Reseña publicada originalmente en la revista Dolmen, ligeramente ampliada para su publicación en Entrecomics.

Breakdowns (Art Spiegelman). Random House-Mondadori, 2009. Cartoné. 80 págs. B/N y color. 21,90 €
Breakdowns es una reedición del álbum del mismo título publicado en 1977 con el añadido de una historia-ensayo inédita de unas 20 páginas y un epílogo escrito que sitúa en su contexto las historietas previas. El material reeditado incluye unas 15 historias de extensión variable con distintos tratamientos estilísticos pero que tienen entre sí un denominador común: la experimentación. Después de que Robert Crumb y la generación underground rompiesen con las barreras morales, Art Spiegelman, heredero directo de aquellos, decide romper el último tabú del cómic autodenominándose artista y considerando su medio un Arte. Para ello no sólo incorpora a su trabajo la tradición reciente de los autores underground, sino que vuelve a las raíces del cómic norteamericano, las estudia y asimila e incorpora elementos de otras disciplinas artísticas, estudiando la relación significado-significante, jugando con forma y ritmo, deconstruyendo géneros y tratando de saltarse todos los límites autoimpuestos por el medio. En algún caso el afán experimentador se impone al principio narrativo de contar o transmitir una idea y puede resultar indigesto, pero el mérito de Spiegelman al abordar estas aproximaciones (que extendería más allá de su propia persona como editor de las revistas Arcade y RAW) es innegable, y su papel en la evolución del cómic moderno, imprescindible.

No es de extrañar que con el título de la historieta inédita -Retrato del artista como un joven %@#*!-, Spiegelman rinda homenaje a otro gran renovador en su campo, James Joyce. Esta nueva historia es un relato confesional y se acerca más a Maus que al resto de Breakdowns. Y aún más, a Sin la sombra de las torres, por cierto. A pesar de que la experimentación sigue presente tanto en lo meramente estilístico como en la estructura, la forma no ahoga el fondo, no lo sustituye, sino que lo refuerza o matiza. Así, en un solo tomo, somos testigos tanto de los esfuerzos innovadores de uno de los autores más importantes del cómic en las últimas décadas como de la asimilación de estos experimentos para dar lugar a un discurso coherente.





