Opinion — 14 enero, 2015 at 9:00 am

FIRMADO MR. J (XXXIII) Venganza en Tierra Santa

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portada halcones de ultramar

La carrera literaria de Robert E. Howard (Peaster, 1906-Cross Plains, 1936) apenas abarca una década, pues el texano se quitó la vida con treinta años. Sin embargo, y como es el caso de otros autores pulp, en tan corto espacio de tiempo produjo una obra ingente: trescientas narraciones (de las cuales llegó a editar en vida unas ciento sesenta) y ochocientos poemas (de estos solo vio publicados una treintena). Su legado se ha mantenido vivo a lo largo de las décadas gracias a un núcleo irredento de aficionados a la literatura popular y el trabajo del que fuera su albacea literario, Glenn Lord. También contribuyó, y mucho, el éxito sin precedentes alcanzado por uno de los numerosos bárbaros creados por Howard, el sin par Conan el cimerio, que dio el salto al cómic, al cine y a la televisión y abrió las puertas de la fama a otros personajes como el rey Kull, el puritano Solomon Kane o la espadachina Sonya de Rogatino, recreada por el guionista Roy Thomas como la sensual Red Sonja.

            Lejos de menguar, el interés por la obra de Howard se ha avivado en lo que llevamos de siglo, no solo porque una buena parte de sus escritos ha pasado a dominio público (al menos en los territorios de lengua inglesa), sino también por las fenomenales ediciones críticas preparadas por Patrice Louinet, Rusty Burke y Dave Gentzel para Wandering Star y Ballantine Books. En lo que se refiere a las adaptaciones al cómic, siguen con fuerza las líneas dedicadas a Conan y adláteres, y en los últimos tiempos se han retratado otras muchas creaciones de Howard. Por ejemplo, en las páginas de la revista Robert E. Howard’s Savage Sword, desde 2010, han asomado Dark Agnes, John Silent, El Borak, Steve Costigan, Steve Harrison, The Sonora Kid o Breckinridge Elkins, entre otros; y el clásico de terror Pidgeons from Hell sirvió de base a una excitante miniserie en 2008.

halcones de ultramar 2

            Todo lo anterior figura en el catálogo de Dark Horse, pero los de Milwaukie no son los únicos que comercian con los conceptos de Howard. En 2010, Boom! Studios publicó los cuatro números de Hawks of Outremer, compilados ahora en español como Halcones de Ultramar por la siempre pulcra Yermo Ediciones. El presente tomo sigue puntualmente la edición estadounidense (tan solo elimina las feas y repetitivas separaciones de capítulo), con un atractivo rotulado y una estupenda traducción, a la que se suma un papel de mejor calidad que el original. El guionista Michael Alan Nelson y el dibujante Damian Couceiro llevan a historieta un hermoso relato ambientado en las Tercera Cruzada (y que Thomas ya adaptó fallidamente al universo de Conan en la década de los 90).

El tebeo es un deleite, un regalo para los amantes de Howard, especialmente indicado para todos los que disfrutan con el mejor Conan. Y me gustaría destacar la solidez y claridad del equipo creativo, así como la maestría con que resuelven las escenas de sangre. Además de los cómics, van en el tomo las portadas (entre ellas las del veterano Joe Jusko) y un clarificador epílogo del especialista Mark Finn.

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