Reseñas — 31 julio, 2008 at 10:06 am

Aventuras de Cacauequi (edición anotada) (Jacobo Fernández)

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Aventuras de Cacauequi (edición anotada) (Jacobo Fernández). El Patito Editorial, 2008. Rústica con sobrecubierta. 72 págs. B/N. 15 €


Cuando piensas que ya lo habías leído casi todo, llega alguien y te cuenta un nuevo cuento de una forma que nunca habías escuchado. Y no es que no conociésemos la capacidad fabuladora de Jacobo Fernández, que ya habíamos podido leer en la revista Dos Veces Breve, pero es que en este nuevo libro borda tanto la narración como su plasmación gráfica.

De hecho estas Aventuras de Cacauequi (edición anotada) (qué buen título, por cierto), ganadoras del Premio Castelao, tienen mucho que ver la historia aparecida en el 2VB especial Mucho Cuento, recuperando algunos personajes y situaciones pero llevando mucho más lejos la capacidad evocadora. A lo largo de los dos primeros tercios del cómic se nos presenta un cuento de factura clásica en algunos aspectos: héroe (o mejor, protagonista a secas) inocente y bonachón, princesa, viajes por mar, amor, maravillas… Aspectos que sin embargo se retuercen para dar un nuevo aire, no macabro, pero sí inquietante o amargo al relato: Asesinatos, mentira, abandono, soledad… Jacobo Fernández logra crear una atmósfera de expectación en todo momento mediante diálogos y situaciones tan crípticas (aunque luego veremos que no lo son tanto) como bellas que se suceden a través de elipsis brutales, densas ausencias y apariciones inesperadas. El último tercio del libro está compuesto por las anotaciones, pequeños relatos de una página que enriquecen, complementan y explican algunas de las situaciones extrañas que ya hemos leído. Consigue con estos micro-relatos dotar de un nuevo sentido a la narración principal pero sin caer en lo banal de una explicación “racional”, aumentando si cabe la sensación de maravilla y de inabarcabilidad de la obra. Finalmente, la concatenación de las dos partes del libro componen un relato mayor que la suma de las partes.

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Es difícil explicar las sensaciones que despierta este libro porque son eso, sensaciones que cada cuál experimentará de forma distinta, pero lo que sí parece claro es que este cómic tiene una segunda lectura como “manual de relatos”, un comentario sobre el propio arte de narrar como el que encontramos, por citar un cómic reciente, en Los cinco narradores de Bagdad de Vehlmann y Duchazeau. Pero qué queréis que os diga, por mucho premio y reconocimiento que haya alcanzado la obra de los franceses, su burda metatextualidad, o autorreferencia, o como queráis llamarla sobre las distintas posibilidades y objetivos de la narración no llega a la suela del zapato a la sutilidad de las reflexiones que origina la lectura de Aventuras de Cacauequi (edición anotada), que además no necesita de esta capa de supuesta autoconciencia para ser disfrutada. Habrá quién encuentre un ambiente onírico en Cacauequi, pero creo que finalizada la lectura las piezas encajan demasiado bien como pensar que el cómic se ha realizado a base de impulsos subconscientes, lo que no resta, sino que más bien incrementa, los vínculos de este cómic con la poesía. Y de ese balance entre la inteligencia estructural y la sensibilidad de lo narrado nace la fascinación del lector por lo leído. Cacauequi lo deja bien claro al principio: sus aventuras no son infinitas… pero nos oculta el número exacto de ellas, de modo que, tal como se hace en las notas, nuestra es la capacidad de imaginar cuatro, o cinco, o seis aventuras y cuentos más que rellenen los huecos de su existencia.

Sin duda el paso de Jacobo Fernández por la revista Golfiño con sus Os Amigos de Archimboldo Roque le ha servido para refinar un dibujo apto para niños: claro y esquemático, con diseños de personajes reconocibles y atractivos, con un aire espontáneo, generoso en texturas y, por que no decirlo, bonito a rabiar. Sus páginas, incluso las más tristes o terribles, que las hay, desprenden amabilidad y cariño contagioso por los personajes. Los fondos mutan en función del efecto que requiere cada viñeta. En la primera parte del relato las páginas se estructuran a razón de dos, tres o cuatro viñetas, con espacio suficiente para resaltar el aspecto simbólico de algunas imágenes. La parte de las anotaciones por fuerza condensa en poco espacio gran cantidad de información resuelta en texto y viñetas: justamente como en una edición anotada. Esta distinta estructuración de la página entre las dos partes del libro, así como el empleo en la primera parte casi exclusivamente de diálogos y en la segunda parte casi exclusivamente de cajas de texto, sirve también para dotar a cada una de un ritmo y una atmósfera muy diferentes, aunque se complementen perfectamente.

Jacobo Fernández firma uno de los, por el momento, cómics que más me han gustado en lo que va de año y que más veces releeré, con una excelente edición (que se puede encontrar en castellano y gallego) de El patito editorial. Lee Cacauequi, se te quedará dentro.

4
Excelente, tebeos como este hacen grande el cómic


el tio berni

11 comentarios

  1. Yo me lo leí ayer por la noche… En verdad tres veces: una primera la historia sin las notas(no sabía muy bien cómo iba el cómic, pues creía que las notas se leían a posteriori. Además, yo veía los números en las viñetas y no me percaté en ese momento qué eran hasta que llegué al leer las notas, quizá porque la lectura del cómic tan poética hacía que siguiera adelante). Luego la historias con las notas. Y después otra vez sin las notas.

    Al acabar de leer esta obra ha sido única y plena. Yo diría, tio Berni, que no es uno de los mejores del año, sino por su manera de dibujarla, contarla, riqueza artística y emocional, de búsqueda de formas y estilismo, sencillez y transparencia, a poco que pase los años, se convertirá en un clásico del cómic.

