Artículos — 18 octubre, 2010 at 10:00 am

Steve Ditko, el asombroso Hombre Objetivo

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El artículo que se reproduce a continuación se publicó originalmente en la web Zona Negativa. Se han realizado ligeras modificaciones para su presente publicación.

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En Estados Unidos, Fantagraphics publicó hace un tiempo Strange and Stranger, The World of Steve Ditko, de Blake Bell, la biografía más completa y mejor ilustrada sobre el autor escrita hasta el momento, cuya primera edición se agotó en apenas un mes. Un libro realmente recomendable que se devora y que ofrece una visión comprensiva sobre la vida de Ditko, su carrera y su ideología. A raíz del libro se ha desatado una especie de Ditkomanía, y no hay semana en la que no se hable de Sturdy Steve en la red o se publique alguna de sus antiguas historias. Para muchos, Steve Ditko es sinónimo de Spiderman y Doctor Extraño, pero a lo largo de sus 55 años como autor profesional, Ditko ha dibujado todo tipo de cómics: Superhéroes, terror, fantasía, género negro, romance, ciencia ficción, aventura y, en los últimos años, un inclasificable género que podemos definir como político o filosófico. Teniendo también en mente la próxima edición por parte de Diábolo de Strange suspense, una antología del trabajo del autor en los primeros años ’50, vamos a hacer un breve repaso a la vida y obra de uno de los autores de cómic más esquivos de la historia basándonos en el citado libro de Bell. Quien lo haya leído no encontrará muchos datos adicionales en este texto, pero en cualquier caso le recomendaría que no deje de echar un ojo a los enlaces.



El otro Stephen extraño

Stephen J. Ditko nace el 2 de Noviembre de 1927 en Johnstown, Pennsylvania, hijo de descendiente de autriacos. Su padre es un gran aficionado a Príncipe Valiente, de Harold Foster, y esta afición se transmite al joven Steve, que a los 12 años ya disfruta con el recién creado Batman y con The Spirit. Precisamente, Jerry Robinson, primero asistente de Bob Kane en Batman y posteriormente dibujante, será uno de los ídolos de Ditko y tendrá una gran importancia en su formación como dibujante. En 1945 Ditko se gradúa en el Instituto y se alista en el Ejército, dibujando cómics para el periódico militar. Tras licenciarse, recibe una beca para veteranos del Ejército y entra en la The Cartoonists and Illustrators School de New York, donde imparte clases su admirado Robinson, que percibe el potencial de Ditko y le ayuda a obtener otra beca para el segundo año. Según Ditko, “hasta que caí bajo la influencia de Jerry Robinson, fui autodidacta, y te sorprenderían las horas, meses y años que uno puede pasar practicando malos hábitos de dibujo”.



A principios de 1953, Ditko realiza su primer encargo profesional (aunque será el segundo en ser publicado): Stretching Things, en Fantastic Fears #5 (Ajax-Farrell, 1954). Cobra 10 dólares por página, encargándose de lápiz y tinta. Tras esta historia de terror, dibuja una de romance, Paper Romance, en Daring Love #1 (Key Publications, 1953). A mediados de 1953, Ditko busca trabajo en el estudio de Jack Kirby y Joe Simon, donde sabe que está empleado otro de sus autores favoritos, Mort Meskin. Allí, su primer trabajo será A Hole in His Head, que se publicará en Black Magic #27 (Prize, 1953), y donde podemos comprobar los peligros que encierran las afueras de Madrid.



La aventura de Ditko en el estudio durará tan sólo 3 meses, tras los cuales encuentra trabajo en Charlton Comics, famosa por la escasa calidad de sus cómics y sus más escasos salarios a los autores. Sin embargo, el alto nivel de producción de la compañía es la tabla de salvación para un Ditko necesitado de dinero. En Charlton encuentra encargos a raudales y libertad creativa (nacida posiblemente de la desidia editorial), precisamente lo que el joven autor busca. Realiza portadas e historias para revistas de los más variados géneros, como Strange Suspense Stories, The Thing!, This Magazine Is Haunted, Space Adventures, Racket Squad in Action o Crime and Justice. Ya en esta primera época empiezan a apreciarse muchas de las cualidades narrativas que serán marca de la casa del Ditko futuro: sus picados, travellings, caracterización de personajes, claroscuros… Pero en 1954 Ditko enferma de tuberculosis y regresa a su ciudad natal, donde pasa cerca de un año recuperándose lejos del tablero de dibujo. Cuando en 1955 regresa a Nueva York recuperado de su enfermedad, planea continuar su relación con Charlton, pero la editorial ha sufrido una inundación devastadora en sus oficinas y prensas, en Connecticut, y se ve obligada a detener sus actividades editoriales. Así pues, Ditko se arma con su portafolio y se dirige a las oficinas de Atlas, que más tarde se convertiría en Marvel Comics.

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Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra

En 1956, Atlas (antes Timely, después Marvel), dirigida por Martin Goodman, sobrevive principalmente a base de cómics de terror y fantasía. Un tal Stanley Lieber, marido de la sobrina de Goodman y que firma como Stan Lee porque todavía cree que algún día escribirá la gran novela americana y no quiere ensuciar su nombre real relacionándolo con los cómics, guioniza muchas de las historias de la casa. Ditko es contratado y participa en títulos como Journey into Mystery, Journey into Unknown Worlds, Marvel Tales, Astonishing, Strange Tales of the Unusual o World of Suspense, entre otros. Pero Goodman firma un contrato con una distribuidora que quiebra en 1957 y es investigada por conexiones con la Mafia, viéndose obligado a distribuir sus cómics a través de Independents News Company, propiedad de su rival DC, que restringe la producción de Atlas a 8 títulos mensuales (o 16 bimensuales). Bajo estas condiciones, Goodman despide a todo el equipo creativo de la editorial, excepto Stan Lee, y aprovecha el material que tiene en cartera para tirar prácticamente un año sin tener que pagar nuevas historias.



Por estas fechas, Charlton ya se ha recuperado de la inundación y Ditko vuelve a llamar a su puerta en busca de trabajo. Siguen pagando la mitad que otras editoriales, 6,50 dólares por página acabada. No hay problema, debe de pensar Ditko, y produce en 1957 la fiolera de más de 450 páginas para esta compañía, frente a las 70 que había realizado para Atlas. Tales of the Mysterious Traveler, Mysteries of Unexplored Worlds, Strange Suspense Stories, Unusual Tales, Out of This World y el segundo volumen de This Magazine Is Haunted son algunos de los títulos donde se pueden encontrar las historias de Ditko, que muestra ya una maestría inusual, sobre todo considerando las condiciones de trabajo.



