Reseñas — 8 septiembre, 2011 at 11:22 am

Superman Vs. Muhammad Ali (Denny O’Neil & Neal Adams)

by


Superman vs. Muhammad Ali (Denny O’Neil & Neal Adams). Planeta, 2011. Cartoné. 96 págs. Color. 15,95 €


Tengo un problema. No sé si me gusta Neal Adams. Y lo peor de todo es que, si no me gusta, es por las razones equivocadas. No es que no me guste por su estilo, sino porque me cae mal. Sé que soy injusto. Me gustaría meterme con él, pero luego pienso: “Qué injusto. ¿Quién fue el primero en arriesgar su culo para conseguir que la DC pagara una pensión a Jerry Siegel y Joe Shuster? Neal Adams, ¿no?”. De no ser por él, tal vez hablar hoy en día de derechos de autor en el cómic de superhéroes seguiría siendo imposible. Sin embargo, no consigo quitarme de encima la arrogancia que supuran algunas de sus palabras. Nunca te fíes de alguien que dice “esta es una de las mejores novelas gráficas de la historia” en el prólogo de una de sus obras. Y mucho menos cuando esa obra es la reedición en formato de lujo de Superman Vs. Muhammad Ali (publicada por primera vez en 1978), con la que quizá hubiera convenido un poco más de humildad o, por lo menos, situar al lector en el contexto que rodeó la producción de este tebeo. Adams dice en el prólogo “para poder hacer el cómic, y debido a la política de entonces, Denny O’Neil y yo tuvimos que pasar la aprobación del honorable Elijah Muhammad”.

Quizá en lugar de “política de entonces” debería haber dicho: “bueno, es que por aquel entonces a la DC le gustaba emparejar a Superman con gente como Kennedy o Jerry Lewis, así que elegimos a otro personaje de moda”. Y completar ese “pasar la aprobación del honorable Elijah Muhammad” con “a cambio de que incluyéramos en el tebeo algunos de sus típicos monólogos”. Ninguna de esas dos cosas me parece mala, ojo, ni emparejar a Superman por política editorial, ni dejar que Ali desvaríe, aunque sean evidentemente, elementos más o menos metidos con calzador. De hecho siempre me han gustado los desvaríos de Ali porque en ellos se hacía el gallito de una forma muy payasa, con mucho sentido del humor, casi auto-paródico. El problema es cuando ambas circunstancias, impuestas por el carácter coyuntural de este tebeo, se escondan bajo las palabras “este es un gran cómic, tal vez el mejor”. Hacer eso es quitarle el sentido del humor a Muhammad Ali, y si haces eso le conviertes en un simple chulito de playa.

Uno de los monólogos de Ali.

En fin, esa es la razón porque la que Neal Adams nunca acaba de convencerme. Su falta de sentido del humor. (Hoy en día, el señor Adams, se ha volcado casi por completo en su carrera científica. Hizo un importante descubrimiento hace algunos años: la tierra no tiene núcleo, al parecer está hueca y se expande constantemente. Y por lo visto cree firmemente en ello y pone todo su empeño en difundir la buena nueva cuando no está escribiendo y dibujando engendros como Batman: Odyssey. No sé, pero a eso en mi pueblo le llamamos “no tener sentido del humor”). Y es una lástima porque el delirante argumento de Superman Vs. Muhammad Ali promete, en principio, exquisitos placeres surrealistas. Sin embargo, ni Adams ni su guionista O’Neil parecen ser conscientes del potencial cómico de su material de partida. Unos alienígenas llegan a la Tierra con intención de destruirla, cómo no, convencidos de que los terrícolas son en esencia violentos y pueden poner en peligro a pacíficos alienígenas como ellos. Pues bien, a los alienígenas no se les ocurre otra cosa que obligar, bien a Superman, bien a Ali, a luchar contra un campeón intergaláctico. Así dirimirán si la humanidad tiene derecho a seguir existiendo o no. Claro que para decidir cuál de ellos peleará, Superman o Ali, antes tendrán que arreglarse la cara a hostias entre los dos.

