Entrevista a José A. Serrano
9th May 2008
¿Te sientes a gusto con el panorama editorial actual? ¿Qué harías para mejorarlo?
JAS.- Me siento a gusto en tanto que estamos mejor que en bastantes años: se publican muchos, muchísimos tebeos diferentes, que además se introducen con fuerza en nuevos puntos de venta (librerías generalistas y grandes superficies tipo FNAC), y cada vez el cómic tiene mayor consideración por parte de la sociedad en general, como se puede ver por su cada vez mayor presencia en medios de comunicación. Ahora bien, me preocupa como puedan las editoriales gestionar este momento de bonanza, tanto por lo que publican (contenido), por cómo lo publican (continente).
Como se publican muchos cómics, la parte positiva es que da pie a que se publiquen títulos que incomprensiblemente llevaban años inéditos en España. Por ejemplo, que Nunca me has gustado de Chester Brown (merecidamente nominado como mejor obra extranjera en los premios del Salón del Cómic de Barcelona) se haya publicado de una bendita vez en este país en que vivimos, cuando en EEUU se publicó en formato libro en 1994 (¡13 años ha tardado en publicarse aquí!) me parece uno de los ejemplos mas llamativos. O a que por fin se publique en España la obra de Blutch. O que se edite de forma ordenada y como se merece el Love and Rockets de los hermanos Hernandez, que hasta ahora estaba desperdigado en diferentes formatos.
Ahora bien, el aumento de títulos es tan desorbitado que también se publican cada vez más y más títulos de un nivel por debajo de la media, y las editoriales descuidan la edición con los tristemente habituales fallos de traducción o rotulación. Por ejemplo, el ritmo de publicación es tal que tras el éxito del manga las editoriales no solo publican casi cualquier manga contemporáneo imaginable, sino que también tiran de manhwa (cómic coreano), manhua (cómic chino) o cómic americano “con estilo manga” de TokyoPop y similares. Y tengo la desagradable sensación que de un tiempo a esta parte se está reproduciendo un comportamientos que se dio hace ya unos años: que las editoriales más importantes publican títulos de calidad y/o interés por debajo de la media, cuyos derechos compran por lotes, con el único objetivo de acaparar el espacio de exhibición en las librerías, con el objetivo, ya sea principal o secundario, de acabar desplazando a las editoriales más pequeñas y quitarles visibilidad (y, por tanto, ventas). Y claro, acaba pasando lo que la lógica indica, que el mercado español tampoco da para tanto, y que las editoriales más pequeñas que han tenido menos criterio o fortuna a la hora de escoger sus títulos, acaban cerrando (Recerca Editorial) o sus responsables intentan vender la editorial o buscar financiación con más o menos exigencias (caso de Mangaline o Icedlands).
Sobre la segunda pregunta, daría para un comentario largo y extenso, pero hay tres puntos por los que se podría empezar, y que creo que es bastante razonable sugerir.
1) Evitar los “aumentos de tamaño” de los cómics que parece que cada vez están más de moda en España. Reducir el tamaño de un cómic para poder hacerlo más asequible, y hacer así viable la edición de un cómic que tamaño estándar no lo sería, o poder llegar a más lectores, puedo aceptarlo si se hace bien. En función del tipo de dibujo que tenga una obra en concreto, y si se dispone del material de reproducción apropiado, se puede llegar a hacer sin que afecte a la calidad de reproducción (otra tema aparte sería que en España se adopte este formato indiscriminadamente para toda una línea de cómics, sin tener en cuenta ningún otro criterio artístico, o cómo afecta la reducción de tamaño a cada caso individualmente, lo que sí me parece lamentable). Y en cualquier caso, aunque no beneficie a la obra, lo que sí es seguro es que beneficia al lector en tanto que hace viable una edición que no lo sería con otro formato, o al menos la hace más asequible. Ahora bien, ¿editar en España un cómic a tamaño mayor que su tamaño de publicación original? ¿En qué beneficia eso a la obra o al comprador? El formato “Absolute” de Planeta-DeAgostini, que publica a tamaño 21×32 cómics originalmente publicados a 17×26 (aumentando el tamaño casi en un 25%) me parece una decisión aberrante, una de las peores iniciativas editoriales de los últimos años, y que llega al extremo del absurdo de publicar a este tamaño gigante incluso una novela –repito: novela- ilustrada como Stardust. Y últimamente también se ha apuntado a esta tendencia Panini, que sin llegar a ese extremo, sí está publicando a mayor tamaño (18×27,5 cm, un 6% más grandes) los cómics de Virgin, Anita Blake, Criminal y las “Marvel Graphic Novels” (Doctor Extraño: El Juramento, Newuniversal), que originalmente se publicaron a tamaño 17×26 cm, usando el mismo tamaño “aumentado” que ya usaban para la línea Ultimate.