En 1958, Ditko comienza a compartir estudio con Eric Stanton un antiguo compañero de la escuela de arte y autor de cómics eróticos con un importante componente fetichista y, a pesar de que más tarde Ditko lo negaría, durante los cerca de 10 años de convivencia entre los autores, Ditko dibuja y/o entinta varias historias firmadas por Stanton. Stanton recuerda años después haber colaborado levemente en el diseño del traje de Spider-Man, y aunque atribuye todo el mérito a Ditko, cree recordar que tal vez él tuvo la idea de los lanzarredes.



También en 1958, Ditko recibe la llamada de Lee, que está relanzando Atlas con el corto presupuesto del que dispone y ha pensado en él y Jack Kirby como bazas importantes para producir cómics interesantes. La primera historia publicada de Ditko en esta nueva etapa es I Captured the Abominable Snowman!, en Strange Worlds #1 (Atlas, 1958), con guión de Larry Lieber, hermano de Lee. El aumento de paga por página respecto a Charlton se hace notar, y Ditko dibuja páginas hasta con 12 viñetas, con un acabado extraordinario y con un interesante trabajo de planificación. También dibuja historias para Journey into Mystery, Strange Tales, Tales of Suspense y Tales to Astonish, siempre con el terror y la fantasía como motores de las historias. De esta época datan también It Happened on “The Silent Screen” o Dream World! Otro buen puñado de historias de esta época pueden descargarse en este enlace. Sin embargo, Ditko es freelance, y sigue colaborando con Charlton en series que hoy en día resultan realmente curiosas, como Konga y Gorgo, ambas basadas en monstruos cinematográficos herederos de Godzilla y el terror atómico, sobre las que podéis encontrar más información aquí, o bien descargar algunos de aquellos cómics en este otro enlace. Da la casualidad de que en Gorgo, tras la marcha de Ditko, encontramos a otro dibujante cuyo nombre más tarde se relacionará indefectiblemente con Marvel: Joe Sinnott.



Ditko también colabora con Charlton en cabeceras como Space Wars o Space Adventures, en cuyo número 33 (1960) crea junto al guionista Joe Gill a su primer gran personaje, Captain Atom.

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De entre los títulos en los que participaría Ditko, uno destaca por su importancia histórica. Nace como Amazing Adventures en 1961, con historias cortas dibujadas por Jack Kirby y él mismo (y alguna colaboración esporádica de otros dibujantes), es rebautizado como Amazing Adult Fantasy en su número 7, convirtiéndose Ditko prácticamente en dibujante único, y acaba perdiendo la etiqueta Adult en el 15, último de la colección. A lo largo de estos 15 números, Ditko dibuja clásicas historias de horror con final sorprendente, fantasía, como The Man in the Sky!, muchas historias de monstruos y seres de otros planetas y dimensiones, como The Terror of Tim Boo Ba, e incluso una historia humorística autorreferencial, Something Fantastig? La colección completa se ha reeditado en Estados Unidos bajo el título Amazing Adult Fantasy Omnibus.



A pesar de que entre estas historias hay algunas realmente buenas desde el punto de vista narrativo, el público empieza a estar harto de los monstruos y de la repetición de esquemas, y las ventas de Amazing Adult Fantasy no son todo lo buenas que Goodman espera de sus títulos. DC había demostrado hacía poco que había un mercado para recuperar los cómics de superhéroes, tras una época en la que habían quedado relegados a segundo plano. En 1961, Atlas, que a partir de ese momento denominaremos Marvel, había añadido de tapadillo a sus 16 colecciones bimestrales una extra en la que Lee y Kirby exploraban la vía superheroica: Los 4 Fantásticos. Dado su éxito inmediato, deciden sumar otro superhéroe a las filas de la compañía, y en el número 15 de Amazing Fantasy presentan a Spider-Man, el personaje que consagraría a Steve Ditko como uno de los más importantes creadores del mundo del cómic. Paradójicamente, el mismo personaje que le daría fama, marcaría el principio del fin de Ditko como autor de éxito. Pero para comprender cómo se desarrollan los acontecimientos durante esta época y, en gran medida, las ideas que subyacen detrás de Spider-Man, detengámonos y hagamos un pequeño inciso en el que ahondaremos en la relación de Ditko con el Objetivismo.



El Objetivismo

A mediados de los años ’20 llega a Estados Unidos desde su URSS natal Ayn Rand, licenciada en Filosofía e Historia y estudiante de cine. Tras algunos escarceos con el mundo de Hollywood, se dedica a la escritura, y a lo largo de los años ’40 publica sus dos obras de ficción más exitosas, El manantial y La rebelión de Atlas. En ellas, la autora expone los principios de lo que será conocido como Objetivismo, una filosofía que propugna el liberalismo exacerbado, el individualismo, el racionalismo, la justa compensación para el “productor” frente a aquellos que aprovechan los logros ajenos y la necesidad de que el creador refleje sus ideas en su obra. Una de sus máximas más famosas es “A es A”, significando que el hombre debe tratar de entender la realidad tal y como es, objetivamente, sin recrearla en función de sus propios intereses o creencias. El Objetivismo, que en los años ’60 cobra un enorme auge en Estados Unidos, debe entenderse bajo el prisma histórico de la Guerra Fría. Rechaza cualquier atisbo de altruismo y se opone a políticas sociales de reparto equitativo, considerando que esto supone robar a quienes han realizado un esfuerzo para lograr un objetivo, los “productores”, en beneficio de quienes reciben sin merecerlo, los “saqueadores” (looters).