No tengo nada en contra de las historias simples, hasta maniqueas, acerca del bien y del mal en el tebeo de superhéroes. El género es el género. Pero sí me molesta cuando el autor tiene el suficiente talento para introducir matices y no lo hace, o cuando los personajes se prestan a desviarse de la norma y el autor no lo aprovecha. Me parece muy bien que un cómic hable de lo noble que es la humanidad (más en concreto la humanidad estadounidense) si todos nos ponemos de acuerdo y bla, bla, bla. Pero cuando la persona que sostiene ese discurso es Muhammad Ali, una persona que se atrevió a decir en público “no tengo nada en contra del Viet-Cong… Ninguno de ellos me ha llamado negrata”, una persona que estuvo en la cárcel por negarse a cometer las “noblezas” que su país le quería obligar a cometer, me parece que Adams sí peca por no recoger en el cómic la socarronería y la inteligencia que, faltándole a Superman, Ali tiene a espuertas. 


Roberto Bartual (www.comicsgrid.com)

21 comentarios

  1. Pero Pedro, ¿no te parece interesante saber quién le cae bien o mal a Roberto Bartual…?

  2. El tiempo y las redifusiones (con buen entintado y papel mate) nos darán la razón.

    Superman vs. Muhammad Ali pertenece a esa grupo de cómics que por resultar ‘rara avis’ y ser desarrollado por un más que digno equipo creativo, se convierten en tebeo de culto.

    Hubiese sido un acierto sacarlo en su edición de grapa de regalo con el hardcover. Por lo que nos clavan con cosas así, regalar el cómic original
    dejaría a todos (imposible) contentos.

    Y sí, con todos mis respetos, Roberto Bartual, te has flipado un poco.

  3. tres apuntes.
    _lo que dices, roberto, es muy interesante, más teniendo a denny ‘me comprometo’ o’neil de escritor. pero es el margen que da el riguroso ring de los supers de la época, no?
    _más reseñas así hacen falta en el mundo del cómic. quiero saber lo que piensa quién escribe, sus sensaciones, sus certezas. esto no va de saber ‘de qué va el tebeo’. es otra cosa.
    _la necesidad de expresar una opinión contraria a la expuesta en un blog es algo necesario y saludable, pero no está de más medir las palabras que se usan. y no tanto por la vieja dinámica de ofensas-y-ofendidos, sino porque al proferir según qué tipo de ridículas chuminadas, tu discurso queda, claro, automáticamente invalidado, además de dejarte en evidencia.
    y no queremos eso, verdad?

  4. Pues la verdad es que he encontrado una critica muy mala, independientemente de que el comic sea bueno o no.
    Resumida es:” No me gusta Neal Adams, Me he leido la introducción y me ha caido peor, así que he ojeado el comic con desgana buscando todo lo malo que he encontrado.”

    algo así, en una conversación informal es aceptable, pero por escrito y pretendiendo informar (por que la crítica, aunque desde la subjetividad y el gusto, debe informar). Tras leer esta critica solo se que el comic va de Superman luchando contra Muhamad alí, que lo dibuja Neal Adams, lo escribe Denny o’Neil y que a Roberto no le gusta nada neal Adams.
    Todo, menos lo ultimo, lo puedo sacar de una nota de prensa. No me dá ningún dato para saber si a mí (al lector de la critica) me puede gustar o no.

  5. Pedro Vecino, eres persona non grata en entrecomics. No quiero volver a verte por aquí y voy a borrar todos los mensajes que escribas de ahora en adelante, como acabo de hacer con cinco o seis asquerosos que habías hecho.

  6. Pedro, Javi Godoy, es más fino y también dice lo que piensa.

    Este cómic, yo creo que sobre todo es una campaña de promoción de la época, y en la misma linea, Neal Adams, tambien se expresa en ese estilo autopromocional que tanto les gusta a muchos, así en plan chulesco, como Miller o Stan Lee como casi cualquiera que intenta vender algo. Hay muchos modos de vender y este es uno destinado a un público concreto.

    Neal Adams, puede que sea prepotente y puede que haya perdido un tanto el norte, pero cuando él llego al medio, se convirtió muy rapidamente, tambien haciendo tiras publicitarias, en el mejor del mercado.
    A los 18 años, tenía un nivel nunca visto en todos los aspectos de la profesión, cuando el cómic era un medio hecho por profesionales que fabricaban estos productos.
    Tal era la capacidad de Adams en realación a sus coetaneos que se convirtió en un importante referente para el resto de la profesión marcando un camino a muchos los autores de la época hasta llegar el momento en que toco techo. Toco techo porque el cómic no estaba preparado para tanta sofisticación técnica (para pagarla vamos) y él y a otros semejantes se fueron a otros medios en los quese les pagaba como merecían.
    Mucha de esa capacidad y talento se enfocó en productos que vistos hoy no hay casi manera de entenderlos, porque se cocinaban para ganar dinero y lo que ayer da dinero, porque le gusta a muchos, puede seguir dándolo, pero tal vez ya no guste a la mayoría.
    Es lo que tienen los gustos, las modas, el mercado…
    Ahora tambien hay productos que gustan a muchos ( o a sectores de mercado claramente definidos y diferenciados) y el marcketing dice una cosa y la historia dirá otra (aunque también la historia se escribe para que la los compradores piensen lo que coviene que piensen).

