Reseñas — 16 octubre, 2014 at 9:00 am

Days Longer Than Long Pork Sausages (Gabriel Corbera)

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Days Longer Than Long Pork Sausages (Gabriel Corbera). Space Face Books, 2014. Rústica. 21 x 15 cm. B/N. 120 págs. 15$

El trabajo de Gabriel Corbera llamó mi atención hace dos, tal vez tres años, cuando varios amigos me lo recomendaron. Corbera la lanzado desde entonces un buen puñado de fanzines artesanales, de tiradas muy cortas, en las que ha desarrollado un universo oscuro y alienígena, donde las normas narrativas se distorsionan, los personajes son herméticos y nunca se resuelve nada. La soledad es, en mi opinión, el gran tema de su obra. Personajes solitarios que caminan por parajes desolados y civilizaciones en ruinas, enfrentados a monstruos que podrían ser, perfectamente, sus demonios interiores.

Corbera es además un dibujante fantástico. Por supuesto, nada que ver con lo que se ha entendido clásicamente en el cómic como «virtuoso» o «académico». Pero no me cansaré de repetir que es un dibujante superdotado técnicamente. Que toma decisiones arriesgadas, vanguardistas y completamente alejadas no sólo de la tradición, sino de casi todo lo que se está haciendo en España ahora mismo. Sólo le veo emparentado con gente como Sergi Puyol o Irkus (M) Zeberio, y tal vez, más lejanamente, con Nacho García. Sus referentes son más amplios y su visión va más allá de los cánones, pero no estoy escribiendo ahora una semblanza del autor, sino una crítica de su última obra: Days Longer Than Long Pork Sausages.

Es, con diferencia, el cómic más largo que ha dibujado Corbera hasta la fecha, y ha sido publicado por Space Face Books. En DLTLPS encontramos algunas de las constantes de anteriores trabajos, como el arranque in media res, los personajes sin pasado y de personalidad críptica, el mundo devastado sin referentes, el viaje sin pausa en busca de algo que jamás llega a encontrarse… Quien quiera tres actos y una clausura, tranquilizadora o no, tiene miles de obras a las que acudir. Aquí se viene a otra cosa.

Se suele señalar la frialdad del trazo de Corbera como uno de sus rasgos de estilo, o incluso como un defecto. Yo no creo que lo sea, porque, para empezar, es un efecto deliberado, pero también porque no creo que todas las historias tengan que ser emotivas. Pero en cualquier caso en DLTLPS ese trazo, sobre todo aplicado a las figuras humanas, se rompe nervioso y espontáneo, lo cual hace que el relato adquiera una cercanía y una pausa que no tenían los fantásticos cuadernillos de Nowt/Aktion. Como en Hot metal —para mí, por el momento, la obra maestra de Corbera— los protagonistas del libro buscan algo. Pero mientras que en Hot metal quería llegar a algún sitio, aquí los dos forzudos quieren escapar. Comienzan en una celda, muertos de hambre, y tras escapar de la misma avanzan por una especie de castillo descomunal que tiene mucho de mundo de videojuego retro: incluso varias viñetas recuerdan los primeros juegos en primera persona ambientados en sórdidos dungeons.

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En ese juego constante de perspectivas que se marca Corbera —y que no está al alcance de cualquiera— los dos forzudos caminan, y hablan sobre su situación y sobre la vida, con ese inglés tan propio de los cómics de Corbera. Se plantean, tras una experiencia hiperreal que tienen combatiendo con unos monstruos, si lo que ven es verdadero o no, y por tanto si están o no locos. Como toda la obra de Corbera —o al menos eso es lo que a mí me sugiere—, DLTLPS gira en torno a esa desazón, a esa búsqueda personal que al final nunca se resuelve. Dicho así suena muy transcendental, pero en realidad todo está lleno de acción y humor, aunque este cómic tenga momentos… emotivos. Pero se llega a ellos de una forma original y personal, como no podía ser de otra forma hablando del autor del que hablamos, uno de mis favoritos ahora mismo y, seguramente, uno de los que más por delante camina.