Steve Ditko abraza a principios de los años ’60 las teorías objetivistas, que marcarán profundamente a partir de ese momento toda su obra, su vida, y sus relaciones sociales. Los primeros atisbos de la implantación de esta ideología en la personalidad de Ditko se harán evidentes en Spider-Man y alcanzarán ya una total preponderancia en The Question y su visión de la vida en blanco y negro. Más extremo que The Question será Mr. A (aunque para Ditko ambos son el mismo personaje), ya que nace en el fanzine de Wally Wood witzend, con absoluta libertad creativa. Por último, el objetivismo se convierte en la única razón de ser de su trabajo más personal, absolutamente político y filosófico, creado en la soledad de su estudio sin ninguna interferencia editorial y publicado prácticamente de forma subterránea por Robin Snyder. A día de hoy, Ditko sigue produciendo y publicando este material. Los principios objetivistas impedirán a Ditko a partir de cierto momento trabajar en obras de carácter sobrenatural (y por tanto no objetivas y basadas en lo real), aceptar interferencias editoriales (el creador debe reflejar sus ideas en su obra) o permitir que otros se beneficien de sus logros, desaprobando la venta de sus originales o cualquier otra actividad que reporte beneficios a sus “perpetradores” en virtud de su trabajo como creador (“productores” versus “saqueadores”).



Hecho este necesario paréntesis, retomamos la línea cronológica con la creación y desarrollo de Spider-Man.

Hace todo lo que puede hacer una araña

Sobre el trabajo de Steve Ditko en Spider-Man hay dos aspectos fundamentales que hasta hace bien poco han sido bastante controvertidos: la creación del personaje y la participación de Ditko en los guiones del mismo, aspectos que en ciertos puntos se entrelazan por implicar a unos mismos protagonistas.

Sobre la creación de Spider-Man hay al mismo tiempo dos vertientes a considerar. En 1989, en pleno litigio legal y mediático para recuperar sus originales y el crédito que merecía, Jack Kirby se declara a sí mismo creador de Spider-Man en una entrevista. Aunque es cierto que Kirby fue el encargado de diseñarlo y de hacer las primera páginas protagonizadas por un personaje con el mismo nombre, ni diseño ni páginas fueron finalmente utilizadas, pasando el proyecto a manos de Ditko, que rediseñó al personaje y modificó completamente la historia. Todo ello lo dejó bien claro el propio Ditko en este ensayo, y hoy en día ya no cabe duda de que el creador gráfico de Spider-Man fue Steve Ditko.



Más peliagudo es el tema de dirimir cuáles fueron las tareas creativas llevadas a cabo por Lee y Ditko. Durante mucho tiempo, Stan Lee fue acreditado como único creador de Spider-Man, relegando a Ditko al papel de “pluma de alquiler” para llevarlo al papel. Ditko ya había tratado este tema un modo sutil en las páginas de The Question, en 1968, pero hechos posteriores y sus firmes creencias objetivistas desembocan en 1998 en una reclamación pública por parte de Ditko de su reconocimiento como co-creador de Spider-Man (en un ensayo, por cierto, donde realiza su primer y último dibujo de Spider-Man tras su marcha de Marvel. Lee escribe una carta pública en la que declara, “considero a Steve Ditko co-creador de Spider-Man”. Pero el prisma objetivista de Ditko, aferrado a los hechos y no a su interpretación subjetiva, no acepta el “considero” lanzado por Lee como una dádiva. En una entrevista muy reciente, Lee continúa declarando que “considero a Ditko co-creador”, aunque al final añade un giro que hace pensar, de nuevo, que esta consideración es una especie de “regalo” por los servicios prestados.



El último aspecto a considerar en la etapa de Ditko en Spider-Man es su labor como guionista, pero será mejor que tratemos este tema de forma secuencial a medida que describimos la evolución de la serie.

Spider-Man nace como un muchacho apocado y estudioso en las páginas de Amazing Fantasy #15 en 1962 y obtiene su propio título al año siguiente, The Amazing Spider-Man. El famoso “método Marvel” propicia que, a partir de una sinopsis ideada por Stan Lee (aquí podéis ver la que escribió para el primer número de Los 4 Fantásticos, el dibujante crea a los personajes, realiza la división en páginas y viñetas (panel breakdown), “engorda” el argumento y añade tanto como crea necesario para llenar el número de páginas programadas. Una vez dibujadas a lápiz las páginas, las devuelve a Lee con anotaciones sobre lo que sucede en cada página y Lee se encarga de dialogarlas, añadir cajas de texto, y solicitar los cambios que crea pertinentes en el dibujo antes de que se realice el entintado. Así pues, ya desde el principio, la implicación de Ditko en las historias de Spider-Man, más allá del mero dibujo, es evidente, como lo es la de Kirby en los muchos títulos que dibujó con guiones de Lee. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con Kirby, la visión de Ditko de la serie que dibuja, difiere mucho de la de Lee. Y saltan chispas.



Una de las razones por las que Spider-Man ha pasado a la historia es su recreación del hombre tras la máscara, sus dilemas morales y sus relaciones personales. Mientras que Lee (y el jefazo, Martin Goodman), querían una serie llena de acción y con el superhéroe embutido en su traje a lo largo del mayor número de viñetas posibles, Ditko prefería centrarse en los problemas existenciales del joven Peter Parker. En gran medida, el propio personaje de Parker y otros como Flash Thompson están basados en Ditko y sus compañeros de instituto y, a lo largo de toda su etapa, Ditko lucha por representar en Spider-Man sus propias ideas, lo que provoca constantes enfrentamientos con Lee y Goodman. Por ejemplo, Lee quiere, en el número 14 de la serie (1964), que el Duende Verde sea un demonio mitológico liberado de un sarcófago egipcio, a lo que Ditko se opone, considerando que en el mundo “real” que trata de representar en Spider-Man no hay sitio para lo sobrenatural. No sólo eso, Lee teme que las posturas imposibles en las que Ditko dibuja a Spider-Man durante sus acrobacias, provoquen la censura del Comics Code, pidiendo al dibujante que las modere. Obviamente, Ditko se niega. Además, mientras que Lee tiene muy en cuenta las opiniones de los aficionados que llegan en forma de carta a Marvel y en las que se critica el aspecto de J.J. Jameson, el de la tía May, o la forma de dibujar pies de Ditko, éste se mantiene firme en sus decisiones y considera que, precisamente, ha logrado su objetivo al despertar estas reacciones en el público. Y además, se permite provocar a los lectores dibujando a un grotesco J.J. Jameson en el número 18 (1964) e ironizando sobre su capacidad para dibujar pies en el número 22 (1965). También resulta significativo que, en su línea de mantener los pies pegados al suelo, Ditko decida en el número 27 de la serie (1965) desenmascarar al Amo del Crimen para comprobar que es… nadie conocido. Y aunque no tenga nada que ver con las tramas de las historias, también es idea de Ditko el colocar en la esquina superior izquierda de los cómics un recuadro con el rostro o rostros de los protagonistas de las series, de modo que sean fácilmente identificables por el lector cuando varios cómics se solapan en los expositores de la tienda.