    Lo que no me cabe la menor duda, es que en productos como este, hay muchísimo talento e ingenio invertido por parte de profesionales únicos e irrepetibles.

    El arte es otra cosa, pero el arte de vender churros siempre ha existido.

    Es una lástima que el medio o la vocación de Adams aspiraran más a la comercialidad que al intento de lograr una reflexión profunda sobre nuestra existencia en este mundo, pero, más lástima me da que el talento actual más valorado sea vender cosas muy caras que cuesten muy baratas o invertir mucho en productos que intenten brillar como brillaron los cómics de tíos como Neal Adams, que se vendían a 10 centavos impresos en papel de wáter y realizados por un sueldo de mierda.

    Hay autores que destacan hoy por la cualidad de epatar a lectores con escasa capacidad reflexiva y pobre conocimiento (tambien los cómics-books se han hecho y hacen asi).

    Comer, tradicionalmente, ha sido el mayor impulso de los artistas a lo largo de todos los tiempos y a veces lo que ha dado de comer ha sido, el desperpajo, otras el virtuosismo técnico, otras la conciencia política, otras los favores sexuales, la inteligencia, la cantidad, la calidad, la velocidad… así en todas las épocas, a traves de muchímos artistas.

    Aguanto mucho mejor la reprobable prepotencia de un virtuoso como Adams que marcó para siempre los cómics, gracias a su talento, que la de quién emite un juicio con el único criterio del gusto y la simpatía que siente por lo enjuiciado.

  7. Acabo de pensar… ¿lo de que “Pedro es más fino y también dice lo que piensa”, lo escribiste pensando que yo lo decía en serio…? Es que, al faltar aquí el tono, a uno le queda la duda…
    Por cierto, me encanta “lo de epatar a los lectores”, te ha faltado burgueses.
    ;)

  8. Pedro, tonto, apúntate… yum, yum…

  9. Pienso que ironizas sobre lo que ha ganado importancia en el texto y que hace que pierda sentido.

    El chocolate es una mierda porque a mi no me gusta y aplaudes que haya manifestado mi crítica al chocolate por el bien que aporto a la humanidad.

    Lo de epatar se lo he copiado a un “epatador” profesional (o eso cree) y como Elle en Kill Bill 2 , con la palabra “colosal” , me encanta aunque no tengo muchas oportunidades para decirla.

    Lo de los burgueses quedría tambien la mar de rimbombante.
    ;)

  10. Eres, desde luego, el que hila más fino…

  11. Agu:

    No era mi intención atacar el virtuosismo (evidente) de Neal Adams basándome en mis gustos; aunque supongo que si el tono ha parecido prepotente, es culpa mía. Solo pretendía confesar mis prejuicios, no porque a nadie tenga por qué parecerle interesante cuáles son mis gustos o simpatías, sino para que quien lea este texto sea consciente de dichos prejuicios y, si no le parece jusfiticable, pueda estar a la defensiva frente a los argumentos (pocos) que yo pueda dar.

    Tienes razón: el tono rimbombante de Neal Adams, no solo en el prólogo, sino también en los diálogos de Superman vs. Ali era típico de la época, como el de Lee o Miller; pero justo lo que echo en falta en Adams siempre es el sentido del humor, ese toque de ironía, como si se estuviera riendo entre dientes, de Stan Lee. Por eso me parece que, con el paso del tiempo, el tono camp de Lee se ha conservado mucho mejor que el de Adams. Eso es simplemente lo que trataba de explicar en mi texto, no menospreciar el trabajo de ningún autor.

  12. Roberto:
    Cuando empecé a escribir el comentario repasando algunos de los méritos de Adams, en parte era porque pienso que justifican un poco su prepotencia reprobable, despreciable si quieres, pero justificable por la trayectoria del autor. Borré algunas palabras y perdió algo de este sentido.

