Sus problemas con Amenábar

Lo de hacer tebeos ha sido una ilusión desde mi infancia. De pequeño, si me preguntaban lo que quería ser de mayor, problablemente muchas veces decía que quería ser dibujante de cómics. Pronto me di cuenta de que no tenía talento, aunque sí he sido un lector voraz de cómics y siempre ha estado ahí la idea de escribir un guión de un cómic, pero hasta que no he encontrado a un cómplice como Darío, que esté dispuesto a aguantar el guión peñazo de su compañero y ponerlo en imágenes, no se había dado el caso.
Jordi Costa (crítico de cine y archienemigo de Amenábar)
Entrevista con Jordi Costa y Darío Adanti, en El Estado de la Mar.
Noviembre 10th, 2009 at 10:45 pm
Quizá se entienda mejor el cómic enmarcándolo en la línea de la revista Mondo Brutto, donde salió. Parece una revista dirigida a freaks amantes de los subproductos de la cultura popular. Es una publicación que parece recoger y aprovecharse de aquellas derivas que a veces aparecen entre los freaks cuando actúan como tribu. Es la subcultura popular (lo bizarro) metiéndose y parodiando la cultura de masas. Le cogen manía compulsiva a Amenábar y esa corriente de opinión va creciendo por internet a base de consignas como una bola de nieve. Todo se extiende con la misma rapidez que las cambiantes fotos de las hijas de Zapatero con Obama. Es el mundo freak.
No acabo de entender del todo ese mundo, quizá porque lo poco que capto de eso no me interesa. No sé si hay algo ideológico detrás, lo más clarificador que he leído sobre las ideas que parecen impulsar revistas como Mondo Brutto probablemente esté en las 4 páginas de entrevista que le hicieron a Jesús Cuadrado en su número 11 (1997). Pero no sé si es algo orgánico que funciona de forma coherente con, por ejemplo, la manera de pensar de Jordi Costa o de dibujantes como Miguel Ángel Martin o del ejército de blogs de estética vintage que se ocupan de estos temas, o si, por el contrario, cada uno va por su lado. El problema es que para saberlo tendría que profundizar en temas que, a priori, no me interesan.
A mí me gustan los cómics pero no enmarcados en ninguna “corriente ideológica” que pretenda ensalzar la cultura popular o la subcultura popular como desea gente como Cuadrado o Costa. Prefiero que no se hable de cómics, y que no se lean, a que sean utilizados como parte de un repertorio freak, como ariete, para defender cierta noción de cultura que no comparto. No me interesa la basura. Y especular con la basura hasta tratar de convertirla en oro tiene sus peligros. Pero, en general, tampoco me gusta el cine de Spielberg y sus seguidores (Amenábar).