A partir del décimo número de Spider-Man, Ditko tiene ya un importante control sobre la trama y desarrollo de la serie. A partir del 18, Lee prácticamente deja vía libre a Ditko a la hora de elaborar los argumentos, limitándose a añadir los diálogos una vez realizadas las páginas. En manos del objetivista Ditko, las historias incorporan menos elementos fantásticos, los villanos son menos coloridos, y la policía tiene un papel más relevante. Peter Parker se vuelve más humano que nunca y va madurando a lo largo de toda la etapa de Ditko hasta convertirse en un auténtico héroe. Paradójicamente, no lo hace venciendo a los villanos, sino, de forma mucho más metafórica, levantando una pesadísima carga de maquinaria que reposa sobre sus espaldas (esto es, como el randyano Atlas). Ese ya mítico Amazing Spider-Man #33 (1966) marca al mismo tiempo la madurez del héroe y el clímax de Ditko en el título. Pero las tesis de Ayn Rand no sólo afectan al desarrollo de la serie, sino también a las relaciones de Ditko con la editorial. Como “productor” que es, Ditko no puede admitir que, guionizando la serie como hace, el nombre de Lee (que aquí adoptaría el papel de “saqueador”) acapare los créditos del guión mientras que él queda relegado simplemente al papel de dibujante. Así, en el número 25 (1965) de la serie se anuncia a bombo y platillo a Steve Ditko como argumentista, y a partir del número siguiente Stan Lee pasa a ser meramente “scripter” y Ditko aparecerá en los créditos como “plotter”, además de dibujante.



Ya antes de este golpe de mano sin precedentes en la moderna Marvel, la relación entre Lee y Ditko es más que tirante, debido principalmente a diferencias de opinión sobre el argumento y tono de la serie (Ditko podía tramar y dibujar escenas muy poco heroicas para el gusto de Lee; Lee podía dialogar las páginas de Ditko de un modo muy distinto al que el dibujante había previsto). Tras el asalto a la Bastilla realizado por Ditko, guionista y dibujante dejan de hablarse por completo. Lee no tiene la menor idea del contenido de las historias de Ditko hasta que llegan a la redacción, y curiosamente, Lee nunca está presente cuando el dibujante se acerca a las oficinas a entregar sus páginas. El lector sagaz puede detectar, a partir de este punto, fallos en la continuidad debidos a la falta de comunicación entre los autores. Pero el auténtico problema llega cuando Goodman, que al fin y al cabo es quien paga, exige a Ditko cambios que éste, firme en sus posturas, no tiene la menor intención de llevar a cabo. Si a eso sumamos que Goodman no acababa de pagar a Ditko los royalties que le correspondían, tenemos el escenario perfecto para que “el hombre objetivo” abandone la serie en el número 38 (1966). Poco antes, Ditko ya ha escrito una carta a Kirby tratando de convencerlo de que ambos abandonen Marvel, oferta que Kirby declina, aunque más tarde acabará tomando el mismo camino que su colega.



Ditko se acerca a las oficinas de Marvel para entregar un trabajo y aprovecha para anunciar que deja Spider-Man para siempre. Ese mismo día, Sol Brodsky tiene preparado un memorando para Ditko en el que Goodman aprueba un aumento de 5 dólares por página para el dibujante. Ditko sale de las oficinas sin que Brodsky tenga tiempo de darle la noticia. Todo lo referente a la marcha de Ditko de Marvel, mejor explicado en este enlace.



Días extraños

Ditko ya se ha marchado de Marvel, pero seguro que echáis algo en falta. Efectivamente, damos un salto atrás en el tiempo para adentrarnos en el terreno de la magia y las dimensiones desconocidas de la mano de Doctor Extraño.

Doctor Extraño es idea de Ditko, como declara Stan Lee en 1963, incluso antes de la primera aparición del personaje. No es que el concepto sea del todo nuevo, de hecho ya en el primer número de Amazing Adventures, Ditko entinta la historia -dibujada por Kirby y guionizada por Lee- de un occidental que viaja hasta el Himalaya donde, tras superar una serie de pruebas, es investido con poderes místicos por un viejo lama. Eso sí, en lugar de dotarlo con un vistoso traje y parafernalia asociada… su rostro adquiere ojos rasgados y mostacho. Es el único intento dentro de la cabecera de crear un personaje estable, pero sus apariciones sólo se extienden hasta el tercer número, siendo entintado en la segunda y tercera entrega por Dick Ayers.



Y es finalmente en Strange Tales #110 (1963), donde hace su primera aparición el Maestro de la Magia Negra, que más tarde pasará a ser Maestro de las Artes Místicas. Realmente se trata de un complemento, generalmente de entre 5 y 8 páginas, de la historia principal del cómic, que tiene a La Antorcha Humana como protagonista en una primera etapa y después a Nick Furia. Desaparece en los números 112 y 113 y no es hasta el 118 (1964) que el Doctor Extraño aparece dibujado en la portada, en una estrecha franja inferior. Poco a poco gana preponderancia, logrando la mitad de una portada dividida en el número 123 (1964), una casi completa en el 130 (1965), y, ¡por fin!, una portada exclusiva realizada por Ditko en Strange Tales #146 (1966)… que será el último en el que participe el dibujante. [Inciso: Ha habido incluso quien se ha preocupado de realizar sus propias portadas alternativas para esta etapa]. La historia de Doctor Extraño contenida en ese último número de Ditko se titula, muy significativamente, El fin… ¡al fin! Ditko ya lleva tiempo enemistado con Lee y planeando su salida de Marvel y en los últimos cuatro números del personaje ya no es Lee quien hace los diálogos, sino Roy Thomas y Denny O’Neil. Con fecha de portada de julio de 1966 aparecen por tanto las dos últimas historias de Spider-Man y Doctor Extraño guionizadas y dibujadas por Ditko.



