Opinion — 5 septiembre, 2014 at 9:00 am

FIRMADO MR. J (XXIV) Un ángel vestido de demonio

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Con El ocaso de los ídolos, Panini ha completado la reedición de la hermosa etapa de Daredevil escrita por la escritora y periodista Ann Nocenti hace ya más de dos décadas. El conjunto abarca cuatro tomos de la colección Marvel Héroes, dos de alrededor de doscientas páginas (traducido en euros: 9,99) y dos de cerca de quinientas (ídem: 34,95), dignos de figurar en la biblioteca de cualquier aficionado al género de superhéroes. Por si andan pensando adquirirlos, aquí tienen los títulos, no en el orden de publicación española, que ha sido poco ortodoxo, sino en el de lectura: Zona Cero, María Tifoidea, El diablo en el infierno y El ocaso de los ídolos. La etapa está marcada por la mirada progresista de Nocenti, que trufó la serie de comentarios sobre sexismo, ecología, racismo y otras preocupaciones sociales que emparientan a la autora con nombres como Denny O’Neil, Steve Gerber o Don McGregor. En el apartado gráfico, Nocenti contó con numerosos dibujantes (sobre todo al principio), pero la gran mayoría de episodios se deben al lápiz poderoso de John Romita Jr., embellecido por las tintas de un inmenso Al Williamson.

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En palabras del introductor Julián M. Clemente, y ya puestos a hablar de El ocaso de los ídolos: “El cuarto y último tomo del Daredevil de Ann Nocenti ofrece el que puede considerarse como el pináculo del trabajo de la guionista al frente de las aventuras del Hombre sin Miedo”. Es mucho decir, teniendo en cuenta que Nocenti abrió fuego con un episodio tan celebrado como “El soñador americano” (aquel dibujado por Barry Windsor-Smith) o que firmó un puñado de tebeos memorables en la presentación de María Tifoidea, aunque, visto todo en perspectiva, no me cuesta trabajo suscribir las palabras de Clemente. El último tramo de episodios dibujados por Romita Jr., antes de la llegada del dibujante Lee Weeks, son sencillamente soberbios, tanto argumental como visualmente. En ellos, Daredevil se enfrenta a Ultrón, Mefisto y el hijo de este, Corazón Negro, y el elenco de secundarios incluye personajes (a priori) tan poco afines al Hombre sin Miedo como Los Inhumanos o Estela Plateada. Sorprendentemente, lo que podía haber sido un gazpacho intragable, se convierte en una bebida nutritiva y refrescante gracias al espectacular trabajo del equipo creativo. 

En la segunda parte del tomo, tras la marcha de Romita Jr., finaliza también el viaje del superhéroe por América. Daredevil regresa a Nueva York, a darse de leches con enemigos más habituales como Kingpin o Bullseye y los lápices recaen principalmente en el antes citado Weeks (también hay un par de curiosos episodios de Kieron Dwyer), que se mantiene en un grafismo intermedio entre Romita y el propio David Mazzucchelli. Para más datos, El ocaso de los ídolos contiene los números 274 a 291 de Daredevil (diciembre,1989-abril, 1991), más el número 258 y el Annual 5 (un team-up con Spiderman, enmarcado en el evento Atlantis Attack, dibujado por Mark Bagley y escrito por uno de los guionistas fundamentales en la bibliografía de ambos personajes, Gerry Conway).


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