
HÉROE AL CUADRADO (Giffen/De Matteis/Abraham). Norma, 2006. Prestigio. Color. 104 págs. 10€.
Tras la sorpresa y consecuente alegría dada la inesperada publicación de esta obra por parte de Norma (obligada a trabajar a marchas forzadas en el tema superheroico para conseguir suplir el hueco editorial dejado tras la perdida de los derechos de DC) me lancé raudo y veloz a su lectura con la esperanza de evocar aquellas delirantes y memorables historias de la JLA/JLE escritas por este tandem de autores que tantas carcajadas me brindaron en el pasado.
La premisa básica no deja de ser original y puede dar mucho juego puesto que la historia describe como un superhéroe icónico viaja desde su propio mundo aniquilado por su temible archienemigo hacia una contrapartida paralela de dicho universo en el que los superhéroes no existen más allá de los comic-books y su “otro yo” no es mas que un holgazán sin aspiraciones en la vida, con una maravillosa novia que no se merece.
El tandem Giffen/De Matteis sigue haciendo gala del estilo característico utilizado en este tipo de obras escribiendo unos diálogos ágiles y mordaces amparados en el costumbrismo que contrasta con las disparatadas situaciones que viven los protagonistas, creando villanos de opereta que resultan mas carismáticos que el propio héroe y dándole a todos los personajes un sentido del humor mas allá de lo que dictaría el sentido común. No obstante algo falla, ya que todos estos elementos están pensados para funcionar como forma de parodiar unos personajes ya establecidos, con una larga trayectoria editorial y con unas personalidades muy definidas que sirven de contrapunto perfecto para el tono que se le da a la serie y no, como en este caso, para utilizarse con unos personajes completamente desconocidos que ya están construidos en si mismos como una mera parodia, dado lo cual, el elemento satírico queda completamente anulado y por extensión mermada su capacidad de hacer reír.
A pesar de todo ello no resulta una obra fallida por completo ya que sigue contando con los suficientes alicientes para resultar una lectura distendida gracias a los milimétricos intercambios de diálogos y a la capacidad como dibujante de un Joe Abraham que ha sabido adaptarse a la perfección al tono general de la obra realizando mas de un gag visual impecable.
Interesante, pero no resiste una purga por motivos de espacio.






¡Por fin alguien que está conmigo! Ya pensaba que estaba solo contra toda una horda de seguidores de este cómic…
Sin parecerme malo del todo, el cómic no me acabó de funcionar. Por pasta y por espacio (o la niña o los cómics) no compraré más.