    Neal Adams era un autor prodigioso. Cuando trabajaba en Johnstone & Cushing haciendo tiras publicitarias, los compañeros le montaron una fiesta cuando cumpió los 18 (y que a él le cogió por sorpresa) porque estaban hartos de decir en su casa que un niñato era el mejor del estudio llevando ellos décadas en la profesión.

    Como le decía su madre a Sheldon Cooper “Esta bien que seas el más listo pero no lo vayas diciendo por ahi porque al resto no le gusta oirlo”.

    Yo creo que Adams, Smith, Steranko y otros autores de esa época especialmente, pero también a lo largo de la historia, han estado capacitados y concienciados para cambiar el medio y hacerlo mucho más grande, cuando estaban en el mejor momento de sus carreras, y se han econtrado con el muro y las limitaciones de editores, directores, compañeros y consumidores.

    Es por eso, por lo que salieron escopetados en otras direcciones en que eran mejor valorados, artística, profesional y economicamente.

    De hecho, Adams, como Steranko como Smith y otros, el propio Miller, han terminado siempre volviendo a su medio natural, el cómic, porque fuera de él no han sido tan importantes, ni se le ha querido tanto, aunque cruelmente, al volver (normalmente) ya estaban fuera de onda, ya eran viejas glorias, ya eran el pasado.

    Eso creo que condiciona bastante el caracter de una persona y que impulsan esa… soberbia.
    Yo creo que ser tan bueno, saberlo y tocar techo no por sus propios límites sino por los que le imponen, volver cuando todo es jauja gracias a lo que ellos supusieron, y entonces no estar tan capacitado para el nuevo momento, todo eso, condiciona bastante su actitud ante muchas cosas.

    Vieja y aburrida gloria.

    Las circunstancias que impone la consciencia histórica hoy, condicionado por la sociedad de consumo son muy crueles, en un medio que sólo tiene algo más que un siglo.
    Que fácil es tirar por tierra el trabajo de alguien que ha pasado décadas invirtiendo todas sus capacidades en entender y mejorar un medio artístico desde una actitud supuestamente posmoderna.(jaja, jiji)

    Yo creo que la visión posmoderna del arte, no tiene nada que ver, con que a golpe de click, lo sé todo y sé más que lo que supieron las generaciones anteriores.
    Creo que eso tiene más que ver con el nihilismo cultural propiciado por la sociedad de consumo y el capitalismo neoliberal que cosifica y vacía de sentido y de humanidad las obras artísticas.
    Recolorear a ordenador para actualizar un producto es una manera de hacerlo, una manera de despojar lo que lo ata a su tiempo, lo que lo convierte en testimonio de una época, lo que hace que un producto desarrollado en un medio de masas, pueda ser entendido como una manifestación cultural de una sociedad, una profesión, oficio, una industria.
    La capilla sixtina es una muestra de una cosa que se hacía en una época y hubo un tipo que destacó entre sus coetaneos y aún hoy sigue siendo un referente aunque no por eso a la gente le de por pintar el salón de su casa por el estilo.
    Miguel Ángel tambien fue un malage prepotente.

    Para dibujar cómics hay que pasar muchas horas sentado debajo de un flexo, doblando la espalda y gastando muchos lápices y papeles… y no por tomar esa postura mucho tiempo te sale lo que le salía y sale en los papeles que pasaron y pasan por las manos de Neal Adams. Muchos de sus imitadores ganaron y disfrutaron más y mejor de la profesión que él cambió. Hizo una importante labor por los derechos de autor, los sistemas de pago…
    ¿Cómo quieres que se ría? Coño, es que reajustó todos los elementos de la industria y “me cae mal”.

    Evidentemente, Stan Lee tiene mejor humor, siempre ha estado en la cresta de la ola, sonriendo mandando hacer las cosas y poniendo la cara. viviendo el eterno presente, disfrazado con bisoñé y gafas ahumadas. Diciendo lo que conviene decir para seguir arribita, aunque con ello entierres el trabajo del que hacía el 80 o 90% del trabajo, del invento, de la creación.
    ¡El creador y autor de la mayoria de los superheroes que conoces es el gran STAN! ¡Es un genio!

    Es obvio: me rio de janeiro, me rio de todo, la vida es maravillosa.

