
Wimbledon Green (Seth) Sins Entido, 2011. Cartoné. 128 págs. Bitono. 19 €
Increíblemente tarde llega a España Wimbledon Green ya que fue editada originalmente en los USA a finales de 2005. El destino ha querido que la edición española casi oincida en el tiempo con la edición americana de la más reciente obra de Seth, The Great Northern Brotherhood of Canadian Cartoonists. Además de anecdótico tiene un transfondo importante, las dos obras tienen una gestación común y entrelazada. Pero, por ahora, vamos a centrarnos en Wimbledon Green.
Si leemos el prólogo (de la edición americana que es la que hemos utilizado para esta reseña), veremos que el autor da a entender que si esperabas la siguiente obra de Seth no es el caso. Se trata de un lapsus, de un ensayo fresco e improvisado. Un intento de contar una historia larga a través de historias cortas. Algo de lo que su obra más reciente en España, George Sprott, es un fiel reflejo. No negaremos su intención de fuera experimentar formas narrativas, pero el resultado deja va más allá del ejercicio, dejando una obra fundamental en la carrera del autor.
La premisa suena algo disparatada: Wimbledon Green es el coleccionista de comics más grande de todos los tiempos. Poco más. Recorremos la vida de este personaje de forma fragmentada, con testimonios de anécdotas o momentos importantes de la vida del protagonista. Seth muestra estos testimonios, dándoles un aire casi documental, encuadre frontal, busto parlante. Juega con sus expresiones y repite figura en múltiples viñetas. Fundamentando la narración en el ritmo, rompiéndolo con silencios, frases más cortas, más largas.

Cabezas parlantes
También seremos testimonios de alguna aventura de Wimbledon Green. Es en estas aventuras del protagonista donde el círculo se cierra. El coleccionista de cómics (o coleccionistas, porque hay más de uno) se convierten en personajes de cómic, arquetipos. Bases secretas, vehículos imposibles, mayordomos, archienemigos, persecuciones, traiciones, dando una pausa a la parte documental y entrando en una parte más alocada y desenfadada. Para completar el retrato del personaje, Seth introduce algunas partes de la colección de cómics privada de Wimbledon Green. Colecciones ficticias con regusto clásico. Tratándose de Seth, su amor por lo clásico debía aparecer. Nos obsequia con algunas páginas de esos cómics de coleccionista y muchas portadas con su precio y estado de conservación.
Siempre que se habla de Seth se resalta su amor por lo clásico pero la sublimación de su amor creemos que se halla en los cómics clásicos. Wimbledon Green está lleno de esa admiración por esas obras, tanto que inventa títulos, colecciones, autores. Este fenómeno entronca directamente con la otra obra que mencionaba al principio, The Great Northern Brotherhood of Canadian Cartoonists. Otra homenaje, al cómic clásico y a sus autores. Por el formato de ambas obras ya se adivina el parentesco. Wimbledon Green tiene su gestación cuando ya estaba dibujando The Great Northern, así lo explica en el prólogo de la edición americana de esta última. Por cierto, las dos dibujadas con el mismo espíritu de prueba y libre de cargas.

Aroma clásico
Podría mencionar influencias de Chris Ware en este Wimbledon Green pero lo hace el propio autor en la introducción. Del Ware de 2005, no perdamos la perspectiva. Otro rasgo que puede ver el lector español es el aire de ensayo general que acaba desembocando en George Sprott. Ese aire de improvisación, de retoques, de corto-pego, le da una frescura y encanto que la hacen única. Después de varios años, Wimbledon Green está aquí, no lo hagáis esperar más.
Actualización:
Dos reseñas más sobre Wimbledon Green. La primera de Gerardo Vilches y la segunda de Joel Mercè.
También las reflexiones de Santiago García sobre The Great Northern Brotherhood of Canadian Cartoonists.






Hay otros dos en esta serie de libros, Bannock, Beans & Black Tea y Vernacular Drawings. ¿O estos no son de la misma serie?
En realidad los tres libros son independientes. Vernacular Drawings es un recopilatorio de dibujos y bocetos de Seth. Bannock, Beans & Black Tea son las memorias de la infancia del padre de Seth.
El formato de las obras son parecidas pero no conforman una serie o guardan relación argumental. En el caso de Wimbledon Green y The Great Northern Brotherhood of Canadian Cartoonists tampoco entroncan directamente. Las une su concepción y comparten un imaginario parecido pero se pueden leer como obras independientes.
Santiago García habló de The Great Northern en su blog Mandorla no hace mucho, os recomiendo leer lo que escribió. Bueno, en realidad os recomiendo que sigáis Mandorla. Es un must read!
http://santiagogarciablog.blogspot.com/2011/10/un-capricho.html
No estaría de más dentro del comentario una breve mención al esfuerzo de la editorial para conservar los estándares de calidad de la edición original. Sinsentido no es Planeta y hay que echarle huevos para editar así un tebeo que no va a vender más de mil quinientas o dos mil copias.
Como indico en la reseña, he usado un ejemplar de la edición americana para comentarla. No puedo hablar de la edición de Sins entido porque no la he visto. Aunque no dudo de su calidad porque, como comentas, suelen ser exquisitos.
Yo sí que la he visto y la edición de Sins entido es un reflejo extraordinariamente fiel a la edición americana. Tamaño exacto, bordes redondeados, filigranas en portada, calidad de cubiertas y papel, tipografía… No se ha modificado ni un solo detalle. ¡Si hasta se mantiene la faja vertical que coloca D&Q a sus tebeos! (y que en los de Seth incluye una leyenda que dice algo así como “el autor solicita que esta faja se retire tras la compra). Una edición de 10.
Coincido con Alberto: edición de 10, respetando cada detalle del cuidadísimo diseño de Seth. Bien por SinsEntido, han hecho un trabajo perfecto.
En cuanto al contenido, tambén coincido con prácticamente todo lo expuesto en la reseña. Es curioso cómo en el prólogo el autor se encarga de dejar bien clara la naturaleza “menor” de esta obra, recordando los orígenes del proyecto y -según él mismo apunta- la sencillez del acabado y el diseño de los personajes. Curioso, digo, porque personalmente creo que es, con diferencia, lo mejor que ha hecho Seth hasta la fecha (a falta de leer The Great Northern Brotherhood of Canadian Cartoonists, que ojalá no tarde demasiado en publicarse por aquí). Quizás porque se beneficia, como sugiere Iñaki, de una improvisación y espontaneidad que hace de ésta una obra más fresca y fluida, menos constreñida por la necesidad de lucirse formalmente que se apreciaba en George Sprott.
No soy del mundillo del comic -ni mucho menos- pero ayer por fin terminé de leer ése Wimbledon Green que se me metió por los ojos por su edición tan bonita… verás, mi papá llenaba en la notaría libros de la textura de esas tapas cuando yo era pequeña :-’)
En fin, que es un comic muy interesante. ¡Las viñetas son tan pequeñas! Parecen estampillas… es una pena que la historia termina de una manera tan abierta: Me gustaría volver a saber cosas del viejo Wimbledon.
(Además, para ser un material tan bueno, está tirado de precio)