Reseñas — 10 enero, 2008 at 11:52 am

The Three Paradoxes (Paul Hornschemeier)

by

Paul Hornschemeier es un autor perteneciente a la Holy Consumption of Chicago, dónde se encuentran también Anders Nilsen, Jeffrey Brown y John Hankiewicz. No es un autor desconocido ya que algunas de sus obras ya han sido publicadas en España. Astiberri publicó en 2005 Madre vuelve a casa y el primer número de MOME – Verano 2007 (La Cúpula ) incluye una historia suya.

portada_3_paradoxes.jpg
The three paradoxes (Paul Hornschemeier). Fantagraphics, 2007. Cartoné. 80 págs. Color. 14,95 $

The Three Paradoxes es una obra autobiográfica. La acción transcurre alrededor de un día de visita de Hornschemeier a casa de sus padres. El autor sufre un bloqueo con una de sus historias que trata de acabar. Con esta premisa recorremos momentos presentes, pasados, propios y ajenos a la vida del autor dibujando diferentes aproximaciones a las tres paradojas a las que se refiere el título. ¿A qué aluden esas tres paradojas? Básicamente a la imposibilidad del cambio y el movimiento a la resistencia a la evolución, al estancamiento. La paradoja más conocida es la que se refiere a un atleta tratando de atrapar a una tortuga. Antes de alcanzarla debe recorrer la mitad del camino, después la mitad del resto, después la mitad de la mitad, seguidamente la mitad de la mitad de la mitad. Nunca la alcanzará. Veremos a lo largo de esta obra reflejos de todo esto.

normal.jpg

Para poder recorrer todas estas paradojas, Hornschemeier utiliza varias historias diferentes que se entrelazan. Al mismo tiempo el aspecto formal de las historias es diferente. Nos referimos al color, el estilo del dibujo, los encuadres, el papel sobre el que se dibuja. Encontraremos cinco historias diferenciadas. La historia principal está realizada con el que podemos considerar estilo normal de Hornschemeier. Ese realismo extraño de seres algo cabezones, de ojos y pelo hiperrealistas con colores planos. Asistimos al bloqueo creativo del propio Paul con la historia que está dibujando en esos momentos, se le plantea una situación que no sabe resolver. Las musas lo tienen abandonado. Otro reflejo de ese estancamiento se ve en la relación de Paul con su padre, hay una distancia (grande o pequeña) que no consiguen acortar.

bocetos.jpg

Para las viñetas que muestran su trabajo en elaboración vemos bocetos inacabados que enfatizan esa no-evolución que sufren el autor y personaje. Hay otros dos estilos para dos relatos ajenos al propio protagonista. Paradójicamente el personaje de su historia también sufre algo parecido, también lápiz en mano como el su creador. Su guía espiritual no es de gran ayuda. Para su infancia utiliza una versión más esquemática del anterior coloreado con cuatro colores. Se trata de una infantilización o simplificación de su propio estilo. De nuevo la historia empieza con un bloqueo o imposibilidad, en este caso un pequeño reto infantil. Todo desenvoca en una historia que marca un punto de inflexión entre el pequeño Paul y su padre, quizás el principio de esa distancia antes mencionada.

infantil.jpg

Hay un relato ajeno a la vida del propio Paul. Es la historia de un personaje que cruza su camino con el protagonista. Aquí se usa un color más apagado y papel amarillento con un dibujo con un parecido a Daniel Clowes. Esta será la historia más violenta y dramática. Un personaje que sufre una tara que significa un escollo muy importante en su vida. Está parte de la obra se antoja demasiado larga y más difícil de encajar en el todo. Difícil por ser la más alejada a lo demás, la obra se tambalea por este lado.

estilo_clowes.jpg

En la quinta historia se nos presenta a Zenón explicando las paradojas a otros filósofos, entre ellos un Sócrates bastante borde e impertinente. Se nos presenta un dibujo caricaturesco de colores planos pero lo más notable es el uso de un símil de cuaderno amarillento de historietas antiguas escaneado. Incluso podemos apreciar los bordes envejecidos y doblados del cuadernillo. Aquí el autor explicita esas paradojas, algo que no parece necesario. Es algo extraño ya que Hornschemeier tiende más a proponer situaciones e historias en las que lector construye la historia, no suele ser tan directo o evidente. Quizás un pequeño miedo a que no se entendiera o una necesidad de clarificar esas Three Paradoxes.

zeno_paradoxes.jpg

Al final de la obra, nada o bien poco ha pasado. Transmite la sensación de inmovilidad y estancamiento perfectamente ya que nada ha evolucinado. Hemos conocido una historia, se nos ha planteado una situación pero no se ha desarrollado la acción. Cuenta poco, ¿esto es como metáfora del bloqueo o porque realmente está bloqueado? Este es el quid de la cuestión. Gráficamente es menos poética que Madre vuelve a casa pero formalmente más experimental en su estructura y formato, siendo esto una de sus hallazgos. También incluye recursos narrativos como el uso del flash de una cámara para introducir flashback o encuadres semejantes para devolvernos al presente.

Encontramos una obra que sugiere, que deja entrever, que explica poco. Nos habla de estar estancado y de no evolución. Todo esto produce una obra de un ritmo plano, que se alarga en exceso. Hay cierta irregularidad al pasar de una historias a otras y un andamiaje demasiado a la vista. Por otro lado su cuidado diseño y estructura son sus mejores cartas de presentación. A pesar de que apreciamos el celo del autor en la experimentación formal y de intentar dotar de múltiples niveles de lectura parece una obra atrapada en su propia temática. Ese es su lastre principal. Sin embargo el atrevimiento y ánimo de investigar del autor nos invita a seguir a Paul Hornschemeier de cerca en el futuro.

2.JPG
Interesante, pero no resiste una purga por motivos de espacio

Iñaki

4 comentarios

  1. Pues a mi la impresion que me dio cuando lo lei es que al autor le gusta mucho Ice Haven de Daniel Clowes y queria hacer lo mismo. Desde mi punto de vista no lo consiguio, por cierto.
    Para mi gusto es mejor “Madre, vuelve a casa”, aunque por lo menos este de las paradojas es mejor que “Let us be perfectly clear”, el otro que tiene.
    (Perdon por la falta de tildes)

  2. A mí me ha gustado mucho. Y no creo que se alargue en exceso, al fin y al cabo es una novela gráfica breve –la dosis perfecta–. La parte de la Grecia clásica me parece muy cómica, y “La cicatriz” me recuerda más a Burns que Clowes…

  3. Que se alargue o no, no tiene que ver con la cantidad de páginas sino con la historia. Es ahí donde aprecio que la historia se alarga. La parte de la Grecia clásica es divertida pero no acabo de ver que funcione dentro de la globalidad. Me explico, entiendo lo que quiere aportar el autor con esa parte pero no lo veo necesario. En cuanto a “La cicatriz” es cierto que temáticamente parece más cercano a Burns por lo perturbador de la historia aunque estéticamente me recordo más a Clowes.

  4. buscooooo un comic para plastica de 12 biññetas tantom cuesta