Opinion — 6 enero, 2015 at 9:00 am

FIRMADO MR. J (XXXII) La pintura hecha viñetas

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portada la pintura en el cómic

Consagrada al ámbito de la comunicación y la imagen, la colección Signo e Imagen de Ediciones Cátedra dispone también de un interesante puñado de obras dedicadas a la historieta. Las hay rigurosas e imprescindibles como El cómic hispánico, una muestra de la riqueza del tebeo nacional e internacional en lengua española, escrito por la investigadora Ana Merino, o Antes de la novela gráfica, de José Manuel Trabado, cuyo subtítulo da pistas claras del contenido: “Clásicos del cómic en la prensa norteamericana”. Junto a estos, figuran en el catálogo un puñado de tomos de gran formato y bella factura (encuadernación en cartoné, impresión a todo color) que repasan determinados aspectos temáticos o narratológicos, como una suerte de inventarios enciclopédicos. Me refiero a El discurso del cómic, libro iluminador y necesario para todo el que quiera conocer en profundidad el lenguaje del medio, Diccionario de onomatopeyas del cómic y Enciclopedia erótica del cómic, los tres firmados por Luis Gasca y Román Gubern, dos autores que no necesitan presentación.

            Con el mismo formato y la misma profusión de imágenes que estos últimos, y con un apartado ensayístico más amplio, acaba de aparecer La pintura en el cómic, de Luis Gasca y Asier Mensuro. El volumen da cuenta de la larga y fructífera relación entre la pintura y la historieta, un tema –en palabras de los autores– “recurrente en los textos teóricos dedicados al noveno arte”, pero que aquí es tratado desde una óptica menos habitual. Tal como revelan Gasca y Mensuro en su introducción, la teoría al respecto se ha centrado mayormente en dos cuestiones: “La primera versa sobre la apropiación de arquetipos procedentes del mundo de la historieta por parte de la pintura, sobre todo de figuras del pop art como Andy Warhol, Roy Lichtenstein o Richard Hamilton. La segunda se refiere al estudio concienzudo de determinados tipos de pintura narrativa de diversas épocas”, o, lo que es lo mismo, la búsqueda de antecedentes del cómic a lo largo de la historia. Sin embargo, La pintura en el cómic sigue una vía distinta: “Se trata de un análisis de tipo iconográfico en el que se recoge el modo en que el noveno arte se acerca al mundo de la pintura, fagocitándolo a través de la apropiación de sus obras más conocidas”.

la pintura en el cómic 2

Así, el libro ofrece una nutrida colección de viñetas inspiradas en cuadros de toda época y procedencia, acompañados con una pertinente explicación comparativa. Para que la lección sea aún más didáctica, además de los ejemplos del mundo del cómic (copias y reinterpretaciones de muy distinta naturaleza), van también las pinturas originales. Y el discurso se organiza según los distintos periodos históricos, desde la prehistoria hasta las vanguardias, con dos apartados finales dedicados a la pintura estadounidense y “la pintura oriental, exótica y primitiva”. En pocas palabras, La pintura en el cómic es un libro fascinante que viene a reforzar los hilos que cosen estas dos artes visuales y que invita al lector a un entretenidísimo viaje por ambas.

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