2) En los tomos de cómic USA “mainstream”, limitar la tapa dura, que cada vez se usa más alegremente para títulos que creo que no necesitan ese formato más lujoso y caro. No está de más recordar que en un álbum europeo, la diferencia entre tapa dura y tapa blanda es de tres euros en el PVP final (guiándome por los títulos de Norma Editorial que tienen doble edición), por lo que en un comic-book sería solamente algo menor. Me da la impresión que Panini está usando demasiado últimamente el tomo en tapa dura para cómics que realmente no lo requieren (en prácticamente todos los títulos para los que utilizan cartoné, vaya), una tendencia a la que se están sumando tímidamente Planeta-DeAgostini (Fábulas: 1001 Noches de nieve, los dos tomos de Muerte de Gaiman) o Norma Editorial (Jon Sable, Grimjack).
Los cómics“mainstream” de EEUU y Japón, que son los que más se venden en España, por lo general buscan ser un producto popular y asequible, y comparten parte de la filosofía de “trabajo en cadena”, con un ritmo de producción elevado, con muchas páginas al mes, donde se da preferencia a la cantidad sobre la calidad (en lo que respecta al tiempo que el autor puede dedicar a cada página), por lo que por lo general no creo que sea un producto que “pida” una edición lujosa, sino al contrario. Y como el cómic USA tiene en origen un tamaño de 17×26 cm, próximo al de una novela grande (que suele estar en los 15×23 cm), el formato no “pide” per se una encuadernación en cartoné, como sí puede pasar con los álbumes europeos (que al estar concebidos a un mayor tamaño de página, todavía se puede argumentar a favor de la tapa dura las grandes dimensiones del formato).
Si por mi fuera, aparte de alguna excepción (como la recuperación de cómics que son verdaderamente “clásicos” con mayúsculas, y que ya tienen muchos años a sus espaldas), solo me parece razonable utilizar tapa dura para libros que realmente lo puedan necesitar porque tienen un número elevado de páginas. Por ejemplo, a partir de 192 pgs (el equivalente a 8 comic-books de 24 pgs) sí me parece justificable optar por una encuadernación en cartoné, pero no para tomos de un número de páginas estándar, que suele estar en alrededor de las 144 pgs (el equivalente a 6 comic-books de 24 pgs). Y en cualquier caso, usar tapa dura para tomos de tan solo 80 o 96 pgs, como ha llegado a hacer Panini en la colección Best of Marvel Essentials (con Viuda Negra y Lobezno: Honor, por ejemplo) me parece absurdo.
3) Pedir a las editoriales que hagan su trabajo. La labor de un editor no debería limitarse a poner a la venta un cómic y luego olvidarse de él, como ocurre en España en demasiados casos, sino a promocionarlo correctamente (o como mínimo, informar correctamente sobre él), que el público potencial sepa de su existencia y sienta al menos curiosidad por él. Algo que también se puede hacer sin invertir grandes cantidades de dinero; no estoy hablando siquiera de pagar anuncios, sino basta con aprovechar inteligentemente las posibilidades de internet y dedicarle un mínimo de tiempo. Sinceramente, creo que deberían intentar promocionar más aquellos títulos mínimamente destacables y/o comerciales que tengan en catálogo y buscar aumentar la rentabilidad y vida comercial de los títulos que ya tienen en catálogo, en vez de lanzarse a una carrera disparatada por publicar más y más títulos pero poniendo cada vez menos cuidado en ellos, y vendiendo menos unidades de cada uno.