A lo largo de esas 35 historias, Ditko (que también guioniza la serie) ha pasado de crear historias más o menos típicas en la línea de Amazing Adventures, a idear a partir del número 126 (1965), primera aparición de Dormammu, una serie de dimensiones y mundos paralelos por cuya representación gráfica siempre será recordado. El hecho de que Doctor Extraño no sea más que un complemento en Strange Tales, libera de presión a Ditko y permite que desarrolle tramas elaboradas que comprenden hasta doce números consecutivos y que idee personajes tan inabarcables como Eternidad, que representa más un concepto que un auténtico ente individual. Además, Ditko se documenta a conciencia en el aspecto visual para dar credibilidad a sus increíbles relatos.



Las alucinantes dimensiones dibujadas por Ditko causan impacto entre la juventud en una época en que la psicodelia se deja sentir en la música, el diseño y las mentes alteradas por la droga. El nombre y la imagen de Doctor Extraño aparecen en carteles de conciertos, portadas de Pink Floyd y libros relacionados con la subcultura de la droga. Es más, entre algunos lectores corre el rumor de que Steve Ditko fuma marihuana o toma LSD para inspirarse, basándose tanto en sus imposibles mundos paralelos como en algunas oscuras y ambiguas referencias que encuentran en Doctor Extraño y Spider-Man.



La cuestión es la cuestión

Tras su marcha de Marvel, a Ditko no le falta el trabajo precisamente. En realidad, ya antes de su marcha ha comenzado a preparar el terreno, y unos seis meses antes de que aparezca su último número de Spider-Man, relanza el personaje que co-creó junto a Joe Gill para Charlton, Captain Atom. Hasta ese momento se estaban reimprimiendo historias del personaje en la serie Strange Suspense Stories, pero, sin modificar la numeración, en el número 79 (1965) se retitula la cabecera como Captain Atom, y se publica la primera nueva historia del personaje realizada por sus creadores, Gill y Ditko. Todas las portadas corren a cargo de Ditko y también todos los argumentos entre los números 83 y 87, pero la serie finaliza en el número 89 (1967).



Bajo la dirección editorial de Dick Giordano, Ditko también relanza para Charlton a Blue Beetle en 1967, de nuevo encargándose del dibujo, la portada y los argumentos. La cabecera llega tan sólo hasta el número 5 (1968), pero incluye, a modo de complemento de 8 páginas, uno de los personajes más personales de Ditko y que sirve de piedra angular para comprender toda su posterior trayectoria: The Question. (Inciso: Como ya sabéis, Alan Moore y Dave Gibbons basaron algunos de los personajes de Watchmen en antiguos personajes de Charlton, varios de los cuales habían sido co-creados o habían pasado por las manos de Ditko: Dr. Manhattan = Captain Atom; Búho Nocturno = Blue Beetle; Rorschach = The Question). Lo cierto es que The Question tampoco es un personaje del todo original. Está basado en Mr. A, una creación de Ditko que no ha sido publicada en el mercado mainstream porque su autor duda de que supere la censura del Comics Code. Su nombre deriva de la famosa premisa de Ayn Rand “A es A” y como podéis suponer su poder es distinguir inmediatamente entre lo que está bien y lo que está mal, sin rastro de grises ni matices. Así pues, Ditko adapta esta creación para gestar a The Question. Aunque protagoniza unas aventuras algo suavizadas respecto a las que viviría Mr. A, sigue siendo un personaje extremo que encarna los ideales randianos por los que se rige la propia percepción del mundo de Ditko. Cinco historias cortas, 36 páginas en total, pero que definen a la perfección la enérgica repulsa del autor hacia la hipocresía y el crimen y su desprecio por el altruismo o la compasión. Aunque en las historias de The Question se acredita a David Glanzman como guionista (scripter), es el propio Ditko quien realiza tanto el argumento como los diálogos, aunque prefiere que no se sepa. En realidad, sí que hay una pequeña revisión de los diálogos, y uno de estos dialoguistas, Steve Skeates, aún recuerda el enfado de Ditko cuando en una ocasión se le ocurrió poner una pequeña ironía en boca de The Question. Ditko escribió a Skeates una carta de ¡seis folios! explicando por qué su personaje nunca utilizaría un sarcasmo. Las ideas de Ayn Rand y los homenajes a sus personajes se infiltran más y más en la serie, tanto en el propio aspecto físico de algunos personajes como en sus actitudes vitales y sus diálogos y monólogos.



El retorno de los monstruos

En paralelo a su colaboración con Charlton, Ditko trabaja en una línea de cómics muy alejada de los superhéroes: las revistas de James Warren. Antes de su marcha de Marvel, Archie Goodwin (guionista y editor de los títulos de terror de Warren), ha escuchado los rumores de que a Ditko le queda poco tiempo en aquella compañía y se pone en contacto con el autor ofreciéndole trabajo. Sus famosas revistas de terror, entre las que se encuentran Creepy y Eerie, tienen una ventaja frente a los cómics de superhéroes. Al ser un formato distinto (más páginas, mayor tamaño, blanco y negro) y estar dirigidas a un público “adulto”, no pasan por las revisiones previas del Comics Code, y la libertad creativa es mayor. Ditko comienza a colaborar en Eerie #3 (1966) con Room with a View y publica una historia por número hasta el 10 (1967). También dibuja una historia mensual para Creepy, entre los números 9 (1966) y 16 (1967). En 1967, James Warren comienza a sufrir dificultades económicas y se ve obligado a reducir la paga por página, llegando un momento en que a Ditko no le compensa el enorme esfuerzo que emplea en cada historia por el salario que recibe, de modo que decide abandonar la compañía, con las espaldas cubiertas por su trabajo en Charlton.



Durante esta aventura, siempre (salvo en una ocasión) será Archie Goodwin su guionista, aunque éste tiene muy en cuenta las ideas y opiniones de los dibujantes con los que trabaja a lo hora de elaborar los guiones. Entre los compañeros de páginas de Ditko se encuentran lápices tan ilustres como los de Gene Colan, Al Williamson, Jerry Grandenetti, John Severin, Neal Adams, Jack Davis, Joe Orlando, Johnny Craig, John Severin, Alex Toth, Gil Kane o Jeff Jones. Evidentemente, el nivel de exigencia artística en los acabados de estas revistas es superior al requerido para otros títulos, y en esta etapa Ditko hace gala de un dibujo minucioso y cargado de matices, con énfasis en la creación de atmósferas. Además, realiza varias historias con aguadas, una técnica que sólo una vez había utilizado previamente, con resultados muy positivos. Por supuesto, tampoco faltan las dimensiones paralelas que tan bien representó en Doctor Extraño, ni todas las argucias narrativas que le convierten en un maestro y que a lo largo de tantos años había practicado en sus cómics de terror de los años ’50 y primeros ’60. Algunas de las historias dibujadas por Ditko para Warren son realmente buenas, y podéis ver un par de ejemplos en Collector’s edition (Creepy #10, 1966) y en Isle of the Beast (Eerie #9, 1967). Aunque escribo los títulos originales, en los enlaces encontraréis la versión traducida al español.



