Opinion — 4 febrero, 2015 at 9:00 am

FIRMADO MR. J (XXXVI) El poeta obrero

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maiakovski 2

Laura Pérez Vernetti (Barcelona, 1958) es, por derecho propio, uno de los nombres propios de la historieta española contemporánea. Cada uno de sus trabajos es un milagro ofrecido desde la honestidad y la valentía de quien no compara su poética con moda alguna, sino que la construye tozudamente según su propio impulso, su propia llama. Si ustedes ya la han leído, no necesitan que nadie les presente su bella estética o su fiero compromiso con el decir. Si aún no la han leído, tienen mil excusas para hacerlo, y todas ellas se encuentran en una trayectoria cuajada de diamantes como El toro blanco, Macandé, Las habitaciones desmanteladas, Sará Servito o Pessoa & cía., por citarles un repóquer cualquiera de su ya amplia bibliografía (Laura lleva más de treinta años dando guerra, y ha colaborado con guionistas tan imprescindibles como Antonio Altarriba, Felipe Hernández Cava, J. M. Lo Duca o Carlos Sampayo, cuando no escribe ella sus propios guiones). Tanto si la conocen como si no, están de suerte, pues estos días se halla presentado su libro más reciente El caso Maiakovski, y queda muy a mano la oportunidad de renovar votos o sentir el flechazo.

            Advierto de que el citado álbum es un cómic, pero que es también más que un cómic, pues lo de Laura no es novela, sino poesía gráfica. Esto es, una experiencia tan penetrante y significativa en el fondo como en la forma. Y lo digo incluso literalmente, lo de la poesía gráfica, pues como ya pasaba con el bellísimo Pessoa & cía. (Luces de Gálibo, 2011), la historietista se atreve aquí a adaptar a viñetas poemas en lugar de historias (o mejor dicho, poemas e historias). En este caso, la fuente es Vladímir Maiakovski, el poeta obrero, otro irredento como Laura, que fue escritor hasta la médula, entendió que la palabra hiere y decidió herir (e incluso herirse) con ella. El presente repaso a Maiakovski consta de diversas historietas cortas, todas tejidas alrededor del poeta y dramaturgo revolucionario ruso nacido en 1893 y muerto, por misterioso disparo suicida, en 1930. Si miran su biografía, verán que nació en el Imperio Ruso y murió en la Unión Soviética, y en esta violenta transición (metáfora de las transformaciones del siglo XX) está impreso el propio Maiakovski.

            El volumen comienza trazando una semblanza biográfica, repleta de elipsis y simbolismo (dos recursos muy característicos de la autora), desde la que queda ya definido el poderoso bitono (negro, rojo) del libro. Luego empiezan los poemas y anécdotas con los que el lector va adentrándose más y más en el cosmos del binomio Maiakovski-Laura hasta quedar subyugado por la fuerza de ambos. “¿Quién es más?”, dicen los textos del fragmento El poeta obrero, “¿El poeta o el perito que da a la gente el bien material? / Iguales. / El corazón es otro motor. / El alma es otro ingenio”.

Habitando en el corazón de poetas tan esenciales como Pessoa y Maiakovski, y gracias a la sensibilidad de Luces de Gálibo, Laura está insuflando vida al cómic. Un enorme mérito al alcance de muy pocos.

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