    Ay ay!
    “Canta, sonrié a la gente… es muy fácil…”, Neal haznos caso: “…ES MUCHO MEJOR…”

    PIPIPIPIRIPI, PIPIPIPIRIPI… PIPIPIPIRIPI, PIPIPIPIRIPI…

  13. El comic es lo que es….yo me lo compré y no me arrepiento….

  14. Hombre, agu, yo creo que decir que, en mi opinión, al estilo de Adams le falte un poco de sentido del humor (como argumento para explicar por qué no acaba de gustarme), no es precisamente “echar por tierra su trabajo”.

    Estoy simplemente expresando mi preferencia por otros cómics de superhéroes de esa misma época y de épocas anteriores, con un mayor sentido de la ironía que el de Adams, y que también estaban realizados por curritos como él: la segunda etapa de Kirby en la Marvel, el Plastic Mac de Jack Cole o las historias imaginarias de Superman de Jerry Siegel. Cómics que están, en general, bastante menos valorados que los de Adams y que también ayudaron, como dices, a “reajustar los elementos de la industria”.

    De todas formas no sé por qué asumes que mi actitud a la hora de criticar Superman contra Alí es “post-moderna”´; creo que ese es un prejuicio que tú me has atribuido leyendo entre lineas. Al contrario: en cierto lugar de mi texto digo claramente que quizá esté cometiendo el error de pedirle al cómic más de lo que me puede dar; pero lo que le pido no tiene nada que ver con la idea que hoy en día tenemos sobre “arte”, sino con lo que me dan contemporáneos suyos como Kirby. Y sin embargo, aun así admito que mi actitud puede ser equivocada. Me gustaría poder escribir desde la certeza, como tú haces a la hora de describir las cualidades de Adams; sin embargo, tampoco está mal dudar de vez en cuando…

  15. Eso que dices es muy interesante. En la misma línea, criticando que la historia la escribe quien gana, las certezas respecto a los méritos de Adams pueden ser dudosos, por que los criterios que determinan lo bueno y lo malo cambian con el tiempo y con las condiciones.
    En ese sentido, en la manera en que he escrito parecería que Adams fuera el ser que transformó el medio, él solito, y como bien dices eso es muy falso y se ajusta poco a la labor colectiva de muchos autores que han corrido peor suerte que él y que han sido superiores en otros aspectos.

    Tampoco es un concurso de medir quien la tiene más grande (ni por los autores, ni por nosotros mismos). No es mi intención ni hacer una crítica a ti (que no te conozco) sino a la reseña, en mi papel de lector que opina.
    Y no pretendo catalogar tu actitud desde un prejuicio a tu persona o algo que presuponga o imagine leyendo entre lineas.
    Sólo me parece una actitud un tanto frívola y superficial (una postura posmoderna estrategica, o simplemente, frivolidad y superficialidad, depende) en un espacio especializado en el medio en el que profundizar en los temas es lo habitual.
    La certeza que tengo sobre las cualidades de Adams, así como de las de otros autores, viene de la lectura de gente muchísimo más capacitada, del tiempo dedicado a observar y estudiar su obra y sus pormenores,y por supuesto de mi propia opinión.
    De Casius Clay no podía decirte mucho (ni me interesa). Tampoco de Supermán, más alla de lo básico.
    La duda… no entiendo… ¿tengo que dudar de los méritos que le conozco?

    Como duda, es bastante dudosa mi opinión sobre que puede condicionar el humor de Adams, es aventurarse demasiado y es algo que lanzo ahí a la plaza, pero que está por ver que sea cierto.

    Tambien tiene muchos “defectos” y podríamos hablar de ellos, pero es que en tu reseña lo que tratas es del escaso sentido del humor que detectas en la persona de Neal Adams y que no introdujera la socarronería e inteligencia de Alí en el cómic.

    Atendiendo a eso, yo creo que este cómic, enfocado a un público infantil plenamente, con el fin de promocionar la marca Superman y la marca Mohamed Alí, reflejan algo de lo que fue Alí como personaje, su caracter o lo que se quería vender, así como el de Superman.