Para empezar, pediría que las descripciones de los cómics que facilitan a lectores y libreros sean realmente informativas (sobretodo cuando se trata de la primera entrega de una nueva serie), no generalidades vacuas a las que se nota que no se ha dedicado ni dos minutos para redactarlas. En el caso de cómics de EEUU, lo mínimo que se debería exigir es que proporcionaran la traducción al español de la contraportada del TPB o de las solicitations de EEUU, y demasiadas veces ni siquiera hacen eso. Por comentar algunas ideas de cosas que podrían hacer, así a bote pronto, y sin necesidad de invertir grandes cantidades: realizar una nota de prensa o un breve dossier de prensa con un mínimo de corrección y de interés informativo para aquellos títulos más destacables y/o potencialmente comerciales; facilitar material gráfico promocional del cómic, en forma de imágenes y algunas páginas interiores a un tamaño mínimamente decente (donde al menos se puedan leer los textos en pantalla y apreciar el dibujo, no como hace Norma Editorial en su web, con unos previews a tamaño minúsculo); tener una página web que sea como mínimo funcional, accesible y esté correctamente actualizada con las novedades que publicas en el mes en curso, el mes siguiente y tu fondo de catálogo editorial; ofrecer sorteos de algunos ejemplares de cómics seleccionados en publicaciones o páginas web afines a la temática del mismo, para que hablen de él; cuando publicas cómics licenciados cuyos autores viven en España, intentar contactar con él para realizar presentaciones en FNACs o librerías, planificarlas con tiempo de antelación y anunciarlas todo lo que puedas.
Y por poner algunos ejemplos concretos donde se podría mejorar… Astiberri cuida mucho sus notas de prensa, siendo realmente completas e informativas, e incluye habitualmente incluso algunas páginas de muestra del cómic, pero sin embargo no las cuelga en su página web, que deberían cuidar más y es donde cualquier persona debería poder acudir en primer término para encontrar esa información. Planeta-DeAgostini intenta que su página web sea muy atractiva gráficamente, y se han animado a colgar avances de muchos títulos (en una iniciativa interesante) pero la información que ofrecen en la descripción de cada título es francamente mejorable en la mayoría de los casos, cuando no desfasada (por ejemplo, repiten la descripción del primer número tal cual para los números posteriores) y con datos erróneos, y es de vergüenza ajena que a 8 de marzo, cuando estoy escribiendo esto, en su web en el apartado “últimas novedades” se puedan consultar las novedades de abril, que saldrán a la venta en el Salón del cómic la mayoría de ellas, dentro de un mes y medio, y sin embargo no las novedades de marzo, las que acaban de salir a la venta y que son las que están ahora en las estanterías. Y Panini se lleva la palma con su página web, y me parece absolutamente increíble que siendo una empresa multinacional, y con el peso que tiene dentro del sector, descuide así la imagen que transmite como editorial, con una web fea, poco usable (que en el menú lateral el apartado de novedades está por debajo de “fan art”, “enlaces” –para ir a otras webs- y “añadir a favoritos” es un ejemplo de manual de cómo NO hay que diseñar una web), de aspecto cutre (con una pobre animación de texto con los nombres de personajes Marvel encabezando todas las páginas) y donde solamente se pueden consultar sus últimas novedades, y para ver su fondo editorial nos remite a una tienda on-line.
Esta es tan sólo una pequeña parte de la pequeña extensa entrevista que Enrique Díaz (Kike) ha realizado a José A. Serrano (Guía del Cómic, Viñeta 20, Zona Negativa, Entrecomics) en + Q Comics (1 y 2).
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