Reseñas — 25 mayo, 2007 at 9:10 am

Proyecto OMAC (Rucka, Saiz y Richards)

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El proyecto OMAC (Edición original: The OMAC Project Nº 1 a 6 y Wonder Woman Nº 219 USA). Planeta, 2007. Guión: Greg Rucka. Dibujo y tinta: Jesús Saiz. Color: Hi-Fi Design. Color. 192 págs. 11,95 €



Parece que corren tiempos de cambio en el Universo DC (en el eterno competidor también… ¿casualidad?… no lo creo). El mundo está en continua modificación, renovarse o morir, dice el antiguo refrán; en este caso, renovación y muerte, pues eso es lo que nos deparan estas Crisis: siempre hay algún personaje que deja de existir, al menos, de momento (ya sabemos cómo se las gastan estos editores con complejo de resucitadores). Si eres un personaje MUY secundario, vigila tus espaldas; si eres un gran héroe, pero no tienes una serie propia y con tu nombre, cuídate; si eres el top de la casa, amárrate los machos, porque tienes todas las papeletas de que te endosen el crimen.

Porque eso sí: esas muertes nunca son meros accidentes laborales ni se producen en actos de servicio; hay componentes que nos llevan a sospechar de alguien con superpoderes propios, prestados o fabricados y además, amigos, porque ¿quién conoce mejor nuestras debilidades, nuestro talón de Aquiles, que nuestros seres más cercanos y queridos, aquellos con los que nos jugamos el pellejo día sí y día también? Se comienza sospechando del villano de turno, pero se acaba llegando a la conclusión que tiene que ser alguien del círculo inmediato y más próximo, pues la muerte ha sucedido de manera inexplicable para el común ojo humano.

Sin detallar nada más, pero dejando caer que, por supuesto, alguien muy querido muere, nos encontramos con un viejo proyecto que vuelve a retomarse (eso sí: mejorado, tecnificado y ampliado): como nadie puede confiar en ningún otro, ni estar seguro ni tan siquiera con los compañeros de siempre, el eterno investigador Batman, monta la mejor estación de vigilancia que sus incontables millones le permiten, desde la que podrá recabar información, en tiempo real, de todo el mundo y, por lo tanto, saber qué, cómo, cuándo, dónde y por qué se cuece algo en concreto y quién está en el ajo.

Claro que otro, con una porronada de millones también en su cuenta bancaria, puede idear la manera de hacerse con el capricho y usarlo para –cómo no- el mal.

Ésta es la excusa perfecta que nos propone el guionista Greg Rucka para desembocar en esta trama llena de desconfianzas entre los superhéroes del UDC y dónde les podemos ver en plena acción, luciendo sus mejores caras y, también y por desgracia, las peores: las mejores porque todos y cada uno de ellos tienen sus momentos estelares y de protagonismo especial, sus particulares viñetas de gloria en la historia; y las peores, porque, igualmente, todos y cada uno de ellos sacan a relucir los trapos sucios que se guardan, los recelos, las desconfianzas, las suspicacias internas y que se encuentran con la ocasión propicia y los airean con ganas y sin ningún pudor.

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A los dibujos nos encontramos al español Jesús Saiz, acompañado en algunas páginas por Cliff Richards, que desarrollan perfectamente la historia planteada. Es un cómic de superhéroes en toda regla y vemos que los artistas han podido lucir y desplegar todas sus habilidades de expresividad y de dominio de la figura humana con la mayoría de los personajes del Universo DC, pues en este tomo vemos que aparecen casi todos ellos y ellas, entre héroes y villanos, rescatándose, de paso a otros, como Sasha Bordeaux, Maxwell Lord y los OMAC, o Ejercito de Un Solo Hombre, con un nuevo diseño y más mortíferos que nunca. Todo, en esta parte artística, está pensado para el lucimiento de los personajes, por ejemplo, en las escenas de lucha, como las que podemos disfrutar entre Superman y Wonder Woman (sí, han leído bien), Batman y Sasha contra los OMACs, algunos componentes de La Liga de la Justicia y que Saiz resuelve con efectividad, creando viñetas con mucha fuerza e incluso, notables (aunque esa especie de Terminator del final no acaba de convencerme).

El cambio de autores es tan mimético, que apenas si se nota qué páginas están realizadas por uno o por otro, aunque es de suponer que al llevar Saiz la mayor parte del encargo, Richards se acopló al estilo de áquel.

Estamos ante un cómic de superhéroes que, en esta correcta edición de Planeta DeAgostini en un solo tomo, se completa con los bocetos de Jesús Saiz, uno sólo (snif!) del OMAC diseñado por su creador, Jack Kirby; los bocetos y las portadas de Ladronn de los números USA y, como colofón, una entrevista bastante completa a Jesús Saiz.

Para aquellas personas que no sean seguidoras de los cambios que vienen aconteciendo en el UDC, también hay unos resúmenes que les resultarán muy útiles a la hora de seguir perfectamente la historia… y para todas aquellas que sí lo son, ya habrán disfrutado con este cómic, pues es entretenimiento en su nivel más puro. Por todo ello, para unas y para otras, un tomo recomendable para pasar una buena tarde de lectura y disfrutar de un tebeo de superhéroes bien hecho.


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Bueno, este es el nivel medio que habría que pedir a cualquier tebeo

Mar

1 comentario

  1. Es curioso cómo cada vez se va dentro del mainstream derivando a tramas detectivescas. Le echaré un ojo. Buena reseña.