En la prensa

Madrid, 7 nov (EFE).- Después de medio siglo enfrentándose al papel en blanco y considerado uno de los grandes nombres del cómic internacional, el dibujante francés Moebius se convierte ahora en un personaje más de sus viñetas con “Inside Moebius”, un “juego de espejos” cargado de reflexiones, sueños y preguntas sin respuesta.
El teniente Blueberry, Arzak o el Mayor, sus personajes más emblemáticos, se encuentran en las páginas de este cómic autobiográfico de seis partes en el que Moebius se ha permitido “abusar de la paciencia del lector, revelando problemas personales que sobrepasan una reflexión filosófica culturalmente aceptable”, ha explicado en una entrevista con Efe.
Una obra que Moebius resume como una sucesión de “improvisaciones” y que vincula sin complejos a su decisión de “dejar definitivamente la marihuana”, después de trabajar durante décadas con sus “liberadores” efectos y preocupado por la dificultad de discernimiento entre “el placer físico de goce y la apertura espiritual” que reporta esa droga.
Más declaraciones de Moebius sobre su última obra publicada en España, aquí.
En su crítica de La educación de Hopey Glass, publicada en el prestigioso The Comics Journal, Tim O´Neil se lamentaba de que ya no queda nada que decir de Jaime Hernandez: «Su solidez es su peor enemigo». El reseñista parecía incapaz de hacer otra cosa que dejar testimonio de una trayectoria intachable que a lo largo de 25 años de creatividad ininterrumpida no ha tenido altibajos apreciables. Hablando en plata: se quejaba de vicio. Si Jaime ha tenido una trayectoria muy estable, ha estado estabilizada en la excelencia. Una excelencia tan portentosa que, a pesar de que cada vez que abrimos uno de sus tebeos sabemos exactamente lo que nos vamos a encontrar, siempre nos sorprende como si fuera la primera vez. La educación de Hopey Glass (La Cúpula) es fácilmente uno de los tres mejores cómics aparecidos en 2008 en nuestro país.
Santiago García escribe sobre Jaime y Gilbert Hernandez en ABCD.
Del grafismo del leonés Miguel Ángel Martín (1960) y de su extrema originalidad como dibujante y guionista de cómics de línea clara se ha escrito mucho, y todo bueno. Obtuvo en 1999 el premio «Yellow Kid» en Lucca, que viene a ser como el Oscar de los tebeos. Sobre sus creaciones, entre las que el inefable Brian the Brain brilla con luz especialmente cegadora, se ha suscitado una amplísima gama de merchandising en las tiendas especializadas, lo que nos habla de la potencia icónica que albergan sus dibujos. Su obra se declara influida por la música electrónica más radical -parcela cultural en la que es un auténtico experto-, y sus viñetas revelan aficiones científicas, tecnológicas y pornográficas. Publicó hace unos meses una novela gráfica en Rey Lear, titulada Playlove, que es una auténtica delicia en su género. Es, sin dudarlo, una de las estrellas nucleares, indiscutibles, del actual cómic español.
Bitch, de Miguel Ángel Martín, visto por Luis Alberto de Cuenca en ABCD.