Ditko es Ditko

En 1966, Ditko comienza una colaboración con otro gran autor, Wally Wood. Primero dibuja una historia para el primer número de Dynamo (Tower) que entinta Wood, y repite colaboración en T.H.U.N.D.E.R. Agents #7, en el mismo año y editorial. También en 1966, Wood ha creado una revista autoeditada (lo que hoy llamaríamos un prozine) donde dar salida a su material más personal y al de algunos de sus colegas y amigos, witzend. En sus páginas aparecerán historias e ilustraciones de Harvey Kurtzman, Art Spiegelman, Frank Frazetta, Will Elder, Don Martin… y Steve Ditko, claro. En el número 2 (1967) publica una ilustración, y en el 3 por fin aparece la primera historia de Mr. A, donde Ditko ya no tiene que preocuparse por el Comics Code y, de hecho, infringe muchos de sus preceptos. La historia completa y algunos fragmentos de historias posteriores pueden leerse aquí. En Mr. A ya no hay lugar para las medias tintas y el discurso randiano se ha apoderado por completo de Ditko. Su personaje declama máximas morales en las que todo es blanco y negro, y el bien y el mal se pueden separar de forma objetiva. Muchos de los autores actuales se sienten enormemente sorprendidos por este personaje. Independientemente de que compartan el ideario de Mr. Ditko, el que se traten temas políticos tan abiertamente y con una convicción moral tan férrea, les resulta algo novedoso y más que interesante. Entre estos jóvenes autores o proyectos de autores se encuentra Alan Moore, que en su época musical dedicó una canción a Mr A. En este vídeo, Moore habla sobre el tema y recita parte de la letra de la canción.



Mr. A se va publicando en distintos fanzines (Sense of Wonder, Comic Crusader, Guts, Quintaessence) a lo largo de los años (a veces simplemente una ilustración) y en 1973 hay un intento de darle una cabecera propia. Joe Brancatelli edita Mr. A #1 bajo el sello Comic Art Publishers con una tirada de 5000 copias de las que se venden apenas la mitad. Reimprime algunas viejas historias del personaje e incluye una nueva aventura, Right to Kill!, donde Mr. A asesina a uno de los villanos antes de dejar que sus dos compinches mueran.



No es hasta 1975 que aparece un nuevo número de Mr. A, aunque en este caso el editor es Bruce Hershenson. La asociación de Ditko con Hershenson ya había comenzado en 1973 con la edición de Avenging World, otro cómic eminentemente objetivista de Ditko y el comienzo de lo que sería la línea más “dura” del autor, cómics muchas veces sin un argumento al uso o con historias que funcionan a modo de “parábola”, más cercanos al panfleto político y a la diatriba sociopolítica que a cualquier otra cosa. Aquí, los dibujos son más ilustrativos y simbólicos que narrativos, y tienen poco que ver (estéticamente) con sus anteriores trabajos. Más adelante hablaremos un poco de estos cómics, ahora damos otro pequeño salto atrás para repasar la etapa de Ditko en DC.



(D)itko (C)ómics

En 1968, en el número 73 de la cabecera Showcase, nace de la mano de Ditko otro de sus personajes que han perdurado: The Creeper. Para editar el título, Ditko sugiere a los directivos de DC que contraten a su antiguo editor en Charlton, Dick Giordano, que a partir de entonces se convierte un nombre indispensable en la editorial. De nuevo Ditko aporta los argumentos, que son dialogados por Dennis O’Neil. Por supuesto, la intransigencia de Ditko respecto a cualquier modificación sobre las ideas que quiere transmitir, provoca desacuerdos con O’Neil. Por ejemplo, hay un diálogo en el que O’Neil describe a un personaje como ex-criminal, lo que provoca una airada carta de Ditko en la que postula que una vez que se ha cometido un crimen, se es criminal de por vida.



Poco después de presentar a The Creeper, Ditko crea dos nuevos personajes para DC: Halcón y Paloma (Hawk and Dove), concretamente en el número 75 (1968) de Showcase. De nuevo, Ditko tiene problemas con los guiones de Steve Skeates, aunque Giordano intenta interceder. Sin embargo, el propio Giordano reconoce que la aproximación de Ditko es demasiado política para el público al que están destinados estos cómics. Halcón y Paloma consiguen su propio título ese mismo año, pero Ditko vuelve a enfermar de tuberculosis y tiene que dejar la serie en el número 2 (aunque ésta llega hasta el 6 con otro equipo creativo). Por el mismo motivo, Beware the Creeper sólo llega al número 6 (1969), con portada de Gil Kane y con Ditko haciendo únicamente los bocetos de las 11 primeras páginas. Para cuando Ditko se recupera, Beware The Creeper, The Hawk and the Dove, Captain Atom y Blue Beetle han sido canceladas. Es el momento de dejar de producir para los “saqueadores”. Como hemos visto un poco antes, Ditko ya ha puesto en el mercado las primeras historias de Mr. A, y a partir de este momento se dedicará a producciones más personales, casi siempre a través de editoriales independientes, muchas veces llevadas a cabo por aficionados.



Ditko fanzinero

En realidad, la relación de Ditko con las ediciones independientes y el floreciente mundo de los fanzines ya viene de mucho atrás. En 1958 Ditko escribe una carta a Mike Britt, editor del conocido fanzine Squatront dedicado a los cómics de EC. Ha leído el primer número de la revista y le ha emocionado descubrir que existen este tipo de publicaciones realizadas, digámoslo así, por amor al arte y sin ánimo de lucro. Durante los primeros años ’60, Ditko escribe algunas cartas de felicitación, en ocasiones acompañadas de dibujos, a fanzines como Comic Art, Alter Ego, The Comic Reader o Komik Heroes of the Future. De estas pequeñas colaboraciones se desprende la idea de que Ditko tiene en cierta estima a los aficionados (al menos a algunos de ellos, los más industriosos), y en 1964 asiste a su primera convención de cómics… que resulta ser también la última. Sabido es también que apenas existen dos entrevistas con Steve Ditko publicadas, y una de ellas es bastante estéril. La otra puede encontrarse aquí y es por el contrario bastante reveladora.



