Opinion — 19 septiembre, 2014 at 9:00 am

FIRMADO MR. J (XXVI) Cómic en estado puro

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portada creepy presenta richard corben

Fundada en 1957, la editorial Warren llegó al mercado estadounidense en uno de sus periodos más complicados. Pocos años antes, ciertos estudios psiquiátricos habían vinculado la delincuencia juvenil con la lectura de cómics y el congreso estadounidense comenzó una triste investigación que acabaría recrudeciendo la censura en el medio. Una de las consecuencias inmediatas de aquel desatino fue el cierre de EC Comics, que contaba en su catálogo con algunas de las mejores cabeceras de terror, crímenes, guerra y ciencia ficción de su tiempo. De algún modo, Warren vino a cubrir el vacío ocasionado por la desaparición de EC, y supo evitar los problemas con la censura publicando revistas para adultos en lugar de los cómic books orientados a niños y jóvenes.

Warren cesó su actividad a comienzos de los ochenta, pero el suyo es un catálogo de culto, muy apreciado entre los amantes del terror, como lo demuestra el éxito de las recientes reediciones en formato de lujo de las series Creepy y Eerie, que en España han superado ya la decena de tomos. A esta línea de edición se han sumado también dos compilaciones imprescindibles, dedicadas a los que quizá sean los dos artistas más importantes de Warren: Creepy presenta Bernie Wrightson y Creepy presenta Richard Corben. El primero es un volumen de apenas 150 páginas (todas ellas valiosas), pues Wrightson no fue un autor precisamente prolífico, pero el segundo es un grueso tomo de 350, que contiene las cuarenta historietas que Corben dibujó para Creepy y Eerie entre 1970 y 1978, algunas a color y otras en blanco y negro.

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En palabras de José Villarubia, extraídas de la introducción de Creepy presenta Richard Corben, “este libro muestra [la evolución artística de Corben] durante aquella época y el desarrollo y perfeccionamiento de su singular visión. (…) Corben es un innovador que introduce en el cómic métodos nuevos para la creación de imágenes. Su increíble versatilidad y su destreza le permitieron desarrollar una estética que llegó a ser emblemática de Warren y más tarde de la revista Heavy Metal, y su legado puede verse hoy en ilustradores y dibujantes de todo el mundo”. Así es, la sombra de Corben es realmente alargada, y leyendo estas fascinantes historietas uno comprende por qué causó tanto furor en su tiempo (y sigue causándolo a día de hoy). Corben es un historietista descarado, un narrador total, con una visión decididamente personal. Es el dibujante perfecto, no porque carezca de defectos, sino porque logra convertirlos en virtudes. Su trabajo simboliza el feliz encuentro entre las tradiciones mainstream y underground, y su estética representa como ninguna otra aquella densa y convulsa década de 1970.

El presente libro es un festival visual de principio a fin, y cuenta con guiones de nombres tan conocidos como Don McGregor, Doug Moench, Gerry Conway, Bill Dubay, Steve Skeates, Jan Strand y, sobre todo, Bruce Jones y Rich Margopoulos (con este último emprendió Corben su inolvidable serie de adaptaciones de Edgar Allan Poe).


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