutirlos. Bien. Como gusta, no vale la pena analizarlo, ni argumentar más allá del megusta/nomegusta ni por qué crees que ha tenido tanto impacto, etc. Tiene “algo” y ese “algo” debe ser descubierto por la vía gnóstica, conocimiento interior personal. Bueno, como camino espiritual lo respeto, en algunos momentos lo comparto. Como discurso crítico, no tanto.

    Ala, besitos.

  11. como esto tiene pinta de convertirse en un ‘y tú más’ interminable, lo dejo aquí, solo con un par de apreciaciones: un poco más abajo decía exactamente lo mismo que tú (respecto a argumentar); y no he leído ninguna argumentación sólida en este hilo de comentarios sobre la calidad o no de la obra de delisle. ojo, que tampoco la he leído en ese post que se enlazaba al principio, que, la verdad, sabe más a pataleta enfurruñadita que a otra cosa.
    saludets!

  12. Si tú consideras que en el primer mensaje que he dejado no estaba intentando encauzar los comentarios hacia lo que subyacía en la cita de ese post, que aunque sus formas no me gusten me parece de interés, o bien no quieres entenderme o bien mis formas han desdibujado lo que pretendía. Lástima. En cualquier caso, yo también lo dejo aquí.

  13. Para mi el interes precisamente de sus libros es que tienen la visión de un canadiense bien situado y progresista con sus prejuicios y cargos de conciencia, que se limita a reflejar lo que ve con ese tono algo presuntuoso y desde una posición algo paternalista y superior pero a la vez muy irónica . No pretende implicarse ni solucionar sus conflictos; esta de cuidador de sus hijos y de observador y lo refleja francamente bien. Y las Cronicas de Jerusalén estan muy bien.

  14. Pingback: Crónicas de Jerusalén, de Guy Delisle | El blog de Metropolis Libros

  15. Para mí que vengo del mundo de las ONGs hay tanto de ironía y de crítica al ghetto que constituimos en cualquier lugar del mundo que me hace reir mucho. Encuentro los libros de Delisle muy honrados: él es un dibujante que vive en zonas muy duras y conflictivas no por opción personal ni por militancia política sino por razones estrictamente familiares y eso es lo que refleja….pero siempre se van abriendo sus ojos y su conciencia; ese proceso es el que me seduce en sus narraciones.

  16. ¿Eres acaso especialista en literatura juvenil? Porque Crepúsculo y Harry Potter son dos obras de literatura juvenil, que nunca han de compararse con otro tipo de literatura, al igual que un cómic no puede compararse con un poemario. Así pues, si Harry Potter ha sido todo un fenómeno de masas y tan aclamado, que lo valore un público que, al menos, lo haya leído (¿lo has leído tú?) y para el que vaya dirigido. No tiene sentido que un niño de siete años valore Macbeth, ¿no?

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