A medida que Ditko tiene más relación con los aficionados que realizan fanzines, comienzan a surgir los problemas. En ocasiones Ditko envía dibujos a estos aficionados, que dan por supuesto que Ditko aprueba su publicación. Nada más lejos de la realidad: Ditko les escribe cartas claramente contrariado por no haber pedido permiso previamente. De este modo, Ditko va perdiendo la confianza y prácticamente deja de colaborar con los fanzines. En las pocas ocasiones en que lo hace, pide a los editores que sigan tres simples reglas: el material debe ser publicado tal y como él lo envía, sin modificaciones; debe publicarse lo antes posible; y los originales deben ser devueltos. Algunos se saltan esas reglas a la torera, e incluso se apropian de las páginas enviadas por Ditko para ponerlas en el mercado de venta de originales años más tarde. Por lo que hemos podido aprehender de la personalidad de Ditko a lo largo de este repaso, pocas cosas podrían molestarle más. En otras ocasiones, los editores tienen buenas intenciones, pero cometen errores imperdonables a ojos de Ditko, como utilizar un dibujo suyo protagonizado por Mr. A (ya sabéis, el mundo en blanco y negro) como portada… ¡en papel rosa!



Ditko se mueve entonces hacia editores independientes más serios o profesionales, como los anteriormente mencionados Joe Brancatelli o Bruce Hershenson, que además de las obras citadas anteriormente, publica en 1975 Wha…!?, otra recopilación de material objetivista del autor.

Llamad a cualquier puerta

A finales de los años ’60 y principios de los ’70, Ditko publica varias historias con Charlton para títulos como Many Ghosts of Dr. Graves, Ghost Manor, Ghostly Tales, Ghostly Haunts, The Phantom, Space Adventures, Jungle Jim, Outlaws of the West o Fightin’ Army. Charlton sigue siendo su principal fuente de trabajo, pero Ditko vuelve a meter la cabeza en DC en 1975, con una historia en House of Mystery #236, otra en Plop #16 y un nuevo personaje y título, Stalker, que entinta su amigo Wally Wood y guioniza Paul Levitz. También participa en la recién creada Atlas, que según cuentan las malas lenguas fundada por Martin Goodman después de vender Marvel como venganza, según las malas lenguas, hacia su antigua compañía por haber despedido a su hijo. Lo cierto es que Goodman supo atraer una buena cantera de autores, pero sus títulos no llegaron a despegar ni a hacer sombra a los de su Marvel. En Atlas, Ditko crea Destructor, de nuevo junto a Wood y con Archie Goodwin a los guiones. La serie se mantiene en el mercado tan sólo durante cuatro números. Participa en el tercer número de Morlock 2001 con tintas de Berni Wrightson y en Tiger-Man, pero para 1976 todos estos títulos han desaparecido.



En 1977, Charlton comienza a caer en picado y a nutrir sus títulos principalmente de reimpresiones de material antiguo. Es un año especialmente malo en cuanto a producción para Ditko, pero para DC crea otra serie importante: Shade, The Changing Man. La serie se vende relativamente bien y está entre las tres más exitosas de las que se distribuyen a través del recién nacido mercado directo. Sin embargo, y aunque Ditko tiene escrita la trama hasta el número 17, DC la cancela en el número 8 (1978), dejando un número 9 completamente dibujado sin publicar. Es la época que se conoce como DC implosion, en la que DC tuvo que cancelar gran número de títulos. Ditko sigue colaborando con DC hasta 1981 en títulos como World’s Finest (protagonizados por The Creeper), Adventure Comics, Legion of Superheroes o Weird War Tales, pero años antes, en 1979 se produce el milagro: Ditko regresa a Marvel.



De vuelta a casa

Sólo hay dos razones que explican el retorno de Ditko a la compañía que le dio la fama: la salida de la compañía de Martin Goodman comentada anteriormente y la marcha de Stan Lee a Hollywood, en un intento de hacer carrera en el mundo del cine. Ditko toma las riendas de la serie de Jack Kirby, Machine Man, en el número 10 con guiones de Marv Wolfman primero y Tom DeFalco después y allí permanece hasta su cancelación en el número 19 (1981). También participa en Micronauts, Questar, The Tomb of Dracula, Daredevil o Hulk, entre otros títulos de la casa, pero los tiempos de Ditko han pasado y el público demanda un estilo de dibujo muy diferente. La producción del autor es escasa, en títulos de poco relieve y generalmente durante uno o sólo unos pocos números consecutivos. Afortunadamente, el inicio de los ’80 también marca el boom de las editoriales independientes, que ávidas de nombres de prestigio no dudan en contratar a Ditko para ilustrar sus series. Así, entre 1982 y 1983 Ditko trabaja en Pacific Presents y Silver Star para Pacific, The Fly para Red Circle (subsello de Archie Comics), Warp para First Comics y Eclipse Monthly para Eclipse. En ésta última, Ditko desarrolla la serie Static, que no acaba de convencer a los editores y deciden cancelarla en la segunda entrega. Sin embargo, comienzan un ambicioso proyecto con el autor bajo el título de trabajo de The Art of Steve Ditko, una retrospectiva sobre su carrera. Cat Yronwode, esposa de Dean Mullaney (editor de Eclipse), es la encargada de realizar el trabajo de investigación necesario para dar cuerpo al libro. Entrevista a Pat, hermano de Ditko, y llega hasta un anuario de instituto con una vieja fotografía de Ditko. Todo esto enfada al autor, que declara haber dado su aprobación a un determinado texto para el libro que no es el que se está realizando realmente. Si a esto sumamos que quien debía escribirlo, Mark Upchurch, deja de enviar nuevo material y que en 1986 una inundación destruye las oficinas de Eclipse con todo el material previsto para el libro, se entiende por qué The Art of Steve Ditko nunca llegó a publicarse.