    El cómic creo que es absolutamente postmoderno (para mi no es un desprecio), al intentar recrear una realidad dentro de un universo de ficción en el que los mecanismos narrativos solo pueden exixtir dentro de la realidad.
    El lector sabe lo que puede pasar o no puede pasar y si no lo sabe termina por darse cuenta:
    todo lo que pasa en el cómic no puede pasar porque sabemos que es ficción, superman no puede ganar a Mohamed Ali, porque es el gran campeón real de la tierra, y tampoco Alí puede ganar a Supermán, porque es otro ídoloabsoluto y no puede mostrar esa debilidad.
    Los autores tienen que inventar un artificio para salvar este problema, comercial y narrativo, basado en distintas peripecias, que son las que justifican esta fantasía infantil consistente en saber quien es más fuerte, si Superman o Alí, o si Ali es como decía la canción, el Superman negro.
    http://youtu.be/eqMk-AuTDZE

    Una vez que termina todo, unen sus fuerzas y acaban con el malo, Superman que es superpoderoso ( es su esencia) quedaría como vencendor en la pugna,aunque no se haya visto porque el combate fue sin superpoderes, aun asi superman demuestra ser quien consigue arreglrlo todo, el es el superheroe, pero resulta que Ali es un tio inteligente y despierto ( lo que nunca será Superman, que es un tanto bobo) y revela como ha descubierto que en realidad es Clarck Kent, por lo que ambos quedan igualados y amigos para siempre.

    Yo creo que es bastante inteligente y socarrón este final que juega con los límites entre la realidad y ficción de una cosa que todos sabemos que es mentira pero queremos que cumpla con los requisitos que hacen que disfrutemos del engaño aún sabiéndolo.

  16. agu ariza, no se lo que vas a contar a continuación, pero seguro que tienes la razón.

    ¿Tienes blog? Porque si lo tienes, con un copy paste ya podrías hacerte un par o tres de posts.

  17. Agu:

    Creo que tienes razón en una cosa, aunque no he sido consciente de ello hasta ahora. Que efectivamente, detrás de mi texto hay una estrategia (que consiste, en concreto, en exagerar mis dudas sobre Adams) no sé si posmoderna, pero por lo menos orientada a provocar un debate. Cosa que creo que he conseguido, sobre todo después de tus interesantes reflexiones en tu último comentario.

    El problema de fondo, para mí, es que creo que nunca he encontrado un texto sobre Adams que tenga un mínimo de espíritu crítico (y no digo que los términos en los que critico a Adams en mi texto sean los más acertados), y quizá fuera mucho más interesante, y aprenderíamos más cosas sobre la importancia de Adams y sobre su verdadero talento (que lo tiene, cómo no), si en lugar de describirle con los términos en los que siempre se le describe, que si “genio”, que si “talento incuestionable”, etc., nos hiciéramos preguntas como las que acabas de hacer: ¿realmente transformó el medio él solo? o ¿qué puede estar condicionando su falta de sentido del humor? Preguntas que quizá no podríamos plantearnos si aceptáramos tal cual la genialidad de Adams, y que a nada que tanteemos un poco sus posibles respuestas, quizá puedan ayudarnos a apreciar mejor su talento (y no solo para mal, también para bien).

    Por lo demás, muy interesante tu análisis sobre el final del cómic. No veo tan claro como tú ese espíritu de reflexión metaficcional que le atribuyes (¿crees que Adams era consciente de ello?), pero si tú aprecias ahí socarronería, me parece un buen contraargumento frente a la crítica que yo le hago en mi texto. Aunque tengo que reconocer que, como buen cabezota, siempre preferiré la mala leche de Kirby a la solemnidad de Adams :-)

    Secundo la moción de que abras ese blog que te pide Didac!

  18. Yo creo que descontextualizais el comic.

    No se, es como si esperarais que en Space Jam Jordan hiciera un alegato a favor de…lo que sea.

    O que en El Acorazado Potemkin pidieran perdón por las futuras barbaridades que iban a cometer.

    No vivía para disfrutar de Alí, pero me parece un comic que recoge, uhm, una sensción de….no se como decirlo, no sabría trasladarlo a la actualidad…bueno sí, el barsa y Pep Guardiola salvan a la humanidad contra un Mourinho y Ronaldo poseidos por una raza extraterrestre, con Messi recorriendo la nave a toda leche adelantando a Flash y Mercurio a la vez, con guiones de…uhmm…que cada uno ponga lo que quiera, yo guiones de Alan Moore y dibujos de Frank Miller.

    Me parece un comic con un crossover que en su momento debió ser un bombazo, y esperar otra cosa, es tan inocente como esperarla ahora.

    Aquí, y en Atenas, por ejemplo.