
A estas alturas de la película, ¿quién no ha oído hablar del autor que nos ocupa, el polémico –como poco- Peter Bagge? Y ¿quién no ha leído algo suyo? Bien, pues respondo afirmativamente a la primera cuestión y ahora también puedo hacerlo con la segunda. Sí, entono el “mea culpa” por ello… o no, porque lo cierto es que creo que hay que leer por apetencias y hasta ahora mismo, no me había llamado la atención este autor o, cuando menos, había perdido la lid con otros tantos que, en su momento, me apetecieron más. Y desde que he acabado este Studs Kirby, creo que no tardarán en caer otros a los que ya les tenía echado el ojo, como su Odio.
Para alguien que tiende… que tienda a la corrección política, este volumen será un puñetazo en la boca del estómago del que es difícil recuperar la respiración.
Nos encontramos en plena década de los ochenta y en un punto indeterminado de los Estados Unidos, en una comunidad ni grande ni pequeña sino todo lo contrario, entre rural y urbana y con todos los tópicos imaginables de la fauna y la flora representativa que nos llega de estas poblaciones, a través de unos telefilms icónicos que ellos mismos se han encargado de transmitir y machacar intensivamente.
Studs Kirby (¿el apellido será cosa del azar?) es un locutor de radio empeñado en una misión: abrir los ojos al americano medio acerca de las verdades que están ocurriendo a su alrededor. Hay que decir las cosas como son, o como él las ve –claro- le pese a quién le pese. Estas razones son las que llevan a su emisora a cancelar su programa y a otra a renovárselo, pues, se compartan o no sus opiniones, la polémica es bien recibida, siempre y cuando sea capaz de mantener a los patrocinadores: no se nos olvide, ni se le olvida a él, por supuesto, que una cosa es ser fiel a las propias creencias y otra muy distinta quedarse sin la plataforma reivindicativa.
Este peculiar señor Kirby cuenta con dos amigos verdaderos: Warren “Tate” Tatum y Marta Newman, con quienes mantiene una relación que, como mínimo, se podría clasificar de peculiar. Es evidente que son amigos, pero es más complicado seguir siéndolo, sentir aprecio y cariño por alguien como Studs: comparten opiniones y noches de bolos, pero el genio endiablado y volcánico del protagonista les lleva a situaciones límite sin aparente posible solución, aunque hay que decir que, a veces, son ellos quienes encienden su genio por el simple placer de verle estallar hecho una furia, pues Studs Kirby no tiene ningún pudor en expresar sus opiniones, sean o no requeridas, en cualquier momento o circunstancia, y con mucho más ahínco si quien está delante le da la razón o se la quita. Así es el personaje de Bagge: un defensor a ultranza deem>sus lbertades individuales y de unas normas que, por supuesto, adecua a su comportamiento e intereses y que encuentra siempre algún chivo expiatorio para los males que pudren los cimientos de la sociedad estadounidense, por lo que arremete contra comunistas y neonazis por igual (o casi), gays y lesbianas, feministas y nenazas, grupos minoritarios varios… Vamos, que no deja títere con cabeza y siempre desde una postura intransigente, con un punto de ebullición muy bajo, que consigue que lo peor de su carácter esté deseando mostrarse en todas ocasiones.

El dibujo de Bagge es fácilmente identificable: ha conseguido tener un estilo propio, reconocible fuera y dentro de lo que se denomina cómic underground, del que se le ha considerado uno de sus principales miembros, junto con el jefe Robert Crumb.
En este álbum al dar protagonismo absoluto al personaje principal y a sus diatribas sobre esto y aquello y lo de más allá, la mayoría de las viñetas se centran en planos medios que nos ponen en situación sobre los debates que mantiene Studs con el resto de la humanidad, con sus compañeros de trabajo, invitados y contrincantes, o con sus amigos, que son quienes nos permiten ampliar ese plano a escenarios más diversos como la bolera, el bar o su propia casa, la típica vivienda unifamiliar (otro tópico másamericana, de televisor a ras de suelo y sillón con mesita para cenar mientras se ve el programa de la noche. Los personajes son caricaturas de personas que bien podrían seguir existiendo en la sociedad actual, sea la norteamericana o la nuestra propia, con ligeras variantes (cambien ustedes el gorro de lluvia de Bud por una gorra tipo ciclista de la empresa de aluminios que más le guste) que a su vez y llevados al extremo en su comportamiento y manifestaciones, les hacen aún más –si cabe- caricaturizables en los arranques de furia, exagerando el trazo hasta lo imposible.
En resumen, un tebeo más que interesante para pasar una tarde desempalagándose de los dulces típicos de estas fechas o de las que sean, con una realidad que aunque nos antoja (o quisiéramos) lejana, puede encontrarse en la puerta de al lado o en el país que hace moverse al resto a su son o en su contra.

Bueno, este es el nivel medio que habría que pedir a cualquier tebeo






Me encantó este cómic. Lo leí hace más de un año y me pareció muy interesante, con un humor ácido y muy crítico.
Hola, Etrigan: Digamos que mis lecturas últimamente están un poco desfasadas, vamos que novedades precisamente no son
pero lo cierto es que con ésta -en concreto- he acertado de pleno.
Besitos
Bagge es muy bueno, ácido y divertido, como pocos. Mar, correo a por “Odio” que seguro que te gusta. Yo estoy a la espera de la publicación este mes de su última serie, “Apocalipsis Friki”.
Impacientes Saludos.
Hola, PAblo!!
SísisisisisisisiSÍ: otras más para la lista, que empieza a asustar…
Besitos más
Yo soy del grupito de Mar, y de Bagge, seguro que imperdonable por mi parte, no he leído nunca nada, aunque haya gente que me lo ha recomendado o he leído de este autor muy buenas críticas, pero mis derroteros en cuanto a lecturas iban por otro sitio.
Pero leyendo este post y sabiendo que Bagge va al Saló, y siempre que viene un autor del que no has leído nada aún es un buen momento para decidirte de una vez y picar, no me queda más remedio que agenciarme algo suyo, y creo que lo mejor, salvo que alguien me diga lo contrario, y para un neófito como yo, será agenciarme el integral de Odio.
Leí Odio allá en los 90 y ahora he aprovechado la reedición del integral para tener comprarlo y rellerla. Una gozada, mucho más divertida que entonces con esa perspectiva que te dan los 10 años que han pasado. La obra es igual de buena pero el lector (yo, en este caso) encuentra más matices y riqueza. Incisivo, corrosivo y sin corrección política de ningún tipo.
Tengo ganas de ver a Peter Bagge en el Saló, a ver si se plantea una mesa redonda dónde poder oirlo charlar o al menos poder deprtir con él en las firmas.
jeje, Sagrado Apestoso dice:
- Imperdinable no tener TODO ODIO!!!
- Apocalipsis Friki es MUY buena y DESTROYER, pero el título va a llevar a la engañifa. En original es NERD y la obra va de dos perdedores asquerosos que… bueno, ya lo leeréis… pero nada de frikis tal y como nos los venden en nuestra apestosa TV y Medios…
- Mejor que comprar estos tomos de reediciones, yo os aconsejon pillar los MUNDO IDIOTA. son 13 núemeros, tirados de precio y muy encontrables. POr un poquito más d elo que cuesta el tomo de Studs Kirby tienes todas sus historias más la de un montón de personajes más junto con historietas autoconclusivas, historietas de alan moore, crumb etc… que vamos… algunas son buenas, otras no, pero no creo que haya material de sobra para hacer con ellas un tomo. Mundo IDIOTA está llena de mala oxtia nada diluída que os va a encantar.