El ocaso de los dioses

En 1984 Ditko comienza en Marvel una larga etapa en Rom, que abarca los números 59 a 75 (último de la serie, en 1986). Además, entre 1984 y 1987, Ditko colabora en algunos números de Further Adventures of Indiana Jones o Daredevil, un anual de The Avengers o en la línea Epic con Coyote. También participa en proyectos menores como un libro de coloreado de Transformers o Chuck Norris (sí, ese Chuck Norris). El nombre de Ditko comienza a ser temido por los entintadores, por los lápices tan poco detallados que realiza, y algunos, como Joe Sinnott, llegan a rechazar entintar sus páginas (en concreto, las de Chuck Norris). Para Ditko, esforzarse en algo que no sea su propia historia o idea, ya no tiene sentido. A partir de este punto, el trabajo de Ditko para Marvel es muy escaso y esporádico, siendo tal vez el más reseñable Speedball, que comienza en 1988 y finaliza al año siguiente en su número 10. En 1991, Jim Shooter, que ya ha abandonado Marvel y fundado Valiant, contrata a Ditko para Battlemania, y la buena relación entre ambos propicia otros trabajos para la editorial durante 1992: Magnus, Robot Fighter, Solar , Shadowman y X-O Manowar. En 1993, Topps (la compañía dedicada a los cromos que decide comenzar una aventura editorial) echa mano del autor para su Kirbyverso y Ditko participa en Captain Glory y Jack Kirby’s Secret City Saga, pero la línea de cómics nunca llega a prosperar. Da igual, los tiempos de Ditko en el cómic comercial ya hace años que han terminado. Nada que no sea ideado, escrito y dibujado por él en su totalidad y se edite tal y como lo ha concebido, le interesa. Cuando a principio de los ’90 Frank Miller propone a Ditko retomar Mr. A (encargándose el primero de los diálogos), Ditko responde que el tiempo de Mr. A ha pasado.



Merece un par de líneas uno de los momentos más emotivos de la historia reciente de Steve Ditko. En 1992, Stan Lee vuelve a Marvel, y Tom DeFalco arregla un encuentro entre antiguos compañeros. Cuando Stan y Steve se reencuentran después de casi tres décadas, se dan la mano y después un gran abrazo. Ambos parecen contentos de volver a verse después de tanto tiempo, incluso discuten, aunque en términos amistosos, y hablan de posibles futuras colaboraciones. Según DeFalco, Ditko parece realmente encantado de haberse encontrado con Lee. Es sin duda uno de los momentos más humanos en la historia reciente de Ditko, que sin embargo vuelve a ensombrecerse cuando en 1998, como ya hemos relatado, Lee declara que Spider-Man es una creación suya.

El Hombre Objetivo ataca de nuevo

Static, que Ditko comenzó a publicar en Eclipse, era la serie más ambiciosa del autor en mucho tiempo. Tras abandonar aquella editorial, publica un par de números con Charlton (1985) y tres con Renegade (1986). Ditko decide terminar la serie editándola él mismo junto a un viejo amigo, Robin Snyder, que a partir de este momento será fundamental en la carrera del autor. Publica los capítulos finales en un tomo, Static #1, en 1988, y al año siguiente recopila los capítulos previamente publicados bajo el título Static #2.



Snyder y Ditko continúan la relación editorial que les une hasta hoy en día con reediciones de material antiguo (Out of this World, en 1989) y los primeros “packages”: tomos en blanco y negro con material antiguo objetivista y nuevas historias. The Ditko Package, con 80 páginas, aparece en 1989. Le siguen en 1990 The Mocker y Ditko Public Service Package en 1991. Ditko también colabora a partir de 1990 con varios ensayos en Robin Snyder’s History of Comics. En 1997 Ditko coquetea brevemente con Fantagraphics, que publica Steve Ditko’s Strange Avenging Tales, pero a partir de 1999 y en sólo dos años, Snyder ofrece todo un festival de Ditko inédito y reediciones en Steve Ditko’s, All New, 160-Package, Steve Ditko’s 80-page, Missing Man Package, Steve Ditko’s 160-Page, Charlton Package, Steve Ditko’s 32-Page, Tsk! Tsk! Package y Steve Ditko’s 176-Page, Heroes Package. Sólo en 1999, Ditko produce más páginas que en los cinco años anteriores juntos, aunque como veis, no es precisamente la originalidad en los títulos lo que autor y editor buscan.



Algunos de estos libros están ya agotados, pero se planean reediciones, así como libros con nuevo material. El contenido de estos tomos en gran medida se mueve en los parámetros de Avenging World, material objetivista muy político y con un grafismo muy alejado del Ditko superheroico. En 2008 se reactiva la producción de Ditko con The Avenging Mind, compuesto principalmente por ensayos y alguna ilustración, al que siguen Ditko, etc… y Ditko Continued… Todos ellos son cuadernillos de 32 páginas, el formato en que Ditko publicará todas sus obras posteriores: Oh, No! Not Again, Ditko (2009), Ditko Once More (2009), Ditko Presents (2009), A Ditko Act Two (2010), A Ditko Act 3 (2010), Act 4 (2010), Ditko #5-Five Act (2010) y The Cover Series (2010). No se puede decir que el hombre esté cruzado de brazos.

Puede que sus historias ya no nos emociones como hicieron las de Spider-Man, puede que ya no nos sorprenda con los universos de Doctor Extraño ni nos ponga los pelos de punta como lo hacían las historias para Charlton. Puede que nos parezca que Ditko se ha vuelto panfletario y que está fuera de onda… pero sigue teniendo un lenguaje visual propio y único, una habilidad para el diseño impresionante y, sobre todo, no se rinde.

Permaneceremos atentos al regreso de El Hombre Objetivo.



Enlaces de interés

Steve Ditko en Wikipedia
The Illustrated Steve Ditko Compendium
SteveDitko.com
Steve Ditko Comics Weblog
Cómics objetivistas de Ditko editados por Snyder y la forma de conseguirlos
Todos los cómics de Ditko editados por Snyder (incluidas reimpresiones)

3 comentarios

  1. Pingback: Steve Ditko, el asombroso Hombre Objetivo | Halloween Supplies

  2. ¡Qué bien te ha sentado convertirte en un señor respetable, berni! ¡A ver si te casas más a menudo!

  3. ¿Navidad en octubre? Que entrevistas más jugosas nos trae Santa Berniclaus!!! Mil gracias again y ahora no se nos divorcie XD.