Artículos — 24 julio, 2006 at 4:52 pm

Crónica (friki) de una ciudad anunciada.

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Y esa ciudad es Nueva York.

Donde Spiderman se columpia entre rascacielos y por ese puente de Brooklyn (el puente friki por excelencia); donde Daredevil nació y se crió, en el barrio –ya casi inexistente y con otro nombre– de Hell´s Kitchen; por donde patrullan los X-Men (and Women); donde la Primera Familia actúa apoyada por las masas… donde todo resulta familiar, más o menos conocido, por la cantidad de películas que la reflejan y por los libros, que la describen al milímetro.

empire

spiderman

Allá iba yo, con la intención de visitar unas tiendas y mirar la cantidad enorme de cosas que no iba a poder comprarme y, sobre todo, con la idea firme de visitar el lugar de donde han surgido todas esas maravillas: MARVEL.
Recorrida la mitad de la impresionante Quinta Avenida, llego al 417, un portal como tantos otros, donde nada deja ver que de allí salgan los héroes que nos atrapan; entro, con mi pinta de turista “europea”(?) y el portero, amablemente, me pide que me identifique, que firme y ¡me deja subir sin más problemas!

Llego al piso, se abre el ascensor y contemplo un cuadro con todos los Superhéroes, con sus mejores galas, que parece que me observan. A su alrededor, bocetos y originales, llenan las paredes. Entro, con cara asombrada, de fan rendida y me topo de frente con una recepcionista, muy ocupada y que me mira, pero no me ve: está hablando por teléfono. Esperando a que termine, sigo mirando, babeando casi, por todas partes. Termina de hablar y me ve. Nos saludamos y le pregunto si se puede visitar el resto. Responde con un escueto NO que me vuelve a hacer invisible. Le comento que abajo me han dicho que, a veces, se permitía, y, como quien está saturada de salvar vidas, vuelve a decir que NO. Tajante. Rotundo. Inapelable.

not so MARVEL ous

Apenas esbozo un bye-bye, que sé de antemano que no va a tener respuesta, y vuelvo al ascensor, donde los héroes me despiden con la vista cansada: han debido verlo alguna que otra vez más.
Abajo, el portero recoge mis pedazos y me anima diciéndome que los jueves, justo a la vuelta, en la 6ª con la calle 38, abren la “store” con productos para vender.

Llega el jueves. Tengo el tiempo justo para pasarme por “la MARVEL store” antes de coger el avión. Abren a las 15:30. ¡Ya! Salgo del ascensor y me recibe el mismo cuadro que la otra vez, pero la pared está desconchada: SÉ que NO va a salir bien. Es un pasillo, con otra sala pequeña y abarrotada, con cosas por todas partes, apiladas de mala manera o directamente dejadas en el suelo, con el merchandising sobrante de las pelis de Spiderman… ¡para niños!
Allí estábamos: cuatro madres dispuestas a equipar a sus churumbeles neoyorkinos para la vuelta al cole, cuatro tipos medio frikis, aprovechando el descanso del trabajo y yo… que se me soltó la risa floja y no podía parar de reír: llorar no hubiese sido aceptable.

Menos mal que siempre me quedará la friki estampa del poli que se baja del coche-patrulla y entra, a mi lado, en la tiendita de cómics, para hacer su comprita mensual.

MARVEL store

Mar

3 comentarios

  1. aysss, estos yanquis, y nosotros que pensábamos que los saldos de los almacenes Arias eran tipical spanish!!

  2. ¿Alguien conoce un pintor baratito? Porque vaya desconchones que tienen los de Marvel debajo del poster. ¡Cutres!

  3. Raqui!!!

    Cuánta razón hay en tus sabias palabras… Cutre_Marvel_Store!!!

    Besitos