Reseñas — 19 enero, 2007 at 8:10 am

El banyán rojo (Carlos Vermut)

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El banyán rojo (Carlos Vermut). Dibbuks, 2006. Rústica. Color. 64 págs. 12 €


“Has de saber, mi señor, que en un reino más allá de las montañas…”. Así podría haber comenzado El banyán rojo, primer álbum de Carlos Vermut, autor que ya nos había mostrado destellos de su talento en fanzines como Frenzy o el cómic de 32 páginas Mighty Sixties guionizado por Pedro Belushi y que en 2006 obtuvo junto a David Rubín el Premio Injuve. Y podría haber empezado así porque entronca perfectamente con los cuentos de Las mil y una noches. Por el lugar en que transcurre, porque muestra un mundo que es el nuestro pero en el que caben la aventura, el misterio y la fantasía, los seres sobrenaturales y los hombres que se rinden a sus debilidades y pasiones y porque, como en los famosos cuentos, desde el territorio de los sueños y lo imaginario se hace una llamada al lector para que sopese sus propias convicciones morales.

La semilla de El banyán rojo surge de una propuesta que el propio Vermut llevó al festival de Angoulême en busca de editor (ciertamente, la historia, tanto gráficamente como a nivel de argumento parece muy del gusto de los franceses, por su exotismo), con tan buena fortuna que tanto la editorial francesa Paquet como la española Dibbuks se interesaron por ella. Y con muy buen criterio, diría yo.

El alfarero Kailash se cuela entre las piernas de la esposa del señor del reino y, como mandan los cánones de la tragedia, es descubierto por éste, que para colmo de males es un hombre maligno y despiadado. Logra huir de la fortaleza del señor y se interna en la Jungla del Silencio, donde sólo un ser terrorífico y sobrenatural a las órdenes del señor se atreverá a seguirle… y donde terminarán luchando junto a las raíces del portentoso banyán rojo. Así comienza la historia, que nos transportará a un reino de milagros y de dioses crueles y donde los personajes tendrán que tomar decisiones que pongan en tela de juicio su propia integridad moral (y física). Ya sabemos por los cuentos de Las mil y una noches que todo no es siempre lo que parece, que los dioses y los genios son caprichosos y que sus regalos son un caramelo envenenado, que quien cree poder obtener un beneficio de ellos siempre acaba pagando un precio demasiado alto, su voluntad e integridad serán puestas a prueba, y que tal vez por el camino acaben perdiendo incluso su humanidad…

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Carlos Vermut nos lleva de la mano a través de esta historia con un pulso firme que alterna escenas de acción perfectamente resueltas, con gran dinamismo y planos impactantes pero al servicio de la narración, con otras escenas e imágenes con una mayor carga evocadora o poética. Destacan poderosamente la ambientación, que sin necesidad de grandes alardes logra transportarnos a otro espacio y a otro tiempo y, sobre todo, el fantástico diseño de personajes, absolutamente inolvidables. Tan carismáticos resultan, que es difícil sustraerse al deseo de leer una continuación de este banyán rojo, que aunque autoconclusivo, deja la puerta abierta a futuras entregas.

Para describir el dibujo de Vermut, de trazo vigoroso y que se antoja espontáneo y vivo, se podría aludir a los dibujos animados de Hanna-Barbera, o a la vanguardia de los dibujantes franceses del momento (¿alguien dijo David B?), pero realmente no es ni una cosa ni la otra, ni siquiera una mezcla de ambas, sino un estilo que parte de algún lugar entre las tripas y el lugar más recóndito del subconsciente (¿el corazón?). El color también está trabajado con esmero y con una clara función narrativa, y aunque para mi gusto la gama de colores es en general demasiado oscura, enfatiza el tono de cuento de terror y misterio. El único pero que puedo poner a la edición es su reducido tamaño (al parecer imposición de la francesa Paquet), donde las 8 o 9 viñetas que componen cada página se me antojan demasiado pequeñas.

Y no hagáis mucho caso de la puntuación. Es un 3, pero un 3 muy alto. Tan alto como las expectativas que tengo puestas en el siguiente trabajo de Vermut.

3
Bueno, este es el nivel medio que habría que pedir a cualquier tebeo


el tio berni

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3 comentarios

  1. Como siempre, otra crítica estupenda Tio Berni.
    ¡Aunque yo le habría dado un 4!
    Hace muy poco que he descubierto a Vermut y ya tengo debilidad por él.
    Me parece totalmente original dentro del panorama nacional y es de los pocos en los que se pueden reconocer tanto influencias francesas como de manga o animación, la forma de narrar y dinamismo de Vermut me parecen a años luz de otros autores españoles relativamente nuevos.
    El Banyan me a parecido una historia sencilla y sin pretensiones pero preciosa, estoy convencido de que en el futuro va a hacer trabajos acojonantes.
    … Y no me ha pagado eh??

    Saludos

  2. A puntito he estado también yo de darle un cuatro, pero lo reservo para su siguiente tebeo, que seguro que es incluso mejor que este :P
    Es lo que tu dices, una historia sencilla, pero tan bien contada y con un estilo tan original y bonito que sorprende, y hoy en día es raro cuando un autor español más o menos novel sorprende. Menudo tanto que se ha marcado Dibbuks, un 10 también para ellos, por apostar por el tebeo español.

  3. Estoy de acuerdo en que esta publicación pierde mucho por el tamaño liliputiense y también creo que por la calidad del papel. Un papel estucado habría mejorado bastante el color. Aún así es de lo mejor que me he encontrado recientemente, junto con Jazz Club de Alexandre Clérisse, (recién editado por Bang!)