    Puede pecar de apresurismos, pero creo que “Aventuras de Cacauequi (versión anotada)” es uno de los monumentos del cómic español.

    Nadie se la puede perder.

    PD: Ahora iré en busca del cómic de Fermín Solís y su Buñuelada.

  2. Perdón, cuando digo “Puede pecar de apresurismos…”, corrijo y quise decir “Puedo pecar de apresurismos…”

    En ningún momento me refiero a la obra, sino a mi opinión personal.

  3. no creo que sea apresurarse, yokshire

    yo lo pillé en el salón, y lo leí nada más volver a casa, y también tuve la sensación de haberme leído algo enorme y original como pocos

    si no se convierte en monumento oficial del cómic español, por lo menos sí que lo será para algunos

    ah, lo único que a mi los cinco narradores de bagdad también me gustó bastante

  4. Tío Berni ha sido muy injusto en mezclar Los cinco narradores de Bagdad con Cacauequi. Son obras totalmente opuestas de concepto y realización. Juegan ambas con la narración, pero son diametralmente opuestas. Los cinco narradores de Bagdad es una maravilla y una delicia para los sentidos. Pocos comics tienen tantas virtudes: dibujo, color, y… sobre todo, el guión.
    Pero Cacauequi está en otra dimensión, la verdad. Cuando terminé de leer Jimmy Corrigan y Watchmen, tuve la misma sensación: que la riqueza y el arte del cómic se condensan en obras como éstas y de Cacauequi.

    Cacauequi es búsqeda hipnótica de la poética del tebeo. Es un cuento surrealista muy español (y lo comento, porque el surrealismo español, Cernuda, Aleixandre o Lorca, era una poética muy, pero que muy distinta a la francesa) con una carga de profundidad metafórica muy exigente y a la vez sencilla, si se me permite la contradicción. La elipsis poéticas son tremendas, pero son recursivas desde dos perspectivas: de una lectura de propia del relato y echando mano de la cultura y herencia simbólica; y la otra, una recursividad directa que nos dilucida las NOTAS que acompañan a la historia de Cacauequi.

  5. Ah, y visualmente, página a página, viñeta por viñeta, es cambiante y constante. El dibujo siempre está en constante aprendizaje de llama: persuade a la vista y se hace sobre sí mismo el trazo, cambia las texturas y los motivos según el encuentro de la historia con la forma poética.

    Hay que tenerlo, por favor, hay que tenerlo, por favor, hay que tenerlo, por favor… Darle esa pequeña oportunidad a uno de los cuentos de historietas más sinceros y artísticos que se pueden leer en estos momentos.

  6. “Tío Berni ha sido muy injusto en mezclar Los cinco narradores de Bagdad con Cacauequi.”

    Puede que tengas razón, sí, pero el tono de cuento de Cacauequi enseguida me ha recordado a otros enfoques recientes del cuento de toda la vida, como el de Los cinco narradores o Trois ombres de Cyril Pedrosa. Y en todos los casos, el cómic de Jacobo Fernández gana de largo en la comparación. Son distintas aproximaciones, pero no creo que su concepto difiera tanto.

    A mí Los Cinco Narradores me decepcionó mucho, sobre todo al final, cuando el guionista decide explicarnos por boca de sus personajes de qué iba el tebeo, por si se nos había pasado, y de paso hace una especie de defensa del cómic “sin pretensiones para todos los públicos”, que me parece muy bien, es algo que hay que defender, pero no de forma pueril ni “atacando” a otro tipo de cómic. El dibujo es muy bonito en los acabados, pero muy pobre narrativamente, con muy poquitos recursos.

    Y sí, Cacauequi está en otra dimensión, por eso es tan especial y gusta tanto. Es original sin necesidad de aparentar que cuenta cosas nuevas, y te acompaña un buen tiempo después de acabada su lectura. Estoy muy de acuerdo con el análisis que haces en el último párrafo del comentario 4, Yorkshire.

  7. El sentido poético del surrealismo en Cacauequi entronca con un irracionalismo sentido y un vitalismo ardoroso. La lectura comprensiva de la obra, su explicación no es fácil a primera vista para un lector no habituado a este tipo de poética. La continuidad narrativa de la obra, en ocasiones, parece que no tienen continuidad “per se”, pero tienen un sentido poético y fluyente.

    El mundo figurativo e inventado, los conceptos y las imágenes como símiles/distancia con la realidad, la expresión lírica incluso de la palabra, disintiendo a la lógica intelectual… todo esto, atiende a la más purísima mixtura intuitiva. Algunos pasajes de Cacauequi parecen referirse a realidades externas, pero tras la cáscara, están concebidos como burbujas o círculos psicológicos e individuales de Jacobo. Su decir, su expresión y su lírica es honda y penetrante.

  8. En Cacauequi hay un hervor apasionado por lo clásico y lo nuevo a la vez. Aunque los temas enunciados y mostrados en Cacauequi son convencionales (Amor, muerte, esperanza, renacer, etc), en esta obra adquiren un relieve inédito y más concreto que nunca.

    No olvidemos también, la comunión panteísta del hombre con la naturaleza que emana como fuerza amorosa y creadora y que atiende a su fusión y unidad, forjando una cosmovisión del mundo único e intransferible.

  9. Bueno, finalmente he hecho un artículo en mi blog con este batiburrillo que hemos hablado en estos comentario. Podéis pinchar para verlo AQUÍ

  10. Pingback: Aventuras de Cacauequi, un clásico imperecedero « En las arenas de Marte

  11. nada que agregar, salvo que jacobo es un grande, de los mejores autores del país